Un juez desestimó los cargos contra la científica de Harvard acusada de contrabandear embriones de rana

Kseniia Petrova fue detenida por agentes de Aduanas en el aeropuerto internacional Logan de Boston, en febrero de 2025, cuando regresaba de Francia con material biológico destinado a su investigación

Petrova fue detenida en el aeropuerto Logan de Boston tras regresar de París con muestras científicas para su investigación sobre cáncer y envejecimiento (REUTERS/Reba Saldanha/File Photo).
Petrova fue detenida en el aeropuerto Logan de Boston tras regresar de París con muestras científicas para su investigación sobre cáncer y envejecimiento (REUTERS/Reba Saldanha/File Photo).
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Un juez federal de Massachusetts desestimó todos los cargos penales contra la científica rusa Kseniia Petrova, investigadora de la Universidad de Harvard, acusada de introducir embriones de rana sin declararlos ante la aduana de Estados Unidos en 2025.

El juez de distrito Leo T. Sorokin aceptó una solicitud de la fiscalía federal. En su presentación, los fiscales sostuvieron que continuar con el proceso “desviaría una cantidad significativa de tiempo y atención de intereses federales más importantes”.

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Al mismo tiempo, indicaron que los recursos y costos necesarios “superan el interés público en su resolución”.

Además del cargo de contrabando, también quedaron sin efecto las imputaciones por ocultar información y realizar declaraciones falsas a funcionarios públicos, informó Associated Press.

La Fiscalía de Estados Unidos retiró la acusación por contrabando de embriones de rana y las imputaciones por ocultamiento y declaraciones falsas (REUTERS/Reba Saldanha).
La Fiscalía de Estados Unidos retiró la acusación por contrabando de embriones de rana y las imputaciones por ocultamiento y declaraciones falsas (REUTERS/Reba Saldanha).

La científica pasó cuatro meses detenida después de volver de Francia

Petrova, de 31 años, fue retenida por agentes en el aeropuerto Logan de Boston tras arribar desde París, donde había visitado un laboratorio especializado en el corte de secciones ultrafinas de embriones de rana.

Allí recibió un paquete de muestras destinadas a su investigación sobre el cáncer y el envejecimiento. En su equipaje transportaba embriones de rana con garras, portaobjetos de parafina y otras muestras relacionadas con su labor científica, detalló NBC News.

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Por consiguiente, su visa de intercambio J-1 fue cancelada y permaneció bajo custodia migratoria durante cuatro meses. La mujer temía que una eventual deportación a Rusia derivara en su encarcelamiento, precisó Associated Press.

Más tarde, un juez de Vermont concluyó que la cancelación de la visa había sido ilegal. Sus abogados alegaron que se trataba de un “proceso vengativo” y que los cargos solo se presentaron cuando Petrova parecía encaminada a ganar su caso migratorio.

Durante su reclusión, la científica dijo a ABC News que su caso demostraba que “el sistema no funciona”. En otra entrevista con Associated Press, aseguró que desconocía que debía declarar esos materiales y que no intentó ingresarlos de forma clandestina.

La investigadora fue liberada en junio de 2025, aunque aún enfrentaba el proceso penal. Posteriormente, a comienzos de este año, el Departamento de Seguridad Nacional defendió la detención porque presuntamente Petrova había mentido a funcionarios federales sobre los embriones.

Kseniia Petrova, 31, a Russian-born scientist and research associate at Harvard University, poses for a jail booking photograph at the Ouachita Correctional Center in Richwood, Louisiana, U.S. May 14, 2025.  Ouachita Parish Sheriff's Office/Handout via REUTERS.     THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY
La investigadora afirmó que desconocía que debía declarar los embriones de rana y negó haber intentado ingresarlos clandestinamente (Ouachita Parish Sheriff's Office/Handout vía REUTERS).

La posible divulgación de información no pública llevó a retirar la acusación

De acuerdo con la presentación de los fiscales, la decisión se tomó luego de que, en abril, un juez federal autorizara a la defensa a solicitar documentos oficiales para respaldar su argumento de que Petrova fue objeto de una persecución selectiva.

La fiscal Leah Foley determinó que, pese a que consideran que las acusaciones carecen de fundamento, la entrega de la información requerida podía exponer datos no públicos sobre la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, reportó NBC News.

Entre los elementos que el gobierno debía entregar a la defensa se encontraban los registros de casos comparables de pasajeros con artículos no declarados, sin importar la forma en que esos objetos fueron transportados, la existencia o ausencia de planificación previa, o la solidez de las pruebas sobre una eventual intención fraudulenta, según Associated Press.

La posible divulgación de información no pública de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza influyó en el retiro de la acusación (REUTERS/Reba Saldanha).
La posible divulgación de información no pública de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza influyó en el retiro de la acusación (REUTERS/Reba Saldanha).

La defensa cuestionó la acusación y denunció un posible trato injusto a Petrova

Daniel Marx, uno de los abogados de Petrova, afirmó a NBC News que el Departamento de Justicia “nunca debió haber presentado esta acusación tan inusual de ‘contrabando’” contra una investigadora de Harvard.

El letrado explicó que su clienta buscaba “impulsar la investigación médica sobre el envejecimiento que podría beneficiar a todos” y señaló que su manejo de las muestras científicas “nunca representó ningún peligro para nadie”.

Asimismo, manifestó que dos jueces federales consideraron que las circunstancias del caso justificaban investigar si el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia habían tratado “injustamente” a Petrova.

“Si bien esa importante pregunta aún no tendrá respuesta, nos complace que el Departamento de Justicia finalmente haya llegado a la conclusión apropiada”, concluyó.

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