
La esperanza de vida saludable en el Reino Unido alcanza un mínimo histórico, con un descenso sostenido tras la pandemia y una desigualdad regional sin precedentes, según datos recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).
El país experimenta una caída generalizada en los años que su población puede esperar vivir con buena salud, evidenciando la mayor brecha entre zonas ricas y desfavorecidas registrada hasta la fecha.
Las cifras publicadas por la Office for National Statistics (ONS) indican que la esperanza de vida saludable ha caído al nivel más bajo desde que comenzaron los registros hace 15 años. En más de cuatro quintas partes de las regiones del Reino Unido el indicador retrocedió respecto a 2019-2021, y la tendencia abarca todas las áreas de Inglaterra.
En el periodo 2022-2024, las mujeres nacidas en el país pueden esperar vivir menos de tres cuartas partes de su vida (73%) en buen estado de salud, mientras que los hombres alcanzan el 77%. La esperanza de vida saludable al nacer se sitúa en 60,9 años para hombres y 61,3 años para mujeres. Ambos sexos experimentaron una disminución de siete meses frente a los datos de 2021-2023, y desde el fin de la pandemia, el descenso suma 22 meses para hombres y 29 meses para mujeres.
Desigualdades regionales en la esperanza de vida saludable
La brecha entre regiones del Reino Unido se ha ampliado a niveles récord, con diferencias marcadas entre el sureste y el noreste de Inglaterra. En el sureste, los hombres cuentan con una esperanza de vida saludable de 63 años y las mujeres de 64,3 años, mientras que en el noreste los valores bajan a 57 años para hombres y 56,9 años para mujeres, según la ONS.

El contraste es aún mayor entre localidades: en Richmond upon Thames, la esperanza de vida saludable alcanza los 69,3 años para hombres y 70,3 años para mujeres. En Blackpool, las cifras son de 50,9 años para hombres y 51,8 años para mujeres. Esta diferencia de casi 20 años entre ambas zonas creció entre 2019-2021 y 2022-2024, con un aumento de la brecha de 34 meses para mujeres y 36 meses para hombres.
El Centre for Ageing Better resalta que factores como el lugar de residencia y el nivel de ingresos son determinantes para la salud durante el envejecimiento. Según la organización, en algunas regiones desfavorecidas, aproximadamente un tercio de la vida laboral se ve afectada por problemas de salud.
Diferencias de género y evolución por regiones
El deterioro de la esperanza de vida saludable impacta tanto a hombres como a mujeres, aunque existen particularidades de género y variaciones regionales. Para los hombres, el mayor retroceso desde el periodo anterior a la pandemia se dio en el noroeste, con una caída de 32 meses. Entre las mujeres, el mayor descenso se registró en el suroeste, con una merma de 43 meses, es decir, más de tres años y medio.
La ONS señala que la desigualdad entre regiones en la esperanza de vida saludable de las mujeres ha crecido. La diferencia entre el sureste y el noreste pasó de 6,8 años a 7,4 años entre 2019-2021 y 2022-2024. Esta tendencia negativa confirma que el entorno y los recursos económicos siguen siendo claves en las expectativas de vida saludable.
Implicaciones económicas y sociales del envejecimiento
El Centre for Ageing Better advierte que tanto la caída de la esperanza de vida saludable como el aumento de la desigualdad regional presentan un reto urgente para el crecimiento económico y social del Reino Unido. Muchas personas llegan a edades próximas a la jubilación, e incluso antes, ya afectadas por problemas de salud que repercuten en cerca de un tercio de su vida laboral.

La organización subraya que el envejecimiento no garantiza una mejora en las condiciones económicas. Muchas personas mayores afrontan dificultades considerables, especialmente en las regiones más desfavorecidas. El previsto aumento de la edad mínima para acceder a la pensión estatal, que comenzará a elevarse a 67 años, supone una presión adicional sobre quienes ya encaran problemas de salud prevenibles desde los 50 años.
Esta circunstancia plantea interrogantes sobre la capacidad del país para sostener un modelo económico viable, teniendo en cuenta que una proporción creciente de la población vive menos años en buena salud y productividad.
Llamados a la acción frente a la crisis del envejecimiento
Sarah Wilkinson, directora de evidencia del Centre for Ageing Better, alerta sobre la gravedad de la situación: “Una vez más constatamos que muchas personas llegan a la vejez en malas condiciones de salud y que las desigualdades siguen aumentando en Inglaterra y Gales. Queda mucho por hacer para revertir esta realidad”.
Wilkinson insiste en el impacto del contexto y la economía en la salud de la población mayor: “El lugar donde vives y los ingresos que recibes son factores clave que influyen en nuestra salud en la última etapa de la vida”, explica.
La experta recalca que asumir que las personas mayores tienen buena situación económica es erróneo: “Aunque algunas gozan de comodidad, muchas otras no. Es una gran simplificación suponer que la edad avanzada implica mayor riqueza”.
El Centre for Ageing Better plantea la necesidad de que exista un Comisionado para las Personas Mayores independiente, con el fin de defender los derechos de quienes afrontan mayores carencias durante la vejez.
Según Wilkinson, pasar por alto el problema no es una opción válida: “No hacer nada no puede considerarse una alternativa. El Reino Unido, como nación industrializada, debe afrontar el descenso de la esperanza de vida saludable y la profunda desigualdad asociada. Ninguna economía moderna puede prosperar si gran parte de su población vive menos años y en peores condiciones de salud”.
Frente a este escenario, la organización demanda al Gobierno respuestas urgentes para que la última etapa de la vida no esté marcada por sufrimiento y precariedad.
Imágenes: Centre for Ageing Better
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