
Las aerolíneas son una opción imprescindible para muchas personas ya sea por trabajo, familia o vacaciones. Por ello, las compañías aéreas precisan de medir todas las variables al milímetro con tal de evitar posibles cambios que alteren el itinerario de millones de personas.
En este caso ha sido la reconocida compañía de vuelo Ryanair la que dice haberse visto afectada. La aerolínea ha demandado cinco millones de euros a la sede de control de tráfico aéreo de Gran Bretaña después de que una gestión irregular afectara a los planes de unas 700.000 personas.
El director de Ryanair, Michael O’Leary, formalizó la demanda y advirtió de que la escasez del personal de tráfico aéreo podría provocar una de las peores interrupciones vistas en décadas.
Todo a causa de un inicio de sesión
Todo viene por lo sucedido un fin de semana festivo en agosto de 2023. Se conoce, gracias a los documentos del Tribunal Superior inglés, que el técnico encargado de la gestión de un error en el Servicio Nacional de Tráfico Aéreo, pasó más de una hora intentando iniciar sesión de manera telemática.
Al no poder conseguirlo, el especialista finalmente decidió acudir a su sede en Southampton. Es de nuevo en este momento cuando se vuelve a producir otro retraso ya que, al tratarse de un finde semana festivo, la congestión del tráfico le llevó a retrasarse un total de 95 minutos más.

Finalmente, el error se pudo corregir pasadas ya las cuatro horas desde su detección y correspondiente aviso al fabricante del software. Para entonces, los vuelos ya habían sido suspendidos o retrasados en todo el país y los viajeros sufrieron un cambio en su itinerario que duró varios días.
Un error que puede salir caro
Ryanair, cuya sede se encuentra en Dublín, afirma que la compañía encargada del tráfico aéreo NATS (National Air Traffic Services), se demoró un total de tres horas en notificar el problema. Todo este tiempo, significó la cancelación o el retraso de alrededor de unos 1.000 vuelos de la compañía irlandesa.
La aerolínea, que mueve unos 200 millones de pasajeros al año, ha acusado a NATS de negligencia y ha solicitado una compensación que oscila entorno a las 4′52 millones de libras, si tenemos en cuenta los costes legales y los intereses de las pérdidas.
En este momento, NATS niega por completo esas afirmaciones y el caso continúa en el Tribunal Superior de Londres.
En pleno momento de caos, el jefe de la aerolínea irlandesa, Michael O’Leary aprovechó para criticar a los ingenieros de NATS afirmando que “Se quedaron en su casa con el pijama” en “Unos de los findes de semana más concurridos del año”.
Los problemas en relación con los inicios de sesión de manera telemática o remota, ya se plantearon en la Autoridad de de Aviación Civil del año pasado. Muchas de las compañías solicitaron que los ingenieros y los técnicos estuvieran asignados en su puesto de trabajo y su oficina de manera permanente.
Hasta ahora, Michael O’Leary ha advertido una vez más de la importancia del tráfico aéreo y que la escasez de personal podría provocar una perturbación todavía peor.
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