
Los gatos han acompañado al ser humano como animal doméstico durante milenios. Según National Geographic, los antiguos egipcios habrían sido los primeros en domesticar gatos, hace ya más de 4.000 años. Esta relación entre Egipto y los gatos reside en que los antiguos egipcios solían adorar a una diosa con forma de gato, además de que, en su cultura, era normal momificar a las mascotas para que estas les acompañasen en “su viaje al otro mundo”.
Posteriormente, los gatos fueron adoptados como animales de compañía y convivieron con los humanos, sobre todo en Oriente Próximo y en Europa, hasta el día de hoy. Otra de las razones por la que estos animales se convirtieron en un animal doméstico común es la habilidad para la caza de los roedores de los gatos salvajes, que atraía a las civilizaciones humanas y causaba la simpatía de los habitantes por los gatos.
El gato doméstico, como mascota, se caracteriza principalmente porque “no nos entiende igual que un perro”. Según un estudio de Animal Behavior and Cognition, publicado en 2021, los gatos son capaces de captar señales sociales humanas e identificar algunas emociones, pero están “menos sintonizados con nuestras relaciones sociales” que otros animales de compañía como los perros. Aún así, algunos de los rasgos principales de los gatos como mascota son su tranquilidad, las señales de movimiento de su cola y su agudez en la vista y en el olfato, además de un sentido del equilibrio fantástico.
En ocasiones, la razón por la que los gatos ignoran completamente su entorno y, sobre todo, a los humanos reside simplemente en su carácter tranquilo e independiente. Realmente, si algo identifica los rasgos del comportamiento de un gato comparados con los del perro es su independencia lo que, quizá, también provoque que sean más asustadizos. Sin embargo, otro de los motivos por los que los gatos ignoran al humano es porque lo hacen conscientemente y a propósito. Factores como el tono de voz pueden captar mejor la atención de un gato.
Según un importante estudio de la Universidad de Tokio sobre el comportamiento de los gatos, aunque se hagan percibir como distantes e independientes, estos reaccionan de manera muy diferente cuando escuchan la voz de su dueño, aunque a veces elijan no responder. Una de las señales de que un gato está escuchando un sonido familiar es que el animal suele mover las orejas y la cola. Aún así, el tono de voz con el que se habla al es determinante de cara a la reacción del gato.

El mismo estudio de Animal Behavior and Cognition reveló que los gatos prefieren escuchar voces agudas y suaves, similares al “lenguaje infantil” que usamos con los bebés. La razón por la que estos animales se sienten más atraídos por un tono “meloso” es realmente simple, según el estudio: “Una voz suave y aguda es más similar a las vocalizaciones de los gatos, especialmente a los maullidos que utilizan para comunicarse con los humanos. Las frecuencias más altas se perciben más fácilmente gracias a su audición altamente desarrollada. Un tono cariñoso evoca una interacción positiva, los tranquiliza y llama su atención”.
Por tanto, para favorecer que un gato entienda a su dueño, este debe tener en cuenta recomendaciones como utilizar un tono más agudo y suave, con variaciones melódicas y utilizando las mismas palabras frecuentemente, para que el gato las asocie con motivos positivos, favorecer su comprensión y captar su atención.
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