
Granja Tres Arroyos, empresa que supo ser la mayor procesadora de pollos del país, negocia una reestructuración de deuda con sus acreedores mientras enfrenta el impacto combinado de la caída del consumo interno, la pérdida de mercados de exportación y una seguidilla de medidas de ajuste que se extendieron durante los últimos meses en varias de sus plantas.
En ese marco, la empresa confirmó que la planta de Avex, en Río Cuarto, provincia de Córdoba, detuvo su actividad por dos semanas. Según indicaron fuentes de la compañía, se trata de “una parada programada por dos semanas” que “se planificó con tiempo suficiente y se coordinó con el personal y el sindicato”. La medida alcanza a los 350 trabajadores de ese establecimiento y fue definida puertas adentro como una parada técnica.
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En lo que respecta a los sueldos, desde la empresa remarcaron que la situación salarial no presenta atrasos adicionales a los ya conocidos. “El pago de los sueldos de los empleados no está atrasado sino que se está pagando en cuotas según el cronograma definido previamente al igual que el resto de las plantas pertenecientes a Granja Tres Arroyos”, señalaron. De esta manera, la compañía buscó despejar versiones sobre la continuidad de los ingresos del personal durante el receso productivo, en momentos en que el resto de sus plantas también opera bajo esquemas de pago escalonado.
Una crisis que se profundizó en el último año
La crisis en Granja Tres Arroyos tiene su origen en diciembre de 2024, cuando la compañía solicitó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. La empresa atribuyó entonces sus dificultades al impacto de la influenza aviar y a la pérdida del mercado chino, un destino que hasta ese momento representaba una porción sustancial de sus exportaciones y cuyo cierre implicó, para todo el sector, una caída estimada en USD 160 millones. El expediente nunca llegó a aprobarse de manera formal a nivel nacional, pero el escenario aceleró los recortes dentro de la compañía.
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Durante 2024 la firma cerró su planta de Tristán Suárez y desvinculó a 200 de los 270 empleados que trabajaban allí. Un año después, en noviembre de 2025, anunció el cierre definitivo de la planta de Becar, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y trasladó a los 270 trabajadores que se desempeñaban en ese establecimiento a la planta La China, ubicada a metros de distancia. La estructura productiva del grupo se redujo de manera considerable en poco tiempo: de una dotación cercana a los 7.000 trabajadores y una faena diaria de 700.000 pollos, la compañía pasó a operar con una dotación menor y un volumen de procesamiento que llegó a caer a cerca de 200.000 aves por día.
Ajustes acordados con el sindicato
Ante el deterioro financiero, la empresa avanzó en los últimos meses en una serie de medidas de ajuste acordadas con los sindicatos y con la autoridad laboral, con el objetivo declarado de evitar despidos masivos. En la planta de Concepción del Uruguay, donde trabajan alrededor de mil personas, se había implementado un esquema de cuatro días laborales por semana, con los lunes sin actividad y remunerados al 65% del salario. En la planta La Lonja, en tanto, se aplicó un esquema más restrictivo, con actividad limitada a tres días semanales y pago del 50% del salario en las jornadas sin faena. A la par, la compañía llevó adelante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones que recortaron cerca de 400 puestos de trabajo.
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No todas las plantas atravesaron el ajuste de la misma manera. A comienzos de este año, en la planta La China se registró el cese de actividades más prolongado desde 2001, con más de diez días de paralización, motivado por atrasos en el pago de haberes, bonos y el aguinaldo de diciembre. El conflicto se resolvió tras la intervención del gobierno de Entre Ríos, encabezado por el gobernador Rogelio Frigerio, que solicitó la mediación de la Secretaría de Trabajo provincial. Meses más tarde, a fines de mayo, la planta de Concepción del Uruguay volvió a quedar en el centro de la escena: cerca de 950 trabajadores se encontraron con los accesos bloqueados y sin comunicación oficial previa por parte de la empresa. “A nosotros no nos notifican nada, no nos dicen nada”, planteó en ese momento un delegado gremial, en referencia a la falta de aviso formal sobre la decisión.
La reestructuración de deuda con los acreedores
La parada de la planta de Río Cuarto se da en simultáneo con un proceso más amplio: la negociación que la compañía mantiene con sus acreedores para reestructurar un pasivo total de USD 350,9 millones. El plan, elaborado por el área de banca de inversión de VALO, divide la deuda en distintos bloques —comercial, fiscal, financiera garantizada y financiera sin garantía— y contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos del grupo.
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Sobre este proceso, la compañía había señalado semanas atrás: “Estamos totalmente abocados a encontrar soluciones que nos permitan salir de esta difícil situación para continuar operando en Argentina y preservar las fuentes de trabajo de nuestros más de cinco mil empleados”. El plan de recuperación que maneja la empresa proyecta, además, un rebote productivo en un plazo de nueve meses, con una faena diaria que podría volver a ubicarse por encima de las 400.000 aves, todavía lejos del pico histórico de 760.000 pollos por día que la compañía llegó a procesar en sus mejores momentos.
Una historia atravesada por reestructuraciones
La situación actual no es un hecho aislado en la historia del grupo. Antes de integrarse a Granja Tres Arroyos, la planta que hoy opera como Wade —adquirida por la compañía en 2018 con el aval del gobierno nacional— funcionó bajo el nombre de Cresta Roja y ya había atravesado una crisis profunda una década atrás, con deudas millonarias, cheques rechazados y despidos masivos que derivaron en una quiebra decretada por la Justicia en 2015. En su momento, el entonces presidente Mauricio Macri había definido a esa planta como “un ejemplo de fábrica” tras su recuperación.
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Granja Tres Arroyos es conducida hoy por Joaquín De Grazia, hijo del fundador de la compañía, Gaspar De Grazia, un inmigrante italiano que comenzó a vender pollos por las calles de Buenos Aires junto a su hermano en la década de 1930. Desde 2022, el 34% del capital de la empresa pertenece a la estadounidense Tyson Foods. A comienzos de este año, dentro del mismo proceso de búsqueda de liquidez que hoy atraviesa a toda la compañía, el grupo vendió a ACA la planta de Avex en Río Cuarto bajo un esquema de venta con alquiler posterior, que le permitió obtener fondos de manera inmediata sin perder el uso de las instalaciones, con opción de recompra dentro de cuatro años.
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