
El riesgo país tocó este martes los 710 puntos básicos en el arranque de la rueda —su máximo nivel desde octubre de 2025— y acumuló ocho jornadas consecutivas en alza. En este escenario, tres economistas de primera línea intentaron explicar ante un auditorio repleto en el Alvear Palace Hotel por qué el indicador de JP Morgan se mueve en dirección contraria a los fundamentos de la economía. “Es un comportamiento que supera la lógica”, reconoció Miguel Kiguel, exsubsecretario de Financiamiento, durante el 31° Simposio Internacional de Economía organizado por Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina (AUTA).
A su lado, el exdiputado y economista Luciano Laspina y el expresidente del Banco Central, Martín Redrado, coincidieron en un diagnóstico que osciló entre el reconocimiento de los avances macroeconómicos del gobierno de Javier Milei y la advertencia de que, sin resolver cinco asignaturas pendientes, la economía seguirá creciendo solo para los sectores considerados “ganadores”, como la energía, la minería y la economía del conocimiento.
PUBLICIDAD
La situación fiscal “es envidia de Europa”, pero el riesgo país subió 150 puntos en un mes
Kiguel arrancó su discurso con lo que llamó “la foto”: el contraste entre la economía que recibió Milei en diciembre de 2023 y la actual. La inflación pasó de un pico del 25% mensual al 2%; la brecha cambiaria se achicó desde niveles del 200%; las reservas netas saltaron de menos USD 12.000 millones a cerca de USD 12.000 millones positivos; la pobreza cayó y se eliminaron las SIRAs, los controles de precios y buena parte de la maraña regulatoria que ahogaba al sector privado. “La situación fiscal es envidia de Europa, de Estados Unidos, de todos”, afirmó, y sostuvo que el equilibrio de las cuentas públicas “es algo que está para quedarse” porque “la sociedad lo valúa”.
Sin embargo, la película cuenta otra historia. El riesgo país —que mide la brecha de tasas entre los bonos soberanos argentinos y los del Tesoro de Estados Unidos— subió 150 puntos básicos en el último mes, un 28%, después de haber tocado un mínimo de 403 puntos el 10 de julio. Los bonos Globales con ley extranjera acumulan una caída del 6% en cuatro semanas, con retrocesos superiores al 7% en los tramos más largos de la curva.
PUBLICIDAD
“¿Por qué tenemos un riesgo país de 700 puntos en un país que tiene equilibrio fiscal, capacidad de pago, cuenta corriente equilibrada y exportaciones subiendo?”, se preguntó Kiguel. Brasil tiene un riesgo país de 200 puntos, Uruguay de 70 y Chile de 70. El promedio de los países latinoamericanos con calificación similar a la argentina ronda los 350. “No sé si va a seguir subiendo. Es un comportamiento que ya supera lo que sería la lógica”, admitió.

Para Kiguel, la desconexión entre los fundamentos y el precio de los bonos se explica por una combinación de al menos tres fragilidades. La primera es la historia: “La Argentina defaultea como nada. Voy a la panadería y defaulteo”, graficó. La segunda son las reservas, que si bien mejoraron, siguen siendo insuficientes para un país cuya deuda —equivalente al 37% del PBI— está denominada casi en su totalidad en moneda extranjera. La tercera es el riesgo político: las elecciones presidenciales de 2027 ya empezaron a cotizar en los precios. “No es una fija que gana Milei. Puede, pero puede que no. Y si viene otro, no sabemos si viene alguien razonable”, advirtió.
PUBLICIDAD
A eso se suma, según el economista, que la Argentina agotó la capacidad de endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, y que no aprovechó la ventana que se abrió a comienzos de año para volver a los mercados internacionales de deuda. “Hubiera despejado esto, pero no la aprovechamos”, lamentó.
Reservas: se necesitan USD 60.000 millones y hay USD 12.000 millones
Los tres panelistas pusieron a las reservas internacionales en el centro del problema. Kiguel destacó que el Banco Central (BCRA) lleva comprados unos USD 15.000 millones en lo que va del año —un cambio sustancial respecto de 2025— y que el boom exportador genera una circulación de dólares en la economía que representa “un cambio estructural”. Pero las cuentas de largo plazo son exigentes: los países de la región mantienen reservas equivalentes al 8% o 10% del PBI, lo que para la Argentina implicaría entre USD 60.000 y USD 70.000 millones. “Hoy estamos en USD 12.000 millones. Si seguimos acumulando, en varios años podremos tener el nivel que la Argentina necesita para estar tranquila”, proyectó.
PUBLICIDAD
Redrado fue más directo. Con un gráfico que cruzaba reservas y riesgo país en distintas naciones, mostró que “hay una relación directa” entre ambas variables. Mientras Chile tiene reservas equivalentes al 13% del PBI, la Argentina llega al 7,3% con una medición generosa que incluye el swap con China y los repos del BCRA. El expresidente del Central observó que el organismo reaccionó ante la suba del riesgo país y aceleró las compras en octubre —ya suma USD 1.000 millones en el mes, el triple de todo septiembre—, pero advirtió que eso no alcanza para despejar las dudas del mercado.
Un programa financiero que perdió respaldo
Redrado profundizó en lo que consideró el flanco más vulnerable: la política financiera. El programa del equipo económico, que “cerraba bien en julio”, perdió solidez en las últimas semanas. En las últimas cinco licitaciones no hubo demanda de Bonares —los títulos en dólares con ley local—, y la Secretaría de Finanzas dejó de emitir el AO29 para no convalidar tasas superiores al 12% anual.
PUBLICIDAD

