Los ciberataques a supermercados y bancos de sangre en Europa: todo lo que se sabe y lo que aún falta por aclarar

De momento, no hay pruebas que vinculen todos los casos, identifiquen a sus responsables o confirmen el uso de inteligencia artificial

Vista del pasillo de alimentos congelados cerrado en un supermercado cerca de Nantes. (Stephane Mahe/Reuters)
Vista del pasillo de alimentos congelados cerrado en un supermercado cerca de Nantes. (Stephane Mahe/Reuters)
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Los ataques contra cadenas de frío en supermercados europeos y tres bancos de sangre franceses han expuesto el riesgo de que una intrusión informática termine por afectar alimentos o muestras sanitarias. Los sistemas de alerta evitaron consecuencias para la salud en el caso francés, pero el caso ha hecho saltar las alarmas.

Los incidentes afectaron sistemas de refrigeración conectados a plataformas que permiten supervisar y modificar equipos a distancia. Esa conexión abrió la puerta a alteraciones en la temperatura o en los ciclos de descongelación. Los ciberatacantes lograron entrar en mecanismos de control remoto utilizados tanto por comercios como por bancos de sangre. A partir de ahí, modificaron su funcionamiento, con pérdidas de alimentos y retiradas preventivas de productos en algunos establecimientos.

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En Francia, tres bancos de sangre sufrieron una intrusión el lunes que elevó de forma drástica la temperatura de las neveras que almacenaban las donaciones. Las alarmas funcionaron y el hecho no tuvo impacto sanitario. En los siguientes días de la semana, se registraron ataques en Bélgica, Países Bajos y Suecia. La oleada conocida el 2 de noviembre afectó inicialmente a comercios de al menos cinco países europeos y luego se sumaron otros territorios. Todavía no existen pruebas para vincular todos los episodios en una misma operación, atribuirlos a un grupo concreto o determinar si se empleó inteligencia artificial. Pero los expertos afirman que es un suceso inquietante. “Lo más preocupante es que pueden hacerlo desde un ordenador situado a miles de kilómetros”, cuenta Hervé Lambert, director global del área de consumo de Panda Security, a la Agencia EFE.

Tampoco está claro el motivo de los ataques. Hervé Lambert y Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España, coincidieron ante EFE en que los casos presentan elementos comunes, pero las hipótesis aún no alcanzan para confirmar que tengan un mismo origen. El Kremlin rechazó el jueves las acusaciones europeas sobre una eventual conexión de Rusia con los ciberataques, aunque de momento este país para el sospechoso más probable.

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“Es relativamente fácil realizar ciberataques”

La concentración de incidentes en un período corto y el hecho de que alcanzaran directamente alimentos y reservas de sangre son los aspectos que distinguen esta serie de episodios de otros ataques contra infraestructuras industriales o servicios esenciales. “Hoy es relativamente fácil encontrar en internet herramientas de ‘malware’ y programas para realizar ciberataques, sin necesidad siquiera de recurrir a la ‘dark web’ donde también se comercializan herramientas más sofisticadas”, destaca Lambert a EFE. Un sistema sin actualizar, una clave débil o una conexión remota insuficientemente protegida pueden bastar para comprometer una instalación.

Los expertos consultados por EFE piden que la respuesta no se limite a investigar los ataques ya ocurridos. Lambert reclama identificar qué sistemas físicos están bajo control remoto y comprobar que solo accedan personas autorizadas. También plantea la necesidad de mantener los equipos actualizados y disponer de mecanismos de supervisión que permitan detectar el punto de entrada de una intrusión. El objetivo es evitar que la misma vulnerabilidad vuelva a utilizarse. “Si se quiere solucionar, hay que invertir en ciberseguridad”.

Los expertos también recomiendan evitar la exposición directa de dispositivos industriales a internet, separar las redes corporativas de las que administran instalaciones críticas y disponer de alarmas independientes y protocolos de emergencia. La meta, según coincidieron, es impedir que una intrusión digital derive en una crisis física o sanitaria.

Con información de EFE

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