
Las altas tasas de interés de los últimos meses no solo redujeron la demanda crediticia por parte de los hogares, sino que también llevaron a que muchos tengan dificultades para hacer frente a las obligaciones contraídas. Como resultado, la morosidad se cuadriplicó en el último año, alcanzando su nivel más alto en dos décadas, y los bancos ajustaron sus condiciones.
En este marco, la Encuesta de Condiciones Crediticias del primer trimestre, elaborada por el BCRA, señaló que a nivel agregado, los estándares crediticios en los préstamos a los hogares se mantuvieron sin cambios de magnitud en las líneas prendarias e hipotecarias. Sin embargo, “en las tarjetas y en otros créditos al consumo se registraron restricciones de distinta intensidad”, precisó el informe.
En esa línea, indicó que los montos máximos de otorgamiento y las comisiones se restringieron en las tarjetas.
“Para el segundo trimestre de 2026, se espera que los estándares crediticios mantengan un comportamiento similar al del trimestre anterior: neutralidad en hipotecarios y prendarios y restricción en tarjetas y en otros créditos al consumo”, proyectaron.

A su vez, en los primeros tres meses del año, los bancos participantes de la encuesta percibieron un sesgo hacia una disminución de la demanda de crédito en todas las líneas destinadas a los hogares, siendo más pronunciada en las tarjetas y en los préstamos hipotecarios.
De todos modos, hacia adelante las entidades esperan un aumento de la demanda en otros créditos al consumo y en los prendarios y neutralidad en hipotecarios y en tarjetas.
En el caso de las empresas, se percibió una significativa disminución de la demanda crediticia en todos los tamaños de empresas.
“Para el segundo trimestre del año el conjunto de entidades participantes anticipa un aumento moderado en la demanda crediticia a nivel general de empresas. Al distinguir por tamaño, se prevé un aumento significativo en la demanda de las grandes empresas; mientras que en el caso de las PyMEs este incremento sería de menor intensidad”, proyectaron los encuestados.
Vale recordar que en los últimos doce meses, la morosidad en los créditos otorgados a los hogares registró un marcado incremento.
Según datos oficiales, la proporción de préstamos en situación irregular para personas físicas pasó del 2,94% en febrero de 2025 al 11,2% un año después, alcanzando así su nivel más alto en más de dos décadas. Los préstamos personales exhiben los índices de incumplimiento más elevados de los últimos quince años.
De acuerdo con el Informe de Bancos del BCRA, en febrero, la proporción de créditos en situación irregular del sector privado se ubicó en 6,7% para el conjunto de entidades.
Esto implica un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto de enero y de 4,9 puntos en comparación con el mismo mes del año anterior. La suba se verificó en todos los grupos de entidades financieras. En el segmento de hogares, la morosidad casi se cuadruplicó en términos interanuales y avanzó 0,6 puntos porcentuales frente al mes previo.
La caída del salario real, el aumento de las tarifas, el sobreendeudamiento y la incertidumbre sobre el rumbo económico configuraron un escenario que afectó de manera directa la capacidad de pago de los hogares.
“En el caso de familias, la mora con entidades financieras subió por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde el año 2004. El dato consolida la idea de que hay una economía con récord de PBI e incluso con récord de consumo privado, pero que al mismo tiempo está mostrando dificultades para derramar en amplios sectores de la sociedad”, señaló un informe de la consultora 1816.
Frente a este panorama, la autoridad monetaria, alineada con la intención del Gobierno de fomentar el crédito para apuntalar la actividad, dispuso una reducción de 5 puntos porcentuales en los encajes bancarios a partir de abril, medida que incrementará la liquidez en circulación y ampliará la capacidad de fondeo de las entidades.
No obstante, los bancos, ante la volatilidad y el riesgo crediticio, optan por mantener tasas altas para cubrir posibles pérdidas, lo que limita el acceso al financiamiento para las familias y afecta el consumo interno.
El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, ante la elevada morosidad, contó: “Los bancos analizaron cada caso de clientes y trataron de ver cuál era la mejor manera de reestructurar o refinanciar sus deudas”.
“El sistema salió a buscar aquellos casos de clientes que estaban con problemas para tratar de encontrarles una solución. Nos pusimos en alerta y actuamos en consecuencia”, agregó.
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