Cuando se mira la cuenta capital y financiera hacia 2027, el panorama se complica: los vencimientos de deuda en moneda extranjera ascienden a unos USD 20.000 millones, a lo que se suma la formación de activos externos —la dolarización de portafolios— que Redrado estimó en cifras similares a las de 2025. “Cuando hago las dos cuentas me dan USD 33.000 millones que faltan”, calculó. Esa brecha, sostuvo, es lo que está detrás de la suba del riesgo país.
El expresidente del BCRA también cuestionó que el mercado cambiario siga denominándose “único y libre”: “No es único, no es libre, porque hay intervención permanente del Banco Central”. Y señaló que la eliminación de las restricciones cambiarias “no va a ocurrir de acá hasta el final del período”, pero que la Argentina necesita una política monetaria, financiera y cambiaria de largo plazo con objetivos definidos, algo que todavía no tiene.
PUBLICIDAD
El dólar cumple tres funciones y el Gobierno eligió una
Kiguel dedicó buena parte de su exposición a desarmar el debate sobre el tipo de cambio. Identificó tres roles simultáneos del dólar en la economía argentina: como precio que define la competitividad de las exportaciones y la industria; como ancla para estabilizar la inflación; y como activo financiero que compite con acciones y bonos, y que para los argentinos “es una obsesión”.
Según su lectura, el Gobierno optó por priorizar el rol estabilizador. Los precios subieron entre 21% y 22% en lo que va del año, mientras el tipo de cambio avanzó apenas 3% o 4%. “La conclusión es que hoy el tipo de cambio está cumpliendo el rol de estabilizador de la inflación”, explicó. Y agregó que no hay urgencia en modificar esa política porque los dólares siguen entrando, sobre todo de cara a un año electoral en el que la prioridad oficial será mantener la inflación baja.
PUBLICIDAD
Sobre la dinámica de los precios, Kiguel fue categórico: la inflación mensual seguirá rondando el 2%, y la experiencia internacional indica que pasar de ese nivel a un dígito bajo anual lleva entre cinco y seis años. “Lo peor que uno puede hacer es no tener paciencia”, advirtió.

