Santiago de Compostela, 16 ago (EFE).- El centro de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) se ha convertido un año más en un hervidero de gente que, en un día veraniego y con los termómetros rondando los 30 grados, ha pedido agua a los vecinos para refrescarse y acabar empapados.
Desde los balcones han vaciado cubos y mangueras con el líquido elemento y a pie de calle también se han visto pistolas de agua, globos y botellas para participar en la celebración.
La fiesta, reconocida de Interés Turístico Nacional, coincide con el San Roque y las miles de personas -unas 30.000-, que se suman, muchas de ellas con ropa colorida, acaban mojadas.
La madrugada previa a la celebración de la Fiesta del agua se saldó con quince intervenciones del servicio municipal de emergencias, principalmente por intoxicaciones por alcohol y drogas, según ha informado el Ayuntamiento, que ha considerado que el número de incidencias ha sido "relativamente bajo en relación a la multitud de gente y al importante movimiento de tráfico que registró la ciudad".
Una pelea en la TIR, una zona de ocio, acabó con un hombre evacuado al hospital del Salnés y la asistencia a otro en el lugar de la trifulca. La Policía Nacional instruye las diligencias.
En total hubo 7 traslados en ambulancia y 8 atenciones en el punto y se registraron cero positivos en alcoholemia en los 100 controles que practicó la Guardia Civil.
En cuanto a las quejas por exceso de ruidos recibidas por la Policía local, el número también fue significativamente menor que el año anterior, concretamente la quinta parte de las 300 de 2023. EFE
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