Salamanca, 22 ene (EFE).- Una investigación de la Universidad de Salamanca revela que la adaptación al ruido de fondo es clave para la comprensión del habla en personas con pérdida de audición, de manera que cuando es deficiente contribuye hasta en un 10% a la pérdida de los umbrales de recepción del habla en oyentes con hipoacusia.
El trabajo, publicado en la revista 'Scientific Reports' (Grupo Nature) y dirigido por el catedrático Enrique López-Poveda, ha buscado explicar por qué las personas con pérdida de audición tienen más dificultad de lo normal para conversar en ambientes ruidosos, a pesar de la ayuda de audífonos o de lo elevado del volumen del habla.
El hallazgo es que esta dificultad está determinada en gran medida por la capacidad de las neuronas auditivas para adaptarse al ruido de fondo, de manera que esa adaptación deteriorada puede contribuir hasta en un 10% a la pérdida de los umbrales de recepción del habla en oyentes con discapacidad auditiva.
Hasta ahora se pensaba que la dificultad extraordinaria de las personas con hipoacusia radicaba principalmente en que los sonidos del habla se representaban peor en el cerebro auditivo.
"Este trabajo ha permitido entender que no solo importa esta mala representación, sino el impacto del ruido y, aún más, cómo se adapta el cerebro al mismo", ha indicado el investigador, catedrático del Área de Otorrinolaringología.
Y ha añadido: "Cabe recordar que las neuronas auditivas adaptan su rango dinámico de funcionamiento al entorno ruidoso en el que se produce la escucha.
Por ello, entre otras cuestiones, esta nueva investigación hace patente que, a partir de ahora, será primordial averiguar cuáles son y si están dañados los mecanismos que permitirían la escucha en ruido, así como determinar cómo se adaptan a él las neuronas".
En este grupo de investigación de la Universidad de Salamanca han trabajado también las científicas Miriam I. Marrufo-Pérez, Milagros J. Fumero y Almudena Eustaquio-Martín.
El catedrático ha advertido asimismo de que estudios recientes indican que abordar los problemas de audición que suelen empezar a cursarse a partir de los 45 ó 50 años reduciría en un 9% el riesgo de padecer demencia.
"La hipoacusia se ha destapado como el riesgo que más impacto tiene sobre la probabilidad de sufrir demencia en la ancianidad y, a su vez, como el más fácilmente prevenible", ha señalado.
Un factor clave para la pérdida auditiva es el envejecimiento, pero el investigador ha recordado también que patologías tan comunes como la hipercolesterolemia podrían ser causantes de pérdida de audición, por lo que "mantener una buena salud en general ayuda a mantener una buena audición en general". EFE
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