Otra semifinal. Mismo rival. Mismo pronóstico para una mayoría. Y esa sensación de que otra vez se puede torcer el presagio más popular. España, al igual que en aquella tarde en Munich, hoy en Dallas quiere dar el golpe ante el que se considera el equipo con el ataque más poderoso de este Mundial. Porque como dice Luis de la Fuente, para conseguir el éxito habrá que sufrir.
En este nuevo cruce ante Francia, hay nombres que se repiten, jugadores que vuelven a cruzarse, que ya se conocen. El míster de Haro repetiría siete nombres de aquella alineación en la que la victoria fue española por 2 a 1, con goles de dos futbolistas que volverán a ser titulares: Lamine Yamal y Dani Olmo. Enfrente, en el lado bleu, desde el inicio, en total también se presentarán 7 jugadores que padecieron a España, entre ellos, su gran figura Kylian Mbappé, quien por ese entonces todavía no había arribado al Real Madrid.
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Muchos piensan que Francia es imbatible, pero para esta España y más aún por lo ya vivido, eso no es así. Las razones están en que por lo visto hasta aquí, nadie se le animó al conjunto de Didier Deschamps en este certamen. Por lo que este equipo español puede cambiar el pulso; por fútbol, por ataque y por saber cómo ganarle.
La principal herramienta será agredir por las bandas, algo que nadie hizo seriamente en esta Copa del Mundo ante el equipo francés. La vulnerabilidad que pueden presentar los dos laterales galos, tanto Jules Koundé como Lucas Digne, tendrá que ser explotada por Lamine, por Alex Baena y también por Dani Olmo, quien puede aparecer en la izquierda del flanco ofensivo, por el costado de su compañero de equipo en el FC Barcelona, Koundé.
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Sin lugar a dudas España, además, querrá tener la pelota, algo que despreció Paraguay y que no pudo ni supo cómo obtener Marruecos. Para Francia será el partido más incómodo que tendrá en este Mundial, con una posesión repartida, ante un rival ganador y acostumbrado a las difíciles.
Y si bien es cierto que Ousmane Dembélé, Michael Olise, Bradley Barcelona y Mbappé, forman el mejor ataque del Mundial, el fútbol pasará por el medio campo y allí será el turno de Rodri quien cada partido mejora su nivel, casi a la altura de su temporada en la que alzó el Balón de Oro.
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A todo esto se suma la mano del seleccionador quien acierta siempre los cambios dentro de cada partido, por algo Mikel Merino es tan trascendente ni bien sale al campo de juego.
Apertura a bandas, desequilibrio individual de Lamine (quien está encendido en lo emocional para lucirse hoy en Dallas) y buscar la espalda de Koundé para agredir por ese sector; De la Fuente tiene la receta y los ingredientes, el postre tras este plato fuerte de hoy, puede ser jugar la final del mundo, ni más ni menos.
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