Camilo, cantante: “Considero mi relación conmigo mismo y mi creatividad tan importante como mi relación con mis hijas”

El cantante colombiano que se dio a conocer en España en 2019 con ‘Tutú’ o ‘Vida de rico’ publica su quinto álbum de estudio, ‘Para cuando sean mayores’, una carta de amor a sus dos hijas, Índigo y Amaranto

Entrevista con el cantante colombiano Camilo, que presenta su quinto álbum de estudio, ‘Para cuando sean mayores’.
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El famosísimo bigote de Camilo (Medellín, Colombia, 1994) es hipnótico. El cantante habla y tiene vida propia. Su fino mostacho enhiesto tiene las mismas puntas largas que el de Salvador Dalí, pese a que, para error de la mayoría, fue inspirado en el revolucionario mexicano Pancho Villa y no en el surrealista catalán. El bigote solo suma simpatía a un artista al que llaman ‘el chico bueno del reguetón’ —pese a que ya tiene 32 años— por ser una rara avis en el mundo urbano latino: no canta al sexo ni al macarrismo callejero, sino que lo hace a su mujer, la cantante y actriz venezolana Evaluna Montaner, y sus dos hijas, Índigo y Amaranto, nacidas en 2022 y 2024, respectivamente. Por eso no es de extrañar que su nuevo disco, Para Cuando Sean Mayores, disponible desde este 10 de septiembre, esté dedicado a ellas.

“Tenía otra idea de hacer otro tipo de álbum y fue solamente cuando me pregunté qué era urgente para mí lo que me lo aclaró”, explica Camilo en conversación con Infobae, que ha escogido Madrid para inaugurar la promoción de su disco. “Definitivamente, el rol más latente en mi vida hoy es el de papá. Era muy raro sentarme a escribir si no era en esa dirección hacia mis hijas”, añade.

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Eva Luna y Camilo mostraron cómo fue el nacimiento de Amaranto

Para crear su quinto álbum, el colombiano que se dio a conocer en España con Tutú o Vida de rico en 2020, apostó por volver al Camilo que fue de niño. Por eso el primer track, Los Cuentos, es un interludio en el que hace de narrador: “Cómo cambié mi sustancia por tickets para un escenario / Fui víctima y victimario en el robo de mi infancia”, comienza. Porque, pese a que el LP de 13 canciones está dedicado a sus hijas “no es un disco infantil”, sino que les dedica versos como: “A mí que me quiten todo lo que no llevé tu nombre / Lo único que necesito es necesitarte a ti” o Cómo puede una persona tan chiquita / ocupar un espacio tan gigante”. “En este momento mis hijas cantan las canciones y se las saben, pero no sé si todavía entienden mucho de ellas”, admite. Su intención es dejarles “una especie de semillitas de curiosidad” para las preguntas que sabe que llegarán más adelante.

“No hay una línea de división entre la persona que soy en mi oficio y la persona que soy con mis hijas”

La primera canción que Camilo dedicó a su primera hija fue Índigo, un dúo con Montaner lanzado el 13 de octubre de 2021 en el que anunciaron que iban a ser padres —y que obtuvo dos nominaciones a los premios Latin Grammy—. Tuvieron claro su nombre mucho antes de saber el sexo, por eso decidieron apostar por un nombre neutro, estrategia que repitieron con Amaranto. Ahora son las dos pequeñas quienes atraviesan el álbum e incluso dejan sus voces en él: Amaranto abre Chiquita e Índigo aparece al final de La Campana preocupándose al escuchar triste a su padre.

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Durante la entrevista, a Camilo se le iluminan los ojos cuando habla de ellas. Risueño y parlanchín, denota simpatía y honestidad al hablar, e incluso, no duda en elogiar la falda que esta periodista lleva a la entrevista. En sus redes sociales le encanta presumir de ser padre y artista. ¿Concilia tan bien como parece? “Yo creo que no hay una línea de división entre la persona que soy en mi oficio y la persona que soy con mis hijas”, responde, que describe la conciliación como “una cuestión de cuadraditos en el calendario”.

Portada de 'Para cuando sean mayores', de Camilo.
Portada de 'Para cuando sean mayores', de Camilo.

Pero ni siquiera ante una situación límite elegiría necesariamente una faceta sobre la otra. “Si mañana me dijeran que es el último día de mi vida, tampoco te diría: ‘Dejo todo y me pongo a jugar solamente con mis hijas’. Igual agarraría una guitarra y diría: ‘Chicas, me voy a meter aquí un minutito en el cuarto porque necesito escribir algo’”. Aún así, no antepondría su carrera a Índigo y Amaranto: “Considero mi relación conmigo mismo y mi creatividad tan valiosa y tan importante como mi relación con mis hijas. Ellas me transformaron todo”.

La identidad y la muerte es, de hecho, otra de las conversaciones que Camilo quiere dejar abiertas para cuando sus hijas sean mayores. El cisne es una canción dedicada a sus fans, donde se recoge “el espíritu de la tribu”, como llama a sus seguidores. “Ese sentido de la identidad colectiva es algo precioso”, añade. También consideraba importante introducir en el álbum “una semillita” sobre lo que piensa de la muerte. “Creo que hablamos mucho menos de la muerte de lo que deberíamos. Hablamos muy poco, en familia lo evitamos y con los niños lo evitamos, como si fuera una cosa que fuera posible evitar. Y es lo único inevitable”.

