Cada español acumula ya 55.300 euros de riqueza financiera y el conjunto de los hogares alcanza los 3,4 billones: es un crecimiento de casi el 10%

El patrimonio financiero sube por el fuerte avance de los valores y los fondos de inversión, situando a España en el puesto 20 entre los países más ricos del mundo

Dos inversores pasan frente a los paneles electrónicos del Ibex 35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid. (Reuters/Isabel Infantes)
Dos inversores pasan frente a los paneles electrónicos del Ibex 35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid. (Reuters/Isabel Infantes)
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Los hogares españoles cerraron 2025 con una riqueza financiera de 3,4 billones de euros, después de aumentar un 9,6% sus activos durante el año. El crecimiento fue más del doble que el registrado en Europa Occidental, donde el avance se quedó en el 4,5%, y también superó el incremento de la riqueza financiera mundial, que fue del 8,6%, según la 17ª edición del Global Wealth Report de Allianz.

El dato refleja no solo un aumento del patrimonio acumulado por las familias, sino también un cambio en la forma en la que los hogares españoles están distribuyendo sus ahorros. Los valores fueron el activo que más creció durante el ejercicio, con un incremento del 15,5%, frente al 4,7% de los depósitos y el 3,9% de los seguros y pensiones.

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Como consecuencia, los valores representan ya el 50,2% de todos los activos financieros de los hogares españoles, un porcentaje superior al registrado tanto en Europa Occidental, donde su peso es del 36,8%, como en el conjunto del mundo, donde alcanzan el 46,9%. La evolución muestra una creciente importancia de la inversión en mercados frente al ahorro tradicional depositado en cuentas bancarias.

Los fondos de inversión ganan músculo

La diferencia también se aprecia cuando se elimina el efecto de la inflación. En términos reales, los activos financieros de los hogares españoles crecieron un 6,7% en 2025. Desde 2019, el aumento acumulado alcanza el 12,5%, frente al escaso 0,5% registrado en Europa Occidental durante el mismo periodo, recoge el informe.

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El comportamiento de los nuevos flujos de ahorro apunta en la misma dirección. Las familias españolas realizaron nuevas aportaciones por 92.900 millones de euros durante 2025, un 2,2% más que el año anterior. Dentro de la inversión en valores, los fondos tuvieron un protagonismo especial. Estos productos concentraron prácticamente la totalidad de las nuevas aportaciones a esta categoría, con 49.100 millones de euros. El movimiento coincide con una evolución favorable de los mercados financieros durante el ejercicio.

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Menos deuda

La evolución de los activos se produjo en un contexto de crecimiento más moderado de la deuda. Las obligaciones financieras de los hogares españoles aumentaron un 4,6% en 2025, hasta los 796.600 millones de euros, un ritmo inferior al registrado por sus activos financieros.

Esta diferencia permitió que la riqueza financiera neta —el patrimonio financiero una vez descontadas las deudas— creciera un 11,1%, hasta alcanzar los 2,6 billones de euros. En términos per cápita, España registró una riqueza financiera neta de 55.300 euros, lo que situó al país en el puesto 20 entre los más ricos del mundo en 2025.

La evolución española se enmarca en un año excepcional para la riqueza financiera mundial. Los activos de los hogares de todo el planeta crecieron un 8,6%, hasta alcanzar un máximo histórico de 268,4 billones de euros, pese a un escenario marcado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica.

Mercados, al alza

El incremento mundial tuvo un origen muy concreto: los mercados financieros. La subida del precio de los activos generó aproximadamente cuatro de cada cinco euros de nueva riqueza durante 2025, mientras que las nuevas aportaciones de ahorro descendieron un 5,4%, hasta situarse en 4,1 billones de euros.

“La riqueza global alcanzó otro récord en 2025, pero eso es solo la mitad de la historia”, señala Ludovic Subran, economista jefe y director de inversiones de Allianz. Argumenta que “desde 2019, los activos financieros nominales han crecido un 50%, pero en términos reales, descontando la inflación, solo han aumentado un 23%”. Subran señala que la situación “es peor en Europa Occidental, donde los activos financieros en términos reales han subido un 0,5% respecto a 2019. Es un 21% en Norteamérica y un 70% en China”.

El informe pone así el foco en una cuestión que va más allá del volumen de ahorro: dónde se coloca ese dinero. A escala mundial, los valores aumentaron un 12,4% en 2025, más del doble que los depósitos, que crecieron un 5,7%, y que los seguros y pensiones, con un avance del 5%.

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Invertir frente a ahorrar

El peso de los valores dentro de las carteras financieras mundiales alcanzó así un máximo histórico del 46,9%. El fenómeno resulta especialmente evidente en Estados Unidos y Canadá, donde los hogares tienen invertido en valores el 60,7% de sus carteras financieras.

Los hogares norteamericanos fueron los grandes beneficiados de la evolución de los mercados. La región generó el 51,4% del incremento mundial de los activos financieros durante el ejercicio, una diferencia que se explica en buena medida por el mayor peso de la inversión bursátil.

La distancia también se observa al ampliar el horizonte temporal. Durante la última década, las revalorizaciones de los activos explicaron el 71% del crecimiento de los activos financieros en Norteamérica, frente al 36% en Europa Occidental. La comparación refleja el impacto que puede tener la distribución del ahorro entre distintos tipos de activos y la exposición a los mercados financieros.

El Ibex 35 ha abierto la sesión bursátil de este martes con una subida del 0,09%, lo que le ha permitido conquistar por primera vez la histórica cota psicológica de los 20.000 puntos. Minutos después del arranque de la jornada, la Bolsa de Madrid ha aumentado su impulso al 0,27%, para hacerse de forma holgada con los 20.036,9 puntos. (Fuente: ebs/cctv /europa press/dpa)

La inteligencia artificial abre una nueva etapa

El escenario puede volver a cambiar en los próximos años con la expansión de la inteligencia artificial. Los autores del informe de Allianz Research calculan que los activos financieros mundiales podrían crecer alrededor de un 9% en 2026, aunque advierten de que el contexto a medio plazo será más complejo por el menor crecimiento económico, la persistencia de la inflación, la fragmentación de la economía mundial y los elevados niveles de deuda pública.

La Inteligencia Artificial (IA) aparece en este escenario como una posible nueva fuente de productividad, rentabilidad y creación de riqueza. Pero también puede introducir nuevos riesgos si las valoraciones de los mercados dependen cada vez más de las expectativas sobre esta tecnología.

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El S&P 500 acumula una subida cercana al 95% desde finales de 2022. Según los cálculos de Allianz Research, una corrección del 25% del índice podría reducir en unos 27 billones de dólares la riqueza de los hogares estadounidenses durante el año del impacto, equivalente a casi el 14% de su patrimonio neto total. Una caída de esta magnitud podría afectar a la confianza y al consumo y empujar a la economía estadounidense a la recesión.

El debate no se limita, por tanto, al potencial económico de la IA, sino también a quién acabará beneficiándose de la riqueza que genere. “La IA podría convertirse en el próximo gran motor de riqueza, pero la pregunta clave es quién tendrá participación en ella”, afirma Katharina Utermöhl, directora de Investigación Temática y de Políticas en Allianz Research.

“A medida que la IA potencialmente desplace más la creación de valor hacia el capital, una mayor participación en los retornos de capital y políticas que ayuden a los trabajadores a adaptarse serán clave para que el dividendo de riqueza de la IA se reparta más ampliamente”, incide Utermöhl.

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