Tras casi ocho meses a 400 kilómetros de altura, la tripulación de Crew-12 amerizó frente a la costa de California y cerró su misión en la Estación Espacial Internacional (EEI).
La cápsula Dragon, operada por SpaceX, llevó de regreso a los astronautas de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) Jessica Meir y Jack Hathaway, a la francesa Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y al cosmonauta ruso Andrey Fedyaev, de Roscosmos.
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El retorno puso fin a una estancia de 237 días en la EEI, un laboratorio situado en la órbita baja terrestre que mantiene actividad humana permanente desde el año 2000. La misión combinó experimentos, mantenimiento de sistemas esenciales y operaciones extravehiculares, con especial atención a la infraestructura de comunicaciones de la estación.

El amerizaje ocurrido a las 15.34 GMT, (12.34 hora argentina) frente a la costa de Los Ángeles, California, cerró una rotación distinta de las habituales. Crew-12 llegó a la plataforma orbital el 14 de febrero, un día después de su lanzamiento desde Cabo Cañaveral, en Florida.
Su presencia aseguró la continuidad de las actividades científicas y operativas después del regreso adelantado de Crew-11, cuya misión terminó a raíz de un problema médico sufrido por su comandante, Mike Fincke.
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La sucesión entre ambas tripulaciones convirtió a Crew-12 en una pieza clave para sostener el funcionamiento de la EEI tras un hecho sin precedentes. Hasta enero de 2026, ninguna emergencia médica había obligado a evacuar antes de tiempo a una tripulación completa desde el laboratorio orbital. El caso expuso los límites de la atención sanitaria lejos de la Tierra y confirmó la importancia de que cada nave tripulada permanezca lista para un retorno de emergencia.

Antes del amerizaje, Dragon se separó de la estación y recorrió sus últimas órbitas alrededor del planeta. Luego activó sus propulsores para reducir su velocidad orbital. Esa maniobra permitió que la gravedad arrastrara la nave hacia las capas superiores de la atmósfera. A partir de ese momento, el escudo térmico protegió a la tripulación del calor producido por la compresión y el roce del aire a gran velocidad.
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Los paracaídas constituyeron la última barrera antes del contacto con el agua. Tras el tramo de mayor exigencia térmica, la cápsula desplegó sus sistemas de frenado para reducir su velocidad hasta un nivel seguro.
Los equipos de recuperación de NASA y SpaceX esperaron a la nave en el océano Pacífico, frente a California, para asistir a los cuatro tripulantes tras meses sin exposición directa a la gravedad terrestre.
La emergencia de Mike Fincke alteró una rotación que suele seguir un calendario fijo
La misión de Crew-12 adquirió una dimensión especial desde su llegada a la ISS. Sus integrantes relevaron a Crew-11 después de la evacuación médica de enero, ligada al estado de salud de Mike Fincke, astronauta de la NASA y comandante de aquella expedición.
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Según los datos aportados sobre el incidente, Fincke perdió de forma repentina la capacidad de hablar durante una cena, el 7 de enero, antes de una caminata espacial prevista. El episodio no incluyó dolor y el astronauta recuperó el habla unos 20 minutos más tarde. La tripulación activó los protocolos de emergencia y contactó con el control médico en Tierra.
Los especialistas descartaron un infarto y un episodio de asfixia, aunque no determinaron una causa precisa para la alteración transitoria. La situación obligó a valorar un factor decisivo para cualquier misión de larga duración: los recursos médicos a bordo sirven para estabilizar, observar y atender varios problemas, pero no sustituyen a un hospital terrestre ni permiten realizar estudios diagnósticos complejos.
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La evaluación condujo al regreso adelantado de Crew-11, que amerizó el 15 de enero. El retorno quedó registrado como la primera evacuación médica de la historia de la estación. La decisión no respondió solo al estado inmediato de Fincke, sino también a la incertidumbre sobre una posible repetición del episodio en un entorno con capacidad limitada de diagnóstico y tratamiento. “La decisión médica fue prudente dado que no contábamos con recursos diagnósticos avanzados en el entorno espacial”, declaró Fincke.
La NASA estima que un incidente médico grave con capacidad de afectar una misión prolongada podría producirse cada tres años, de acuerdo con el material proporcionado. Aun así, esa proyección no disminuye la singularidad del episodio de Crew-11: hasta ese momento, la estación había sostenido más de dos décadas de presencia humana ininterrumpida sin una salida anticipada por una emergencia médica.
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La composición de Crew-12 reflejó, además, el carácter internacional de la plataforma orbital. La ISS reúne a NASA, Roscosmos, ESA, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Esa cooperación exige coordinación técnica y humana entre agencias con procedimientos propios, tanto en los relevos de personal como en la respuesta ante contingencias.
Sophie Adenot realizó tres caminatas espaciales y ayudó a reforzar las comunicaciones

