María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino

La vida de una creadora marcada por su padre artista, la expansión de su obra religiosa y la vocación inquebrantable que sorprende al mundo. Un homenaje que invita a descubrir su verdadera pasión

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María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino
María Alba Blotta celebra 100 años como la principal escultora religiosa argentina, con obras presentes en los cinco continentes.

La escultora María Alba Blotta celebra 100 años. Es la creadora de un legado artístico cuya huella se expande desde Rosario hasta los cinco continentes. Reconocida por ser la mayor imaginera religiosa argentina, su obra se encuentra en iglesias, centros educativos y espacios públicos de países como Argentina, Bolivia, Perú, Estados Unidos, Corea y Kazajistán.

Blotta ha dedicado décadas a modelar imágenes con un único propósito: facilitar el encuentro con la fe a través de la belleza, una vocación que sigue ejerciendo a tiempo completo desde su retiro académico, según testimonió en una entrevista concedida para este homenaje.

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Una de las particularidades más notables de la trayectoria de Blotta es la expansión internacional de sus esculturas religiosas. Existen obras de Blotta en Sydney, Toronto, Nueva York, Hong Kong, Praga, Estocolmo, Vilnius, Lagos, Kinshasa y Manila. Sus imágenes de la Sagrada Familia y la Virgen María han integrado retiros espirituales en Kazajistán, la India y Camerún.

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino
La artista es reconocida por su extensa producción de imágenes de la Virgen María, que se destacan por la serenidad y dulzura de sus expresiones.

Al ser consultada sobre el significado de su arte, Blotta afirmó: "Yo las hago para que inviten a rezar. No es para otra cosa. Si no invitan a rezar, no servirían para nada." La Virgen María es el motivo central en su obra: desde su primera escultura, “Nuestra Señora Reina del Hogar”, hasta las decenas de versiones que la representan en distintas actitudes y oficios cotidianos. Un hilo conductor atraviesa todas estas obras: la sonrisa, símbolo de la dulzura y serenidad que Blotta identifica con la figura mariana.

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El ingreso de Blotta al arte escultórico se dio de manera tardía y autodidacta. Recién a los casi 55 años, y tras una vida dedicada a la docencia universitaria, se sintió interpelada por una imagen de la Virgen regalada a su centro. Según narra, fue esa sonrisa la chispa que la llevó a tomar el barro y experimentar con la arcilla, sorprendiendo a su entorno —y a sí misma— cuando en menos de una hora modeló el rostro de un querubín.

Trayectoria académica y compromiso con la educación

María Alba Blotta posee una extensa formación en educación y gestión académica. Se graduó en Ciencias de la Educación en la Universidad del Litoral, completó el profesorado y se especializó en planeamiento, estadística y educación personalizada, con estudios en Buenos Aires y mediante cursos en el Instituto Latinoamericano de Planificación Económico Social.

Antes de dedicarse de lleno a la imaginería, Blotta ejerció una carrera docente en la Universidad Nacional del Litoral y en los Institutos Nacionales del Profesorado de Rosario y Buenos Aires. Participó en la dirección pedagógica del Ministerio Nacional de Educación y diseñó programas de capacitación docente desde entidades como el COE y APDES, según reconstruye el profesor Barcia en el documento citado.

En la Universidad Austral, fue miembro del Consejo Superior durante cuatro períodos consecutivos y asumió el cargo de directora de Evaluación Institucional hasta 2007. Su contribución fue reconocida en marzo de 2003 cuando el consejo superior le otorgó el título de profesora honoraria, como consta en los estatutos de la casa de estudios.

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino
La obra de María Alba Blotta busca facilitar el encuentro con la fe y la oración, convirtiéndose en símbolos de espiritualidad y devoción.

Origen y herencia familiar: la huella de Erminio Blotta

Hija del escultor ítalo-argentino Erminio Blotta, María Alba reconoce que su acercamiento al arte se formó en la infancia, acompañando a su padre en su taller, aunque entonces no sentía interés por la escultura. Erminio Blotta dejó una marca en la estatuaria pública argentina con obras como el busto de Domingo Faustino Sarmiento en el Colegio Nacional 1, el monumento a Alberdi en Plaza Alberdi y esculturas de Beethoven y Dante Alighieri en Rosario.

Infobae, en la previa de su centenario, dialogó con la artista y educadora.

—¿Qué sentís al llegar a los cien rodeada de arte, fe y tantos recuerdos?

—Mucha alegría. No sé qué decir más que eso. Alegría, alegría, alegría...

—¿Qué momentos considerás fundamentales en tu vida?

—De chica, el estar con mi papá mientras él trabajaba en su escultura y escuchaba música, porque a él le gustaba mucho la ópera. Siempre estaba con la música puesta.

—¿Ahí aprendiste muchas cosas para tu escultura cuando lo veías?

—Yo lo veía, pero no me interesaba la escultura. Él me llamaba de vez en cuando para que le diga si estaba bien orientado en su trabajo.

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino
Las esculturas de Blotta están presentes en iglesias, centros educativos y espacios públicos de ciudades como Nueva York, Hong Kong, Sydney y Praga.

—¿Por alguna dificultad en la vista?

—Sí, tenía una dificultad en un ojo y eso le causaba problemas de ubicación en su trabajo.

—¿Qué encontraste en el arte imaginero que no encontraste en otras actividades?

—Muchas satisfacciones, porque era una manera de expresar mi fe.

—Todo lo que tenías en el corazón...

—Claro. La cabeza en lo intelectual, el corazón y la piedad en las imágenes.

—¿Por qué creés que tus imágenes invitan a rezar?

—Yo las hago para eso, para que inviten a rezar. No es para otra cosa. Si no invitan a rezar, no servirían para nada.

—¿Qué representa María para vos en esas imágenes?

—Lo que es: “mi madre y madre de Jesús, que es mi redentor, mi Dios, mi todo. La Virgen es todo.”

—¿Tenés alguna imagen que te haya marcado profundamente?

La Piedad... La Piedad me marcó muchísimo. También vi imágenes que me encantaron en el altar de nuestros centros en Roma.

—Cuando empezaste con lo artístico, también tenías entre manos la creación de la Universidad Austral, lo intelectual, lo académico. ¿La parte artística era como un descanso?

—Sí, era un descanso. Un descanso de fines de semana, podría ser.

—¿Qué mensaje te gustaría dejar a las nuevas generaciones?

—Que aprovechen al máximo todas las indicaciones de nuestro padre, que están en tantas películas, que es una maravilla tenerlas. Y en los escritos de San Josemaría (Escrivá de Balaguer). Y que saquen adelante sus talentos para servir a los demás.

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino
La trayectoria de Blotta fue influenciada desde la infancia por su padre, el escultor ítalo-argentino Erminio Blotta, con quien compartió el amor por el arte.

La celebración es el 17 de mayo. Habrá una misa y un posterior ágape para familiares y amigos en el barrio Belgrano.

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