
Al norte del Cabo de Creus, en mitad de un entorno acantilado y abrupto, se ubica uno de los pueblos más singulares de la Costa Brava. La localidad, con una marcada tradición pesquera que ha perdurado a lo largo de los años, destaca por su gran patrimonio histórico y su riqueza natural, de hecho, algunos de los monumentos más destacados se enclavan en mitad de la montaña que flaquea la villa. Tampoco hay que olvidarse de sus playas, las cuales dan lugar a un conjunto único y diverso, repleto de calas rocosas, con arena, poco frecuentadas o familiares.
El pueblo en cuestión es Port de la Selva y sorprende al viajero gracias a todos estos encantos y por uno en especial, pues a pesar de situarse en las afueras del pueblo, es uno de los tesoros arquitectónicos de la Costa Brava. Se trata del monasterio de Sant Pere de Rodes, un monumento es considerado un Bien de Interés Cultura y es reconocido como una de las muestras más destacadas de la arquitectura románica catalana.
El monasterio de Sant Pere de Rodes
La construcción es sin duda uno de los mayores puntos de interés de Port de la Selva. Situado en la sierra de Verdera, en pleno Cabo de Creus, su origen se puede fechar en el siglo VI, aunque a día de hoy aún se desconoce cuál fue el motivo que impulsó su construcción. Desde el siglo IX, se tiene constancia de la existencia del monasterio como una pequeña comunidad monástica, pero su momento de mayor esplendor llegó en el siglo X. Durante este período, el monasterio se consolidó como un importante centro de peregrinación y un núcleo de poder espiritual, político y económico, en gran parte gracias a las donaciones y el apoyo de nobles y monarcas.

Igualmente, su arquitectura es una de sus características más distintivas. Su iglesia, construida entre los siglos X y XI, es reconocida por su singularidad en el contexto medieval. La nave central, sostenida por un complejo sistema de pilares y columnas, se destaca por la ornamentación de sus capiteles corintios, que reflejan la influencia del arte romano. Sin embargo, a pesar de su grandeza, el monasterio atravesó períodos de declive, especialmente a partir del siglo XIV, debido a conflictos, epidemias y cambios en la estructura socioeconómica.
De este modo, en 1798, el éxodo de los monjes marcó el comienzo de un largo período de abandono que se prolongó hasta el siglo XIX. Sin embargo, la declaración del monasterio como Monumento Histórico Artístico Nacional en 1930 marcó un punto de inflexión, dando inicio a un proceso continuo de restauración y conservación que ha permitido preservar este importante legado histórico.
Otros monumentos
Junto al monasterio se localiza el castillo de Verdera. Esta fortaleza es otro de los principales monumentos de la localidad, pues permite contemplar una de las mejores vistas del pueblo y de todo el entorno. Esto es gracias a que se incrusta en el punto más alto de la sierra de Rodes, a unos 570 metros de altura. Sus orígenes se remontan al año 904, año del que data el primer registro documental del castillo.

En esta referencia inicial, el castillo es citado como una propiedad del conde de Empúries, aunque a lo largo de la historia su control pasó en varias ocasiones a manos del monasterio de Sant Pere de Rodes. Su ubicación estratégica convirtió al castillo en una defensa formidable y en un excelente punto de observación, aprovechando su situación privilegiada para proteger y vigilar el territorio circundante. Pero esto no es todo, pues en la zona también se encuentra el pueblo medieval de Santa Creu de Rodes, donde se pueden contemplar los restos de un asentamiento de la época.
Todo este conjunto (monasterio, castillo y pueblo) se puede disfrutar de la mano de numerosas rutas de senderismo que recorren los alrededores. “En función de nuestro punto de salida, podemos llegar al conjunto monumental de Sant Pere de Rodes desde Vilajuïga o desde El Port de la Selva”, destacan desde el portal web de la localidad. Este sendero descubre paisajes de gran belleza y permite disfrutar de estos atractivos monumentales.
Por otro lado, el viajero puede recorrer las calles de la localidad y disfrutar de la arquitectura típica marinera. Estas descubren numerosos puntos de interés como es la iglesia de Santa María de les Neus, la cual es el templo principal de la localidad. Su construcción es reciente, pues data de la primera mitad del siglo XX. Tampoco hay que olvidarse de su costa, pues en ella se ubican algunas de las más impresionantes de Cataluña. Muestra de ellos son las calas de Fornells, Medusa o Galladera.

Cómo llegar
Desde Girona, el viaje es de alrededor de 1 hora y 5 minutos por las carreteras AP-7 y N-260. Por su parte, desde Barcelona el trayecto tiene una duración estimada de 2 horas por la vía AP-7.
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