La inflación de alimentos y bebidas se aceleró sobre el fin de abril: el impacto en los bolsillos de las familias

Diferentes relevamientos detectaron un mayor ritmo de aumento en el rubro clave de las canastas que mide el Indec. Qué había dicho Caputo y las proyecciones del índice general

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LCG, Analytica y EconViews detectaron alzas semanales en la categoría de alimentos y bebidas.
LCG, Analytica y EconViews detectaron alzas semanales en la categoría de alimentos y bebidas.

La inflación en Alimentos y bebidas se aceleró sobre el final de abril y complica el objetivo del Gobierno de que el índice del mes desacelere fuertemente tras el 3,4% de inflación de marzo. La dinámica de los precios volvió a presionar sobre la Canasta Básica Total (CBT) y Alimentaria (CBA), que el mes pasado tuvo un incremento menor al promedio general, dato que el ministro de Economía, Luis Caputo había referido para destacar la evolución del poder adquisitivo.

El reporte más duro fue de la consultora LCG: marcó un incremento del 1,4% en alimentos y bebidas durante la tercera semana, un importante salto respecto de elevamientos anteriores, en que había registrado un aumento del 0,5% en la segunda e incluso deflación de 0,4% en la primera semana del mes. Con este dato, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas cortó la racha de descensos que tenía desde febrero y aceleró 0,3 puntos porcentuales (p.p.) a 1,5 por ciento.

Dentro de la canasta, los productos de panificación, cereales y pastas encabezaron los incrementos con una suba semanal de 3,2%, seguidos por lácteos y huevos (2,6%) y frutas (0,9%). Las carnes registraron un aumento de 0,8%, por debajo del promedio del segmento. Otros rubros, como aceites, verduras y bebidas, presentaron variaciones menores, y algunos subgrupos se mantuvieron estables o con leves bajas. El informe de LCG destacó que el 60% de la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas se debió a la suba de los lácteos, mientras que la carne perdió peso en el índice mensual.

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La consultora Analytica también indicó una aceleración durante la tercera semana de abril al relevar una variación del 0,5% en los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados en todo el país, ya que en los registros anteriores fue de 0,2% y 0,3%. Así, el promedio móvil de cuatro semanas se ubicó en 1,2%. Pese a ello, para el nivel general de precios estiman una suba del 2,8% durante abril, un dato que, de confirmarse, implicaría una desaceleración de 0,6 p.p. respecto a marzo.

En el promedio de cuatro semanas del nivel general, el mayor aumento lo tuvieron aguas, gaseosas y jugos con 2,3% y azúcar, dulces, chocolates, etc., con 2,2%. Mientras que entre las categorías con menor incremento estuvieron pan y cereales, y verduras, ambas con 0,6%. Frutas fue el único segmento que bajó, con una caída del 2,1%. En el análisis regional de Analytica, remarcó que la Patagonia encabezó el alza semanal, con 0,8%, mientras la región Pampeana y Cuyo quedaron en 0,4 por ciento.

La medición de EconViews sobre la tercera semana de abril también arrojó una aceleración, ya que la suba promedio en la canasta de alimentos y bebidas en supermercados fue del 0,7%, mientras que las dos semanas anteriores fue de 0% y 0,2% respectivamente. El informe puntualizó que en la última semana destacaron los incrementos de lácteos, con 1,1% de aumento, mientras que carnes tuvo una baja de 0,2%. Frente a ello, el promedio de cuatro semanas descendió a 1,1 por ciento.

Los datos de las tres consultoras privadas exhiben diferencias en las cifras puntuales, pero coincidieron en el cambio de ritmo del alza de precios en la última semana medida. Todas observaron que la dinámica semanal de alimentos y bebidas se aceleró y que las subas mostraron variaciones según la región y la categoría. Bebidas y productos azucarados presentaron mayores incrementos, mientras frutas y carnes mostraron retrocesos o incrementos inferiores al promedio.

Presión sobre los ingresos de las familias

Los informes de LCG, Analytica y EconViews permiten advertir que los precios de alimentos y bebidas sostuvieron una tendencia alcista en abril, con aceleraciones puntuales que impactan sobre los consumos de las familias y ponen en tensión los objetivos de desaceleración oficial. Las variaciones regionales y por producto muestran que la inflación en este rubro no se comportó de manera uniforme, mientras el seguimiento de estos indicadores resulta clave para anticipar el impacto sobre la canasta básica.

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Cuando se conoció el 3,4% de inflación de marzo, el ministro de Economía, Luis Caputo, resaltó que la CBA subió 2,2% en marzo, mientras que en febrero ese incremento fue de 3,2%. Esta canasta determina la línea de indigencia en Argentina. Por su parte, la CBT aumentó 2,6%, por debajo del 2,7% de febrero. Este descenso en el ritmo de crecimiento de ambas canastas representó un dato relevante para Caputo, para el análisis de la situación social y el poder adquisitivo de la población.

Esto se debe, en gran parte, a que en marzo el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo un incremento del 3,4%, igual que el nivel general, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), lo que no sumó presión adicional sobre la CBT y CBA. Pero ahora en abril, los relevamientos de las consultoras marcan que la dinámica de los precios del rubro es otra, en un contexto donde los salarios siguen perdiendo contra la inflación, lo que complica el bolsillo de las familias.

Y si bien en marzo, los incrementos de la CBA y la CBT fueron menores que la inflación, una familia de cuatro integrantes necesitó $644.088 para no caer en la indigencia y $1.397.672 para no ser pobre. Cifras que no contemplan el pago de un alquiler y que no distan por mucho del salario promedio de los trabajadores estables, que en febrero -último dato oficial- se ubicó en $ 1,7 millones.