
Marc Cucurella es, sin ninguna duda, uno de los protagonistas de esta Eurocopa. El lateral izquierdo, que ahora lleva los colores del Chelsea, se ha vuelto una pieza clave de ‘La Roja’ y estará presente este domingo 14 de julio, en la final del torneo frente a Inglaterra, donde su Alella natal lo defenderá orgullosa.
Muy cerca de la ciudad Condal y del circuito de Barcelona-Catalunya, en la vertiente meridional de la Cordillera Litoral, se encuentra Alella. Un enclave privilegiado entre el mar y la montaña que puede presumir de albergar espectaculares espacios naturales de gran valor en los que se alternan zonas forestales, agrícolas y urbanas, creando un mosaico visual.
La capital de la denominación de origen más pequeña de Cataluña
Alella cuenta con un entorno paisajístico impresionante, pero su verdadero ADN son los vinos, cuya Denominación de Origen fue reconocida en 1953. A pesar de contar con buenos tintos de crianza (a partir de la variedad ull de llebre, tempranillo), la maestría la alcanza con los blancos ligeros, perfumados, elegantes y cristalinos, de las variedades xarel·lo, garnacha blanca y picapoll. Algunos de ellos se elaboran en masías urbanas construidas sobre las laderas de las montañas. Es la Denominación de Origen más pequeña de Cataluña, con 223 hectáreas de viñedo, cuya producción es mayoritariamente ecológica.
Esta villa también ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar del enoturismo en todas sus vertientes con catas, paseos, picnics, yogas entre viñedos, catas en alta mar, cenas bajo la luz de la luna, calçotades o visitas a las bodegas.

En el corazón de un Parque Natural
Alella pertenece a la comarca del Maresme, una de las siete regiones más pequeñas de Cataluña, pero, a su vez, la cuarta más poblada. Este municipio se encuentra en la vertiente meridional de la Cordillera Litoral, un espacio protegido de más de 4.000 hectáreas con el Mediterráneo por un lado y el Vallés por el otro. Un lugar, que gracias a su riqueza natural y las buenas condiciones climáticas, se convierte en la sede de una gran biodiversidad de ecosistemas que hacen de hogar de numerosas especies de flora y fauna.
Para descubrir ese entorno natural que tan especial le hace, el municipio ofrece una gran variedad de actividades al aire libre. El Parque es perfecto para los amantes del senderismo y el ciclismo, con rutas que ofrecen vistas panorámicas impresionantes del Mediterráneo y la llanura costera. En Alella no será necesario elegir entre mar y montaña, ya que cuenta con ambas. La cercanía a las playas de El Masnou y Mongat permite disfrutar de una jornada playera y evitar esas discusiones familiares por no haber elegido destino a gusto de todos.
Un pueblo con historia fascinante
Alella es un lugar de contrastes. Combina mar y montaña, la tranquilidad y belleza del turismo rural con la rica historia y cultura, pasado y presente. Uno de los monumentos más importantes es la iglesia de San Félix, un bonito templo de estilo románico. El casco antiguo de esta aldea está repleto de casas señoriales, plazas pintorescas y calles empedradas, por las que perderse resulta una delicia.
Cómo llegar
Para llegar a Alella desde Barcelona deberemos de coger la Gran Via de les Corts Catalanes, para después recorrer la C-31 durante 18 kilómetros. Tras media hora habremos llegado al destino.
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