Agencia europea del ferrocarril identifica por qué los trenes verdes de la UE no despegan

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Bruselas, 2 jul (EFECOM).- Los trenes son el medio de transporte masivo con menos emisiones de gases de efecto invernadero, pero el sector en la UE debe incrementar su atractivo, avanzar en integración multimodal, reducir el ruido y aumentar la electrificación para colmar su contribución medioambiental para 2050.

Son las principales conclusiones del primer Informe Ambiental Ferroviario de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA), que planea publicar nuevas ediciones cada tres años.

"El tren tiene dos problemas significativos: la infraestructura extremadamente cara (...) y tiene perturbaciones por problemas en la infraestructuras o en los vehículos", señaló este martes el director ejecutivo de ERA, Joseph Dopperlbauer, quien también identificó como un problema la "fragmentación" de la red en distintos sistemas nacionales.

La Unión Europea se ha fijado los objetivos de duplicar el tráfico de mercancías por tren y triplicar el de pasajeros para 2050, usar menos energía y más verde, y explotar de manera más eficiente e inteligente una red de transporte integrada y multimodal.

La agencia considera "fundamental" seguir incrementando el transporte multimodal y desplazar más carga hacia el ferrocarril y las vías navegables, pues el 75 % del tránsito interior de mercancías va por carretera, para lo que es necesario abaratar costes y reducir tiempos de tránsito.

En cuanto al tráfico de pasajeros, un avión libera 160 gramos de CO2 equivalente por pasajero-kilómetros frente a los menos de 20 gramos de un tren de alta velocidad, según la Agencia Europea del Medioambiente.

Pero la progresión del transporte multimodal en favor del ferrocarril, que es 40 veces más seguro que el coche, está estancada desde hace décadas debido a "la gran flexibilidad y disponibilidad del transporte por carretera, la falta de internalización de los costos externos, mayores inversiones en carreteras europeas que en la red ferroviaria y otros factores, como la velocidad, la fiabilidad, la frecuencia y el precio".

Aunque el ferrocarril es más ecológico que otros transportes, también genera impactos medioambientales y "el efecto más importante" es el ruido al que están expuestos 22 millones de europeos.

Se han ido implementando medidas, como reemplazar los sistemas de frenado, crear rutas más silenciosas o instalar barreras de protección contra el ruido a lo largo de las vías, pero estas suponen "poco más del 11 % de la red ferroviaria total de la UE".

Aún se puede mejorar con barreras o amortiguadores de ruido y tratamiento de los raíles, especialmente en áreas urbanas, señala ERA.

El transporte genera el 25 % de las emisiones de CO2 de la UE y los trenes el 0,4 %, lo que representa "un nivel insignificante en comparación con otros medios de transporte", apunta la Agencia Ferroviaria de la UE.

El 56,1 % de la red ferroviaria europea estaba electrificada en 2021, con un avance de 2.000 kilómetros desde 2018, pero también con grandes diferencias entre países, que van desde el 2,6 % de Irlanda hasta el 96,7 % de Luxemburgo.

"No existen obstáculos técnicos para una mayor electrificación, pero los costos de modernización y electrificación de la infraestructura (...) deben considerarse caso por caso, teniendo en cuenta el potencial de tecnologías alternativas", según la agencia.

Electrificar algunas líneas podría no ser "económicamente viable", pues podría costar más de 1,5 millones de euros por kilómetro por túneles o similares.

Ahí es donde entrarían en escena las tecnologías alternativas que ya "han demostrado su potencial", como los ferrocarriles impulsados por celdas de hidrógeno o los de baterías, que planean desplegar Alemania, Francia o Italia y tendrían "sentido" para reemplazar a trenes diésel para rutas no electrificadas de más de 100 kilómetros y para rutas de entrega de "último kilómetro".

La organización ecologista Greenpeace señaló este martes que de las 990 rutas entre 45 ciudades europeas importantes sólo 114 (12 %) tienen conexiones ferroviarias directas y otras 305 (31 %) podrían tenerlas con la infraestructura existente, pero no están servidas.

"Europa ha extendido la alfombra roja a los viajes aéreos perjudiciales para el clima, colmándolos de exenciones fiscales, mientras que los trenes y la infraestructura ferroviaria se han marchitado (...). Es hora de que los gobiernos europeos y la UE corrijan este desequilibrio histórico", señaló Greenpeace. EFECOM

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