
La isla de Nauru es un microestado. Se trata de uno de los países más pequeños del mundo, con apenas 21 kilómetros cuadrados de superficie y 9.892 habitantes. Se encuentra en el océano Pacífico, entre Papúa Nueva Guinea y Hawái: es una isla solitaria, un estado de Micronesia, y es el único país del mundo que no tiene una capital oficial.
Originalmente, sus habitantes eran micronesios y melanesios. Alrededor del año 1798, sin embargo, llegaron los colonialistas europeos: fue una colonia alemana entre 1888 y 1914; después una posesión australiana hasta que fue ocupada por los japoneses, que mantuvieron el control entre 1942 y 1945; nuevamente administrada por Australia en nombre del Imperio Británico; y finalmente, en 1968, recuperó su independencia (aunque Australia continuó enviando inmigrantes no deseados a la isla durante años). Es por esto que la mayoría de la población habla inglés, aunque la lengua oficial en la isla es el Naurich. Según la ficha diplomática de la isla, publicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, la población del país se divide en 12 tribus, simbolizados por las 12 puntas de la estrella de su bandera.

La isla de Nauru
Nauru es una isla bastante llana: la mayor parte de su superficie es parte de una vasta meseta central que culmina a los 70 metros de altitud, y alberga enormes recursos de fosfato que, en su día, hicieron rica a la isla. Por lo menos antes de que, según el medio especializado en viajes Quand Partir, una desastrosa gestión fiscal y la corrupción (además, claro, de la mano que metieron, sobre todo, Alemania y Australia para explotar ese fosfato) acabasen por hacer de ella uno de los países más pobres del mundo. Alrededor de la meseta, una estrecha franja costera encierra el interior de la isla, cientos de metros en los que se encuentra la mayor parte de la población.
Realmente, el único motivo por el cual Nauru no tiene una capital es por su tamaño. Al final, 9.892 habitantes es apenas suficiente como para considerar ciudad a una población (en la ciudad de Madrid viven más de 3 millones de personas). De hecho, en Nauru no existe el concepto de ciudad, sino que el territorio está dividida en 14 distritos administrativos.
Su población, esos casi diez mil habitantes, es bastante homogénea en cuanto a su distribución, a lo largo de toda la franja costera, y no existe ningún centro urbano que, por actividad o por censo, pueda considerarse capital. De cualquier forma, aunque no tiene una capital oficial, el distrito de Yaren es considerado la capital de facto por ser donde están ubicados el Parlamento del país y la mayoría de despechos de Gobierno. Aun así, un paseo por Nauru puede dar la impresión de estar caminando por una única calle, bordeada por edificios más o menos decrépitos (o en ruinas) que parecer formar parte de la misma unidad urbana.
Realmente, en Nauru se puede hacer poco más que estar. Al ser una isla aislada, de difícil acceso, cara y con un elevado coste de vida (debido a la falta de infraestructura y de producción local), no es un destino turístico. Además, la minería con la que otros países sobreexplotaron esta isla durante siglos ha dejado paisajes más bien áridos y desolados.
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