Entre las actividades de Crew-12 sobresalieron las caminatas espaciales de Sophie Adenot, astronauta de la ESA. El 18 de agosto, Adenot se convirtió en la primera mujer francesa que realizó una salida al exterior de la estación. Compartió esa operación con el astronauta estadounidense Anil Menon, en una jornada que se extendió durante seis horas y 23 minutos.
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Una caminata espacial, también llamada actividad extravehicular, implica que los astronautas abandonen la zona presurizada de la estación y trabajen expuestos al vacío. El traje funciona como una nave individual: aporta oxígeno, regula la temperatura, elimina dióxido de carbono y protege frente a variaciones extremas del ambiente exterior. Cada salida exige preparativos prolongados, revisiones del equipamiento y contacto permanente con los equipos en Tierra.
La primera salida de Adenot formó parte de una serie de tres caminatas que protagonizó en menos de un mes. El objetivo principal consistió en instalar una antena destinada a mejorar la comunicación entre la ISS y el planeta. La infraestructura de enlace resulta esencial para la transmisión de datos científicos, el seguimiento de la salud de los astronautas, la coordinación operativa y el envío de instrucciones desde los centros de control.
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La caminata del 18 de agosto duró seis horas y 23 minutos y situó a Adenot entre las protagonistas de la misión. Las tareas fuera de la estación requieren precisión porque cualquier herramienta, cable o pieza debe permanecer asegurada. En microgravedad, un objeto que se suelta no cae: puede alejarse de la estructura y convertirse en un riesgo para la propia estación o para futuras operaciones.
Además de esas actividades, los cuatro integrantes de Crew-12 participaron en experimentos y labores de conservación del laboratorio. La investigación en microgravedad permite observar fenómenos físicos y biológicos en condiciones diferentes de las que existen en la superficie terrestre. La ausencia de peso aparente modifica el comportamiento de fluidos, materiales y organismos, por lo que la ISS funciona como una plataforma para estudios que no tendrían las mismas características en laboratorios convencionales.
Con esta misión, la tripulación de cuatro personas completa 237 días en la Estación Espacial Internacional. Meir acumula un total de 440 días en el espacio, lo que la sitúa entre los 10 primeros puestos de la NASA en cuanto a días acumulados en el espacio. La misión Crew-12 fue la primera vez que Hathaway y Adenot viajaban al espacio, mientras que para Fedyaev fue la segunda. La tripulación también realizó cuatro caminatas espaciales durante su misión de casi ocho meses.
El retorno de la tripulación tampoco dejó desocupada la estación. Crew-13 se acopló a la ISS el 1 de octubre y tomó el relevo antes del amerizaje de sus predecesores. Este solapamiento temporal forma parte del sistema de rotación: una nueva tripulación recibe información sobre equipos, experimentos pendientes y tareas prioritarias antes de que el grupo saliente regrese a la Tierra.
La duración prevista de Crew-13 ronda los seis meses, el período habitual de las misiones de larga estancia en la ISS. Con ese relevo, la estación conserva una ocupación continua y mantiene en marcha los programas científicos de las agencias asociadas.
Para Meir, Hathaway, Adenot y Fedyaev, el amerizaje inicia otra fase de la misión: la readaptación al entorno terrestre. Después de 237 días en microgravedad, el cuerpo debe recuperar su respuesta habitual a la gravedad, con seguimiento médico y evaluaciones posteriores al vuelo. Mientras tanto, a 400 kilómetros de altura, Crew-13 asume la operación cotidiana de un laboratorio que continúa en funcionamiento desde el año 2000.
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