Uno de los últimos nombres en sumarse al gabinete del presidente electo Donald Trump fue el de Pam Bondi, una política de 59 años de Tampa, que lleva años en la órbita del empresario y ocupará, desde el próximo enero, uno de los cargos más importantes de su Administración.
La víspera, Trump anunció que, en reemplazo de Matt Gaetz, quien declinó la propuesta, Bondi era la elegida para desempeñarse como Fiscal General de Estados Unidos, el puesto más alto en lo que respecta a las fuerzas del orden a nivel nacional y, por tanto, una figura clave a la hora de dar curso a muchos de los proyectos de la agenda del republicano.
Su designación no sorprendió a quienes siguen a Trump dado que, en la última década, el contacto entre ambos fue estrecho, inclusive con rumores de esta misma nominación durante su primera presidencia.
Bondi es una antigua aliada del empresario. Ya durante la campaña en 2016 para las primarias del partido, la política había manifestado su respaldo a Trump en lugar de a Marco Rubio, el senador de su propio estado que, entonces, también competía por su lugar en la boleta.
Durante ese año, atrajo gran atención al presentarse en programas de televisión de la cadena Fox News para defender al empresario, al igual que en la Convención Nacional Republicana en la que se confirmó su candidatura. Allí, se sumó al pedido de la audiencia que coreaba “Enciérrenla”, en referencia a Hillary Clinton, y sostuvo: “Enciérrenla, me encanta”.
Para finales de ese año, su lealtad le consiguió un puesto en el equipo de transición de Trump, que se preparaba por primera vez para llegar en la Casa Blanca.
En 2018, cuando Jeff Sessions fue destituido como fiscal general, Bondi figuró como una de las candidatas más sólidas para reemplazarlo. Aunque el propio Trump reconoció que le “encantaría” apuntarla en el cargo, finalmente los manejos internos de la Administración llevaron a que sea William Barr el elegido y, en su lugar, la floridiana fue asignada en el departamento de Comunicación de la Casa Blanca.
No obstante, Bondi se mantuvo siempre cercana al ex Presidente, inclusive luego de que dejara el máximo cargo ejecutivo del país. De hecho, trabajó desde las sombras para sentar las bases para un posible segundo mandato del republicano desde su rol de presidente del America First Policy Institute, un think tank creado por otros aliados del empresario.
También, en el marco del primer juicio de destitución que enfrentó Trump, en 2020, la política no solo fue una fiel voz defensora sino que, inclusive, se sumó a su equipo legal para asistir oficialmente en la defensa.
Sobre el resto de las causas, Bondi también fue crítica con la Justicia estadounidense, especialmente con el abogado Jack Smith, que impulsó dos de los casos federales, describiéndolo como alguien “horrible” que busca hacerse un nombre “persiguiendo a Donald Trump y utilizando al sistema legal como un arma”.
De todas formas, la trayectoria de Bondi destaca más allá de su cercanía con el empresario.
En 2010, hizo historia al convertirse en la primera mujer fiscal general de Florida, tras haber pasado más de 18 años como fiscal en la Oficina del Fiscal del Estado del condado de Hillsborough. Su campaña, entonces, consiguió el apoyo de la ex gobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia Sarah Palin, y se centró en su voluntad de dirigir la principal oficina legal del estado de forma firme, cuestionar la ley de salud de Barack Obama y adoptar la polémica ley de inmigración de Arizona conocida como “Muéstrame tus papeles”.
Más tarde, una vez apuntada en el cargo, trabajó intensamente en cuestiones de trata de personas e instó a endurecer las leyes estatales contra los narcotraficantes.
Fue “muy dura con los delincuentes violentos, (...) trabajó para detener el tráfico de drogas mortales y reducir la tragedia de las muertes por sobredosis de fentanilo, (...) y logró que las calles fueran seguras para las familias de Florida. Hizo un trabajo tan increíble”, destacó Trump sobre su desempeño en la oficina que lideró hasta 2019.
Por otro lado, Bondi fue lobbista para la importante firma Ballard Partners y una compañía kuwaití, además de ofrecer sus servicios como agente extranjera para el Gobierno de Qatar en lo relativo a la lucha contra la trata de personas durante los preparativos para el mundial de fútbol de 2022.
De obtener el visto bueno del Senado, y asumir oficialmente en el cargo, Bondi heredaría el liderazgo de un Departamento de Justicia que -se espera- revierta su postura en cuestiones de derechos civiles, la aplicación de leyes corporativas y las sentencias a cientos de seguidores de Trump que participaron del asalto al Capitolio, el 6 de enero de 2021.
(Con información de AP)