
Ahora que, tras varios años de conflicto, su pugna territorial con Pakistán por la región de Cachemira se encuentra, dentro de lo que cabe, en un punto de relativa estabilidad, India ha puesto la mirada más allá de sus fronteras y lo que ha hallado no le ha gustado nada. El avance y amenaza de China ha obligado a Nueva Delhi a pisar el acelerador en cuanto a la modernización de sus Fuerzas Armadas, principalmente de su Marina, para así disputarle a Pekín -o al menos intentarlo- la hegemonía en el océano Índico.
“India ha prestado atención durante mucho tiempo a sus problemas de seguridad internos y ha dado la espalda al mar. Ahora ve con preocupación como China está colonizando el Índico y ha descubierto que posee una marina envejecida y necesitada de buques y submarinos modernos”, explica a Infobae España el analista en temas de defensa Carlos Delgado. La necesidad india podría beneficiar a España y, sobre todo, a su industria de defensa.
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Navantia es, junto con la firma alemana ThyssenKrupp, uno de los candidatos con mayores posibilidades de hacerse con el que sin dudas es el mayor proyecto naval de la actualidad: el programa P75 indio, con el que el gobierno de Narendra Modi busca dotar a su Marina de seis nuevos submarinos, con un presupuesto de unos nada despreciables 4.800 millones de euros. Además, la empresa que se quedase con este jugoso contrato tendría el camino despejado para un segundo, relacionado con el mantenimiento por 30 años de los sumergibles, que podría elevar el importe final hasta los 10.000 millones.

Conscientes de que en los acuerdos de venta de armamento la política y diplomacia juegan un papel crucial, a veces incluso más que las características y capacidades del producto ofrecido propia oferta, el Gobierno español ha redoblado sus esfuerzos para consolidar sus vínculos con Nueva Delhi, a sabiendas de que este es un contrato de vital importancia para la joya de la industria naval nacional: el submarino S-80.
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Con esta misión, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha viajado esta semana al país asiático, que en la cartera de Margarita Robles ya posicionan como socio prioritario para la cooperación industrial. Según lo informado por el Ministerio, durante su estancia Valcarce se ha reunido con su homólogo indio, Shiri Giridhar Aramame, para trasladarle el interés del Gobierno en dar continuidad e incrementar las excelentes relaciones en materia de seguridad y defensa entre ambos países y analizar áreas específicas en las que trabajar conjuntamente en retos presentes y futuros. “Por no hacer este tipo de visitas en otras ocasiones hemos perdido contratos. El hecho de que la secretaria haya ido es síntoma de que hay un buen posicionamiento y altas probabilidades de que el proyecto pueda prosperar”, analiza Delgado.
El talón de Aquiles de Navantia
Uno de los requisitos que exige India en el programa P75 es que los submarinos ofrecidos deben poseer un sistema de propulsión AIP, es decir, tecnología que le permitan permanecer sumergidos por más tiempo sin necesidad de emerger a la superficie para recargar baterías y acceder al oxígeno, en beneficio de su capacidad furtiva. Este sistema tiene que estar probado en el mar, lo que podría echar por tierra -o mejor dicho hundir- las posibilidades de España.
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El Isaac Peral, el primer submarino de la familia S-80 entregado a la Armada el pasado noviembre, carece de sistema AIP, pero no porque Navantia no haya diseñado uno sino debido a que, por culpa de múltiples demoras en su desarrollo, no está previsto su instalación hasta el tercer sumergible de la serie, que entrará en servicio a finales de 2026. “Sobre el papel, el AIP de Navantia es el mejor del mercado. También ha sido probado y con éxito, el problema es que no ha sido evaluado como parte integral de un submarino navegando en inmersión”, detalla Delgado.
Al mismo tiempo, la necesidad india no se queda únicamente en submarinos. El gobierno de Modi, que buscará su tercer mandato el próximo mayo, también prevé adquirir cuatro buques anfibios y uno multipropósito (como el Juan Carlos I de la Armada), navíos en los que Navantia tiene un reconocido prestigio internacional con embarcaciones similares vendidas a, por ejemplo, Australia y Turquía. Con suerte, la empresa pueda sumar a India a su cartera de clientes.
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