
Como en muchas profesiones, en el fútbol, emigrar, a veces, es la única opción para poder dedicarte a aquello que más te gusta. Sin embargo, hacer las maletas y cambiar de casa e incluso de continente no siempre es sencillo y más cuando la burocracia se mete de por medio. Los visados caducan y, por desgracia, el miedo de tener que volver a tu país aflora.
Esto es lo que debió pensar Silas Wamangituka en 2021. Su historia sorprendió en Alemania, donde jugaba por aquel entonces. El extremo derecho congoleño brillaba en el Stuttgart que, esa temporada, acabó noveno en la Bundesliga. Durante la temporada 2020/2021 anotó trece goles y concedió cinco asistencias en 27 partidos.
Sin embargo, su rendimiento sobre el verde no fue lo que llamó la atención de los teutones, sino su identidad falsa. El futbolista no era quien decía su camiseta. Ni su nombre ni su edad se correspondían con la realidad. Mientras que en su ficha indicaba que tenía 21 años, la realidad era que había nacido un año antes, tenía 22 años (actualmente tiene 26). Por otro lado, el vinilo de su camiseta indicaba que se apellidaba Wamangituka. No obstante, su verdadero nombre era Silas Katompa Mvumpa.
Tras lo sucedido, se marchó como cedido al Estrella Roja en 2024. En total, ha vestido en 9 ocasiones la camiseta del equipo serbio, en las que marcó tres tantos y concedió un pase de gol. El delantero de 1,89 m, rápido, fuerte y con perfil regateador, tendrá su oportunidad de volver a brillar el miércoles 6 de noviembre ante el Barça. Los de Hansi Flick visitarán el Estadio Rajko Mitić para disputar la cuarta jornada de la liguilla de Champions League.
“He vivido con miedo”

La decisión de mentir sobre quién era no fue una iniciativa del jugador, sino de su agente por aquel entonces. El representante le chantajeó para que ocultara su identidad. En 2017 tenía que haber renovado su visado, de lo contrario tendría que volver al Congo. Para evitar esto, se lo llevó al París FC francés y allí le obligó a adoptar un nuevo nombre bajo la amenaza de mandarle de vuelta a su país.
“He vivido con miedo de forma constante en los últimos años y también estaba muy preocupado por mi familia en el Congo. Ha sido un paso difícil para mí revelar mi historia. No me atreví hasta que tuve nuevos agentes y amistades”, confesó el extremo derecho tras confesar la verdad.
El Stuttgart no le abandonó durante el proceso de reconocer quién era, como apuntaron en un comunicado: “Silas sigue siendo el jugador y la persona que se ha abierto camino en los corazones de nuestros fanáticos y sus compañeros de equipo desde que estuvo aquí. Ha sido, ante todo, una víctima. Lo protegeremos en consecuencia”.
“No hubiera podido dar este paso si mi equipo no me hubiera apoyado. Estoy profundamente agradecido”, indicó el jugador. Sin embargo, la mentira le valió una multa de la Federación de Alemania: tres meses sin jugar y 30.000 euros.
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