Un ensayo de Santiago Alverú concluye que el espectador podría cambiar el "famosismo"

Guardar

Nuevo

Alicia G. Arribas

Madrid, 22 jun (EFE).- Comunicador, humorista, presentador y actor con una nominación al Goya por su debut en 'Selfie' -lo que le otorga una cierta categoría de 'famoso'-, Santiago Alverú se ha lanzado a escribir nada menos que un ensayo, eso sí, cargado de humor, donde concluye que, si los espectadores quisieran, se acabaría el "famosismo".

"No somos conscientes de lo preocupados que están 'ahí arriba' por lo que pensamos. Si apagáramos la tele, si eligiéramos el contenido y el arte que consumimos, cambiaríamos el mundo, de verdad -afirma, vehemente en una entrevista con EFE-. Se puede apoyar de manera efectiva a pequeños artistas, escritores, incluso, 'influencers' o 'youtubers', que hacen un contenido o un arte valioso".

'Demasiado famosos' (Editorial Aguilar) es un concienzudo trabajo de tres años que Alverú emprendió tras escribir un artículo sobre las supersticiones de los famosos para la revista Cinemanía. Ahí comenzó su investigación sobre la omnipotente Ophra Winfrey.

Alverú contaba entonces cómo Winfrey estaba obsesionada con la ley de atracción, una teoría según la cual, "si quieres muchísimo una cosa, el universo te lo da y si no, si te va mal en la vida, es culpa tuya". "Bueno -dice-, me pareció supertóxico y empecé a fijarme en más comportamientos habituales de la fama".

También se dio cuenta de que el famoso no lo es, la mayoría de las veces, "porque lo merezca más que el de al lado, sino que corresponde a un criterio editorial marcado por unos intereses o por una oportunidad de promoción".

Se le ocurrió una ecuación -"(apoyos + recursos) x intereses = fama"- que explica la realidad del famoso y ayuda a facilitar que el consumidor de 'famoseo' sepa que esa persona a la que admira "no lo es por criterios subjetivos, ni de una manera directamente proporcional a su talento, sino que es producto de esos elementos de la ecuación".

Con un prólogo atinadísimo del actor Jaime Lorente, el ensayo se divide en ocho capítulos y un epílogo en los que se abordan, desde los elementos que hacen falta para hacerse famoso (con referencias y ejemplos como Christoph Waltz, al que cambió la vida Quentin Tarantino, e incluso la Mona Lisa), a los modos en los que un famoso puede llegar a su fin (figurada y efectivamente).

El ensayo habla de las 'Raíces' de un famoso, con menciones a Cristina Pedroche, Taylor Swift o Kanye West, el único famoso analizado que necesita asistencia psiquiátrica, y salta al importante asunto del "Aislamiento" de cualquier persona que se expone.

Así (y para hablar de esto estudia a Pablo Motos, Georgina o Ana Obregón), el escritor demuestra que "las personas de las que se rodean (los famosos) normalmente suelen depender de él o de ella, profesional y económicamente, con lo cual no se atreven a darle su visión real de lo que está ocurriendo, por miedo a perder su trabajo o su posición".

"En todo este juego de intereses, al final se crea una soledad que no es nada envidiable. Nada acrecienta más la percepción de abandono que estar rodeado de gente y sentir que estás solo", afirma Alverú, y en ese punto, cita también a Pedro Almodóvar.

Otros capítulos hablan de la 'Superstición' (Ophra Winfrey y Tamara Falcó), 'Internet' (con los nuevos famosos influyentes y YouTubers, como Logan Paul o María Pombo), o 'El fin de la fama', que se acaba o por agotamiento (Beatriz Montañez) o porque te echen.

También habla de las cancelaciones, de la controversia sobre si se puede juzgar la obra por la persona o de lo crueles y egoístas que pueden ser los mánagers. Y de la trituradora de personas que puede ser la sociedad para los que no alcanzan la fama.

Alverú esparce trozos de si mismo en las notas a pie de página, un 'descubrimiento' con el que el humorista (o el chico normal) dialoga con sus lectores.  EFE

aga/bal

(foto)

Guardar

Nuevo