
Si bien el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha acelerado los tiempos, la principal razón por la que Europa quiere rearmarse es Rusia. La amenaza “real” de la que siempre habla la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no es otra que la que viene desde el este. Cierto es que las provocaciones y acciones de Vladímir Putin son el peligro más evidente al que se enfrena el viejo continente (ahí están los tres años de guerra de Ucrania como prueba), pero no es el único. Al otro lado del Mediterráneo, al sur del Magreb, existe una región sumamente inestable y aquejada por el terrorismo yihadista que, en el futuro, puede ser la causante de más de un dolor de cabeza para la Unión Europea en un futuro no muy lejano. Sin embargo, Occidente se ha olvidado del Sahel.
No es de extrañar que los principales impulsores de prestar atención a esta región africana sean los países que están más próximos a ella: España e Italia. Justamente, fueron Pedro Sánchez y Giorgia Meloni quienes, antes incluso de cuestionar el término “rearme”, insistieron en incluir una referencia al llamado flanco sur en las conclusiones tras la primera reunión en la que el Consejo Europeo dio luz verde a una mayor inversión en Defensa de los países comunitarios, a principios de marzo.
Aunque el término fue finalmente incluido, ningún otro país se lo ha tomado en serio. ”Averiguaremos cuán madura es la idea de Europa sobre la Defensa si es capaz de ver más allá de la amenaza inminente que es Rusia”, sostiene en diálogo con Infobae España el analista de Defensa Carlos Delgado. “La guerra de Ucrania va a acabar tarde o temprano y, ya sea que finalice en los términos que a nosotros nos interese o no, cuando llegue a su fin, la amenaza del sur seguirá allí”, afirma el experto.
El fin de la presencia europea
No obstante, no hace mucho tiempo, la Unión Europa sí prestaba atención al Sahel e incluso llevó a cabo misiones militares, lideradas por Francia y con la participación de España, para impedir el avance del yihadismo en países como Malí, Burkina Faso y Níger. Pero eso no terminó nada bien y en mayo del año pasado los últimos soldados europeos (españoles) abandonaron la zona. “No nos quieren”, asegura a este medio el almirante Juan Rodríguez Garat. “Prefieren estar en manos de gente que mire menos por los derechos humanos”, asegura el ex almirante de la flota en referencia a los estrechos vínculos que los nuevos gobiernos de la región —golpes de Estado mediante— han establecido con Rusia y, especialmente, con los mercenarios del Grupo Wagner.

“La junta militar maliense hablaba de diversificar sus partenariados y, en lugar de cooperar en materia de paz y seguridad solamente con Francia y otros socios europeos, quisieron ampliar sus alianzas”, explica a Infobae España la investigadora para el Sahel del Real Instituto Elcano, Marta Driessen. “Esto no fue bien recibido por la Unión Europea y terminó desembocando en la salida de Francia y de otras naciones europeas, pero también de la misión de Naciones Unidas”, detalla la experta.
“Nos vamos porque nos echan, esto ha sido un gran fracaso para la UE”, apunta Delgado, quien culpa de este fiasco a la “superioridad moral” que caracteriza a Europa. “No hemos sabido o querido afrontar la realidad: no podemos imponer nuestra visión occidental en esos países y, por ejemplo, entrenar a sus fuerzas armadas para que se hagan cargo de su seguridad con armas modernas y luego no querer vendérselas porque incumplen una serie de políticas que en Occidente son evidentes, pero en África no”, subraya.
Para Garat, existe “una razón fundamental” por la que Occidente ha perdido la partida en el Sahel ante Rusia. “Si a un soldado español desplegado en Malí, para colaborar con el Gobierno, se le pide que arrase un poblado por la presencia en él de sospechosos de terrorismo o de ser contrarios al régimen, el soldado español no lo va a hacer”, señala el almirante. “En cambio, los mercenarios rusos no tienen ningún problema en matar a hombres, mujeres y niños”.
El rol de España
Driessen señala que una de las particularidades de las juntas militares que gobiernan ahora los países del Sahel es el amplio apoyo del que gozan en una gran parte de la población, especialmente entre los más jóvenes, cansados de “los resultados limitados e insuficientes” tras años de misiones militares de Occidente. “Existe una serie de agravios históricos no resueltos, sobre todo con Francia. Hablo de la colonización, pero también de toda una serie de prácticas que muchos sectores de la población consideran neocoloniales, y las juntas militares han instrumentalizado ese sentimiento”, afirma la investigadora.
“Los españoles no somos franceses”, destaca Delgado, quien apuesta por una nueva presencia europea en el Sahel, ya sea militar o diplomática, pero no bajo la bandera de la UE, sino de países concretos. En este sentido, el experto asegura que “España puede ser un actor positivo porque tiene una empatía recíproca con los países de la región”. Y advierte: “Debemos ser pragmáticos, el Sahel es el muro de contención de todo lo que nos puede llegar a Europa”.
Últimas Noticias
Interior refuerza la seguridad de los intereses en España de Francia, Suecia, Dinamarca, EEUU y Reino Unido y lugares de culto vinculados a Israel, Turquía, Palestina, Líbano y Jordania
La Guardia Civil ha pedido a la seguridad privada, que cuenta con más de 91.000 efectivos, que amplíe la vigilancia en embajadas y centros de culto durante la Semana Santa. En nuestro país hay 469 infraestructuras sensibles

El Gobierno del ‘no a la guerra’ centra ya su acción en el conflicto: la “enorme incertidumbre” sobre su duración y su “preocupación” por la economía y los militares españoles
La guerra que el Ejecutivo no deseó y denuncia es ahora su mayor ocupación, pero también una inesperada forma de proyección

El lado más íntimo de Jordi Cruz: su matrimonio con Rebecca Lima, sus negocios de éxito y su hogar en Barcelona
El chef del restaurante ABaC ha construido una vida personal de ensueño tras su matrimonio en 2024

Las consecuencias de la “guerra perpetua” en Irán que anticipa el Gobierno: tras la gasolina, el precio de los alimentos es el siguiente
El aumento del precio del combustible encarece el transporte, eleva los costes agrícolas y presiona al alza los fertilizantes y otras materias primas esenciales. Todo ello termina trasladándose, de forma progresiva, a la cesta de la compra

Interior aprueba tras 20 años sustituir la comisaría ‘obsoleta’ de Benidorm: los ‘zeta’ aparcan en un hotel y no hay espacio ni para los detenidos ni para la marihuana incautada
La construcción de este edificio se prometió a principios de siglo, para sustituir la actual de 1972, y después de que el Ayuntamiento cediera los terrenos en 2016 e Interior incluyera el proyecto en el primer plan de infraestructuras, nunca se llevó a cabo



