Joan Plaza: "Venir a jugar a Andorra no tiene que ser un jardín"

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Víctor Duaso

Andorra La Vella, 19 feb (EFE).- Joan Plaza vuelve a la rueda de los banquillos después de un año sin entrenar a ningún equipo. A sus 61 años busca hacer lo mismo que en Sevilla cuando salvó al Real Betis, pero está vez dirigiendo al BC MoraBanc Andorra.

En tres partidos con el barcelonés en el banquillo, el equipo ha sumado una derrota en Zaragoza y dos victorias contra Valencia y Dreamland Gran Canaria. Es el nuevo rol de Plaza: de ganador de la Liga ACB a rescatar clubs con problemas.

Pregunta (P): Las ha pasado de todos los colores a sus 61 años, pero últimamente en los banquillos de la Liga ACB está haciendo un poco como Robin Hood, es decir, ayudando a los 'pobres' y 'robando' a los 'ricos'. ¿Qué le produce más placer, luchar por títulos o para lograr la permanencia?

Respuesta (R): Cuando hace unos años me llamaron del Betis, lo primero que me dijo el director técnico fue: 'Ya se que nos dirás que no, pero tenemos un problema. Vamos últimos y tú hace diez años nos dejaste aquí un buen recuerdo con el Cajasol'. Y hace unos años, un entrenador me dijo: 'No es lo mismo luchar por títulos que por bajar'. Y yo pensaba que exageraba. Salvamos al equipo a falta de tres jornadas. Salí de está experiencia más fuerte y tengo que decir que me molesta cuando voy a dar conferencias y me presentan diciendo los títulos que he ganado y no hablan de esa salvación. Dicho esto, prefiero luchar por títulos y no para evitar un descenso.

P: Miquel Nolis, Manel Comas, Aito García Reneses, 'Boza' Maljkovic... ¿Qué aprendió con ellos, más baloncesto o más de la vida?

R: Buena reflexión. Nolis me marcó mucho a nivel de formación. Los cuatro eran muy diferentes. Aprendí cosas que tenía que hacer y otras que no tenía que hacer, tanto a nivel técnico como a nivel humano. Todos con filosofías muy diversas. Sin ninguna duda, yo estoy muy orgulloso de mi carrera como ayudante.

P: Cuando estuvo de comentarista, dijo que ya se podía morir tranquilo después de haber ganado un título europeo y una Liga ACB, pero continua entrenando y 'complicándose' la vida con proyectos como el Betis, el AEK Atenas y ahora el MoraBanc Andorra. ¿Por qué se mete en estos 'berenjenales'?

R: Mi agente [David Carro] me acusa de haber hecho pasos atrás, pero yo no lo veo así. Fui a Kaunas para dirigir al Zalgiris en la Euroliga y fue una experiencia que daba miedo. Con un presidente ruso, pero es un contexto largo de explicar. Allí crecí, pero marché porque nos dejaron de pagar y eso que recibí la medalla al mérito. Surgió la opción de Unicaja Málaga y allí fue todo muy bonito. Nunca he tenido miedo a coger la maleta y marchar, pero está claro que ni Lituania, ni Rusia ni Grecia eran clubs 'perlas'. He salido reforzado de todos los sitios. Ahora soy mucho mejor entrenador que cuando gané el primer título con el Real Madrid. Si me hubiesen dicho que un catalán como yo entrenaría al Real Madrid y ganaría una ACB les diría, en su momento, que estaban borrachos. Yo vivo para el baloncesto. He puesto todos los huevos en este cesto y me olvidado, muchas veces, de mis cosas personales.

P: Le han faltado dos banquillos. El de su casa, es decir, Badalona, y el de la selección española.

R: En una estuve muy y muy cerca (selección española) y en la otra, francamente, cuando hubo ese cambio en el Joventut Badalona creí que se podía haber dado. Cuando hace 40 años les dije a mis padres que yo quería ser entrenador profesional de baloncesto se rieron y ahora me hubiese gustado tener la oportunidad de dirigir la Penya antes que muriesen. Viven a 500 metros del Olímpic. Me hubiese hecho ilusión que vinieran con su carné de socio que les hubiese comprado yo para ver a su hijo. No ha podido ser y ahora ellos ya están a tocar de los 90 años.

P: Fue base de pequeño y ya intentó dirigir a sus equipos desde la pista, pero no era tan bueno y comenzó a dirigir equipos de base en aquella escuela de baloncesto creada con su hermano. Un entrenador y un base tienen muchas similitudes...

