Madrid, 25 feb (EFE).- El presidente de la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), Alberto Virella, ha denunciado la "indefensión, arbitrariedad, temor a represalias y medidas de castigo" que sufren por parte del Ministerio de Exteriores que dirige José Manuel Albares cuando se visibilizan actitudes críticas.
Virella, que se ha reunido con los miembros de la Comisión de Exteriores del Senado a la que sólo han asistido representantes del PP, ha dado cuenta en declaraciones a los medios de la reunión, que se produce después de que en enero enviara una carta a Albares para quejarse de la política de selección de embajadores y exigiendo un nuevo reglamento para los nombramientos.
Ha dicho que no ha obtenido respuesta del ministro a esa misiva, aunque sí ha habido contestaciones "relativamente positivas" a nivel de subsecretarios.
Y lo que sí han experimentado, ha subrayado, es un incremento de los asociados y un apoyo de la gran mayoría de los diplomáticos a sus iniciativas ante Exteriores.
En todo caso, ha insistido en que "hay una muy pobre interlocución" con el Ministerio y que "la no solución de problemas" es muy grave para que el personal diplomático pueda cumplir con su misión en el exterior.
Aparte de las denuncias concretas contra Albares, ha explicado que existen problemas estructurales que arrastran desde hace al menos dos décadas y que hoy la degradación es peor que entonces.
Eso sí, ha dicho que la responsabilidad de haber llegado a esta situación es "compartida" de los distintos gobiernos y también de diferentes ministerios, no sólo el de Asuntos Exteriores sino también de otros como el de Hacienda.
La carta que remitió Virella al ministro, y que según otros diplomáticos no contaba con el respaldo de la mayoría de asociados, se envió cuando se hizo público el relevo del embajador en Croacia, -que publicó un artículo sobre el papel de Felipe VI en la política exterior-, y el de Bélgica.
Después, el jefe de la misión de Bélgica, Alberto Antón, acusó también a Albares en otra carta de cesarle por dormirse durante la Conferencia anual de Embajadores en una maniobra "ridícula y mezquina" que intentaba "ensuciar y poner en entredicho" su reputación profesional.
Otro de los relevos en aquellos días que generó polémica fue el del embajador de Corea del Sur tras su reunión con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, sin el permiso pertinente. Ninguno de los tres cambios se han formalizado todavía.
El diplomático se ha quejado también de las deficiencias de la red consular, que no pude atender las demandas de los tres millones de españoles registrados en los consulados y ha señalado, por ejemplo, que se tarda unos seis meses en tramitar un pasaporte en Argentina o una inscripción de nacionalidad, advirtiendo de que será imposible tramitar el voto cuando se celebren elecciones.
Igualmente Virella ha criticado que no se atienda como se debe el derecho a la educación de los hijos de los funcionarios españoles o que haya "una clara discriminación de género en la falta de aplicación de medidas de conciliación familiar". EFE


