Hasta cuatro días libres por calor extremo: los trabajadores pueden acogerse a un permiso retribuido durante las olas de calor

Yolanda Díaz insta a las empresas a adaptar horarios y proteger a sus plantillas mientras gran parte de España permanece bajo alertas por temperaturas que superan los 40 grados

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Un albañil soportando el calor en una obra (AdobeStock)
Un albañil soportando el calor en una obra (AdobeStock)

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha recordado este lunes que los trabajadores pueden acogerse a los denominados “permisos climáticos” durante los episodios de calor extremo, una medida que permite ausentarse del puesto de trabajo hasta cuatro días con derecho a remuneración cuando exista un riesgo grave e inminente para la seguridad o la salud.

Díaz ha hecho un llamamiento a las empresas para que extremen las medidas de protección frente a las altas temperaturas y prioricen la salud de sus plantillas. “En el caso de que fuera menester, tenemos permisos climáticos para todas las personas trabajadoras de hasta cuatro días; facilitemos las medidas de hidratación, pero si no es suficiente con estas fórmulas, los trabajadores tienen los permisos climáticos. Que nadie corra riesgos”, afirmó.

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Las declaraciones de la ministra llegan en plena ola de calor, con buena parte del país registrando temperaturas extremas y numerosos avisos meteorológicos activados por las autoridades.

Qué son los permisos climáticos

Los llamados permisos climáticos fueron incorporados al Estatuto de los Trabajadores tras las modificaciones normativas impulsadas después de la DANA que afectó gravemente a la Comunidad Valenciana en 2024. La medida busca proteger a los empleados cuando se producen fenómenos meteorológicos adversos o situaciones de emergencia que puedan poner en peligro su integridad física.

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En concreto, el artículo 37.3 g) del Estatuto de los Trabajadores contempla un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando concurra una situación de riesgo grave e inminente derivada de una catástrofe o de un fenómeno meteorológico adverso. Durante ese periodo, los trabajadores pueden ausentarse de su puesto sin que exista obligación de recuperar posteriormente las horas no trabajadas.

La aplicación de este mecanismo ya ha generado debate entre organizaciones empresariales y sindicatos. Algunas patronales han cuestionado su alcance en ocasiones anteriores, como ocurrió durante los episodios de fuertes vientos que afectaron a Cataluña y limitaron la movilidad de miles de personas.

Natalia Shartova, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, habla sobre los efectos del calor.

Trabajo pide adaptar las jornadas

La ministra insistió en que la prioridad debe ser evitar situaciones de riesgo derivadas del estrés térmico. Por ello, reclamó a las empresas que adapten los horarios laborales y adopten medidas preventivas adecuadas para minimizar la exposición de los trabajadores al calor extremo.

“Las empresas de nuestro país pueden y deben adaptar las jornadas laborales”, subrayó Díaz, quien también animó a adelantar las horas de entrada y salida cuando sea posible para evitar los momentos de mayor intensidad térmica.

Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), todas las comunidades autónomas, excepto Canarias y la Región de Murcia, mantienen activados avisos por altas temperaturas. En numerosas zonas del país los termómetros se sitúan entre los 38 y los 42 grados, mientras que algunas áreas del País Vasco han alcanzado el nivel rojo de alerta.

Unos albañiles trabajan en una obra en Badajoz (Europa Press/Archivo).
Unos albañiles trabajan en una obra en Badajoz (Europa Press/Archivo).

La economía social, ejemplo de igualdad

Además de abordar las medidas de protección laboral frente al calor, Yolanda Díaz participó en la presentación de la Red de MujerES por la Economía Social, celebrada en Mataró, ciudad que ostenta la Capitalidad Española de la Economía Social 2026.

Durante el acto, la vicepresidenta destacó el papel de la economía social como referente en materia de igualdad de género. Según explicó, este sector presenta indicadores más favorables que la media del mercado laboral español, con una presencia mayoritaria de mujeres y una brecha salarial que apenas alcanza el 3%.

Díaz defendió que estos datos convierten a la economía social en un modelo a seguir en un contexto marcado por los desafíos sociales y políticos actuales. En su opinión, representa un “dique feminista” frente a quienes cuestionan los avances en igualdad y los derechos conquistados por las mujeres en las últimas décadas.

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