R: Empecé a entrenar con 14 años. Yo era mal estudiante. Con mi hermano creamos una escuela de baloncesto de dónde salieron jugadores que luego jugaron con la selección española. Yo fui un base que la pasaba muy bien y que tiraba muy mal y defendía fatal, pero vi muy pronto que tenia capacidades para dirigir grupos humanos. Me autoformé y durante tres años fui el ayudante de Miquel Nolis en el Joventut sin cobrar. Lo coordinaba todo con otros trabajos.

P: Fue funcionario en algunas prisiones. Ser entrenador, aunque sea en clubs exigentes como los que ha estado en su carrera, debe ser 'pecata minuta'.

R: Da una perspectiva de la vida diferente. He estado catorce años trabajando en diferentes prisiones. En Lleida estuve cuando estaba 'El Vaquilla', en la Trinitat con muchos fenómenos y en la prisión de mujeres. Vives situaciones que te hacen tener otra perspectiva de la situación. Cuando algún presidente se estresa porque has perdido tres partidos seguidos me lo tomó de manera diferente. Ponernos dramáticos no ayuda y he tenido momentos de haber tenido que calmar a algún presidente. Todo esto te hace ser consciente del privilegio que tiene dedicarse a trabajar en dónde has soñado estar. Y yo aun tengo el gusanillo y las ganas de seguir aprendiendo.

P: Se habla mucho de 'Ibon tiene un plan', pero también estuvo allí y dejó su sello. ¿Tiene envidia sana de estos tres últimos años del Unicaja Málaga?

R: Tenemos muy buena relación (...) Tiene mucho mérito lo que está haciendo y ojalá me quite el mérito del récord de partidos dirigidos en el Unicaja. Para mí, los títulos son diferentes. Yo estuve en Málaga cinco años y jugamos cuatro Euroligas y una EuroCup que fue la que ganamos. Son cosas diferentes, pero yo estoy muy orgulloso. Felicité a algunos jugadores de mi época que aún están allí y Ibon ojalá que esté diez años más.

P: Ha escrito ya dos novelas. ¿Ha pensado ya en escribir sus memorias? Darían mucho de sí...

R: Hace 20 años sólo leía libros de baloncesto, pero un día, por una apuesta, me propuse escribir un cuento y a algunos les gusto mucho. Yo pensaba que me lo decían porque me tenían cariño. No me lo creía y le lleve ese cuento a Gemma Nierga [periodista de la SER] y me elogió. Lo lleve a una editorial pensando que era Gabriel García Márquez y me dieron un buen palo. Seguí escribiendo, gané un concurso local y aquí ya se disparó todo. ¿Unas memorias? No creo porque me encuentro más cómodo escribiendo de ficción y seria muy sincero y me llevaría problemas.

P: Se está a punto de cerrar el fichaje de un base [Enzo Goudou-Sinha del Saint-Quentin francés] y se está buscando un ala pívot, ¿pero el mejor 'fichaje' no seria no romper está cohesión de grupo?

R: El club sabe que fichar a mitad de temporada es un momento delicado. Ni Barça ni Real Madrid pueden fichar jugadores que marquen la diferencia y ellos son los poderosos. Aquí tienes que traer un jugador que encaje y acepte el rol. Yo me entretengo a dar mi opinión y los jugadores tienen que saber a dónde vienen. No serán jugadores franquicia y vendrán a sumar y los otros lo tienen que entender.

P: No criticará a Natxo Lezkano (extécnico del Andorra)... ¿Cuando llegó aquí se puso las manos en la cabeza en algún momento al ver como estaba el equipo?

R: Cuando me llamaron estaba haciendo de comentarista en los partidos de Movistar, pero no me tocó hacer ningún partido del MoraBanc. Algunos jugadores los conocía, pero no el equipo. Cuando los vi les dije que tenían números de Copa del Rey y otros de LEB y esto se tenía que resolver. Todos tenemos las prioridades invisibles y a veces no te das cuenta de cuál es la prioridad correcta. El MoraBanc era la segunda peor defensa y en los rebotes también sufría. No hemos hecho ningún partido redondo, pero alguna cosa bonita, sí. El mérito es de los jugadores y yo no les he vendido humo porque lo odio. Los jugadores lo han entendido y se han puesto. La clave es no olvidar que son unos privilegiados.

P: Dos victorias consecutivas y en las ruedas de prensa hablaba de aprovechar la ola perfecta como los surfistas. ¿Ya ha llegado o aún es pronto?

R: Honestamente yo creo que aún es pronto, pero viene cuando viene. Sabíamos que contra Valencia ellos volverían y aún así sacamos carácter. En Gran Canaria fuimos más maduros y ahora nos vienen partidos muy complicados. Andorra no puede ser un jardín y lo digo por experiencia. En casa nos tienen que sacar de la pista para ganarnos. Tampoco estamos en condiciones de ir a fuera y pasearnos. Tenemos que competir al máximo nivel porque así estaremos más cerca de la victoria. EFE

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