El dólar está 20% más caro en términos reales que antes de que estallara la crisis cambiaria, a fines de abril. Sin embargo, el salto inflacionario amenaza con "comerse" rápidamente esa ventaja competitiva, tal como ha sucedido en otras oportunidades: tanto en las últimas devaluaciones de 2014 y 2016 la mejora cambiaria se había esfumado antes de los seis meses.
La reducción de la oferta de dólares desde USD 100 a USD 75 millones diarios que anunció ayer el Tesoro para la subasta diaria dejó en evidencia la preocupación del Gobierno por detener la caída del tipo de cambio nominal. Los dos efectos simultáneos de inflación alta y dólar en baja ya hicieron perder una parte de la mejora del tipo de cambio real que se había conseguido entre fines de abril y junio. Y si no se actúa rápido, razonan en el equipo económico, el deterioro podría ser mucho más rápido.
El Banco Central publica diariamente el Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el nivel del dólar en la Argentina en comparación con el resto de los mercados con los que el país mantiene un fluido intercambio comercial. Además, esta medición también contempla la inflación de cada lugar.
Tras el salto devaluatorio, el tipo de cambio real quedó 20% más alto que en los niveles pre crisis. El desafío para el Gobierno es que la inflación no se coma rápidamente la mejora competitiva.
Tras la abrupta devaluación, el tipo de cambio real saltó de 90 a 114 puntos. Sin embargo, en las últimas semanas se estabilizó en la zona de 108. Esto representa exactamente un 20% de aumento en términos reales en relación a los niveles precrisis cambiaria, es decir fines de abril.
Claro que con una inflación que en junio fue de 3,7% se ubicó cerca de 3% en julio, nivel que se mantendría en agosto, esa mejora cambiaria tiende a esfumarse. El propio titular de la UIA, Miguel Acevedo, reclamó ayer por FM Milemium que "es importante que la inflación vaya bajando gradualmente, pero también que el dólar le siga el ritmo para evitar que volvamos a una situación de atraso cambiario".
En el Gobierno comparten la misma preocupación y no piensan quedarse de brazos cruzados. Así lo dejó en claro la decisión de Hacienda de reducir un 25% desde ayer la oferta de dólares, con el objetivo que una parte de la demanda se termine canalizando directamente a través del mercado libre de cambios.
Pero teniendo en cuenta la inflación acumulada y sobre todo lo que está por venir, el valor del dólar también deberá acompañar a los precios para no perder la mejora competitiva de estos meses.
Además de la menor oferta en las subastas diarias, otra opción es empezar a disminuir las tasas de interés, para alentar una mayor demanda de divisas. Es posible que algo de esto se vea en la licitación de Lebac en dos semanas. Se estima que los rendimientos que surgirán en la próxima renovación serán más bajos que los del último mes, teniendo en cuenta que en la última licitación la tasa se ubicó en 46,5% anual en pesos para el plazo de 28 días.
Claro que la estrategia tiene sus riesgos. Ayer el BCRA se vio obligado a vender dólares en el mercado de futuros para que la suba no resulte tan violenta y lo consiguió. La divisa en el mercado mayorista cerró en $ 27,52, cuando había llegado a superar niveles de $ 27,65.
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