Evaluna, musa y compañera

También le dedica dos temas a Evaluna, For Eva y Luna, y La medalla, la cantan juntos. Es la sexta colaboración musical de los artistas, que no dudan en presumirse constantemente, tanto al hablar con la prensa como en sus redes sociales —en YouTube comparten su día a día, publicando incluso el parto de Evaluna en casa—.

La pareja comenzó su relación en 2014 y, pese a que les recomendaron mantener su vida privada al margen de su carrera, hicieron justo lo contrario. “No sé si pudiera disfrutar tanto mi carrera como la disfruto si estuviera escribiendo sobre cosas que no fueran mi realidad y mi vida honesta”, explica. “Con mi esposa Evaluna he descubierto una serie de puertas a sensibilidades que no hubieran sido posibles si no fuera a través de ella. Entonces, es raro ser un artista y no escribirle a eso. Me resultaría poco interesante. Las cosas que están fuera de mi realidad me resultan bastante menos interesantes que mi vida real”.

Camilo and Eva Luna attend the 25th Annual Latin Grammy Awards in Miami, Florida, U.S., November 14, 2024. REUTERS/Marco Bello
Camilo and Eva Luna attend the 25th Annual Latin Grammy Awards in Miami, Florida, U.S., November 14, 2024. REUTERS/Marco Bello

Aun así, asume la responsabilidad que supone haber convertido su relación en un ideal para el público. “Mi niña linda / Todo el mundo nos cogió de referentes cuando el amor les pasa por la mente / Que responsabilidad la nuestra”, entona en For Eva, cuyo título juega con la similitud fonética entre forever (“para siempre”) y “for Eva” (“para Eva(luna)”). “Sin habérnoslo propuesto, casi que estamos llevando una bandera que ni nos dimos cuenta de que estábamos llevando y de la que me siento orgulloso”. Una bandera que identifica con “el amor”, “el compromiso”, “el equipo”, “el cuidado” y “el amor duradero”. “Cuando tú llevas una bandera en un desfile es una responsabilidad tremenda. Pero nos sale natural, parce, nos sale natural amarnos. Nos resultaría deshonesto tratar de ser una cosa que no somos”.

Sus hijas y el límite de la exposición en redes

Sin embargo, reconoce que entiende por qué otros artistas optan por separar ambos mundos, aunque él no se vea capaz de hacerlo. “Lo entiendo porque, al final, si te tiran un tomate, no te lo tiran a ti, se lo tiran a tu obra, que termina siendo un producto más allá de ti”. Pero pese a que Camilo muestra gran parte de su vida y de su paternidad en redes, la línea roja está en el rostro de sus hijas. Siempre que las graba lo hace de espaldas. “Me pregunto desde ya qué va a hablar mi hija con su psicólogo cuando tenga veintipico años”, bromea. “Me la imagino diciendo: ‘Yo tengo memoria de estar en el aeropuerto y mi mamá diciendo: “Por favor, que no salga Índigo”’. Pero ¿por qué mi mamá...?”. Pese a las dudas, ambos prefieren poner límites, aunque asegura que se han ido “relajando cada vez más”: “Lo hemos echo de manera consciente con tal de que nuestras hijas no sientan que tomamos la decisión de que ellas estarían expuestas a una vida que no han decidido y que no están listas para decidir todavía. Yo soy feliz con la vida que llevo porque la decidí yo”, explica. Por ahora, prefieren esperar, ya que tiene cuatro y dos años. “Hay unas [decisiones] que son irreversibles. Una vez ya estás ahí, ya estás ahí para siempre. No quiero ser yo quien tome esa decisión”.

El cantante colombiano Camilo. EFE/David Borrat
El cantante colombiano Camilo. EFE/David Borrat

Hace unos días, la también cantante colombiana Shakira —quien está a punto de arrancar su residencia europea en Madrid— publicaba una carta en el diario El País donde escribió: “Aquí ocurre algo que el mundo merece ver: la inmigración latina es celebrada. España la ha abrazado”, después de recordar que había visto a “nuestra gente [los latinos] perseguida por el solo hecho de ser latina” y a familias “obligadas a vivir con miedo”. A comienzos de año, Estados Unidos vivió con dureza la campaña antiinmigración de Trump a manos del ICE. ¿Le da miedo el mundo que heredarán sus hijas? “Sí, me preocupa mucho. El mundo me preocupa un montón”, reconoce. Sin embargo, intenta no caer “en la tentación de lo fatal que parece que va todo. Es un poquito escalofriante pensar lo que se van a tener que enfrentar”, apunta. “Siempre hay rutas que explorar: el amor, el cuidado, ponerse en los zapatos del otro”, sostiene. Son precisamente sus hijas las que le permiten conservar cierto optimismo: “Cuando las veo digo: ‘Parce, los niños son increíbles’, y me da esperanza para pensar: ‘Este mundo puede ser un lugar mejor’”.

España, al menos, es uno de los lugares en los que Camilo asegura haberse sentido siempre bien recibido. “España ha sido conmigo una puerta inmensa de generosidad”, afirma. El colombiano recuerda que ha dado aquí “más conciertos que en cualquier otro país” y destaca no solo el tamaño de su público, sino la relación que mantiene con él: “Nadie se acerca a decir: ‘Ah, mira, el famoso, una foto’. Siempre es ‘amigo’, siempre hay algo que decir, con cariño, con familiaridad”.

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