Quince años de estancamiento y el récord mundial que nadie quiere
Laspina planteó el cuadro más estructural del panel. A su juicio, la economía argentina está atrapada entre “una vieja Argentina que murió y una nueva que todavía no termina de nacer”. El ciclo de la vieja Argentina era conocido: el Estado subía el gasto, financiaba con emisión, generaba inflación, los argentinos huían del peso, se imponía el cepo y la brecha cambiaria alimentaba una construcción al “dólar celeste” y una industria protegida pero ineficiente. Resultado: 15 años de estancamiento con inflación, que Laspina calificó como “un récord mundial”.
PUBLICIDAD
La nueva Argentina, según Laspina, es la que él bautizó como la “ArgenRIGI”: diez provincias que representan el 20% de la población y que concentran el boom de energía, minería y agro. A esos sectores se les dieron las cuatro condiciones que reclama cualquier inversor del mundo: baja de impuestos, estabilidad fiscal, acceso a divisas y seguridad jurídica, todo empaquetado en un contrato con prórroga de jurisdicción. El resultado es que hay unos USD 100.000 millones en proyectos en cola de espera para adherir al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Pero la paradoja, señaló Laspina, es que ese beneficio no se pudo extender al 80% restante. “Cuando el proyecto salió de la Cámara de Diputados era para todos los sectores; el Senado lo acotó tras la presión de la Unión Industrial Argentina (UIA), que advirtió que si cualquier competidor accedía a beneficios fiscales diferenciales, la mitad de las fábricas existentes quebraría. No le pudimos dar el RIGI al 80% de los argentinos que están en el limbo entre la vieja Argentina y la del crecimiento”, resumió.
El dato que más le preocupa, dijo, es la tasa de inversión que lleva cinco trimestres consecutivos en caída y se ubica por debajo de la registrada durante el gobierno de Alberto Fernández. “Este es el dato más preocupante, porque es el verdadero termómetro de si la Argentina va a crecer o no”, enfatizó. “A pesar del enorme trabajo que se ha hecho, evidentemente no alcanzó.”
Cuatro teorías de la recesión y ninguna bala de plata
Laspina repasó las cuatro explicaciones que circulan entre los economistas para dar cuenta de la recesión de demanda. La primera es el atraso cambiario, pero objetó que devaluar implicaría que el BCRA compre más dólares y tenga que esterilizar los pesos resultantes, con riesgo inflacionario. “No me queda claro que apretar el botón de la devaluación sea una salida fácil”, dijo.
La segunda es la incertidumbre que generan la política monetaria y el cepo: la brecha entre la tasa pasiva de un plazo fijo y la activa de un préstamo personal es la más alta de los últimos treinta años, lo que frena el crédito y la monetización. La tercera es la transformación estructural derivada de la apertura económica, que Laspina consideró insuficiente como explicación porque en los años 90, ante reformas similares, los sectores no transables invertían con fuerza y hoy están en retracción. La cuarta es el riesgo político, que sin embargo no explica por qué la economía se frenó justo después de que Milei ganara las legislativas de 2025 y el riesgo país tocara los 400 puntos.
“Posiblemente las cuatro tengan algo de cierto. Ninguna per se explica todo. La conclusión es tan cierta como decepcionante: no hay una bala de plata”, sentenció.
Al cierre de la jornada bursátil, el riesgo país se ubicó en 681 puntos básicos tras haber perforado los 700 durante la mañana, mientras los tres economistas coincidieron en que el equilibrio fiscal llegó para quedarse, pero que sin resolver las asignaturas pendientes —reservas, cepo, regla monetaria, impuestos y acceso al crédito— el crecimiento seguirá concentrado en un puñado de sectores que representan apenas el 15% de la economía y una fracción mínima del empleo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El embajador de Estados Unidos respaldó al Gobierno y anticipó USD 20.000 millones en inversiones hasta 2027
Peter Lamelas reveló ante empresarios en Neuquén que las agencias del gobierno de Trump canalizarán inversiones y créditos para proyectos de energía y minerales críticos

Jornada financiera: el riesgo país cerró a la baja tras superar los 700 puntos y el dólar subió por tercer día consecutivo
Los títulos públicos revirtieron las bajas iniciales y el indicador de JP Morgan descontó posiciones tras haber superado los 700 puntos por la mañana. La Bolsa porteña bajó 0,3%. El dólar subió a $1.545 en el Banco Nación y el BCRA compró USD 103 millones en el mercado
El dólar subió por tercer día consecutivo y alcanzó el nivel más alto de octubre
La divisa mayorista cerró a $1.525, el mayor valor en un mes, con USD 673 millones ofertados. Al público subió a $1.545 para la venta en el Banco Nación
Por menor consumo, cayó el gasto de la canasta de servicios en el AMBA: cuánto debió destinar una familia en octubre
El descenso mensual estuvo impulsado por la menor demanda de gas tras el invierno, aunque el gasto en servicios acumuló una suba interanual del 56%

“La Semana de los 0 km”: la nueva apuesta de una automotriz para acelerar las ventas de autos antes de fin de año
Volkswagen lanzó una campaña de seis días con financiación a tasa cero, bonificaciones y beneficios adicionales en sus concesionarios. La iniciativa busca reducir stocks en un mercado que resultó más chico de lo previsto



