
La cantidad de empresas en Argentina cayó a un fuerte ritmo en los últimos dos años. De acuerdo con los datos procesados por la organización Fundar, basados en los registros administrativos de la Seguridad Social, desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023 se produjo el cierre de 24.180 empresas. En detalle, había 512.357 unidades productivas registradas antes de la llegada de Milei y hay 488.177 en la actualidad.
Este fenómeno, lejos de estabilizarse, ha consolidado una tendencia que ubica a la actual gestión como el periodo de mayor destrucción neta de unidades productivas en sus primeros 26 meses de mandato, superando los registros de cualquier administración previa desde que se cuenta con series comparables.
El informe, denominado “Monitor mensual de empresas”, revela que la caída acumulada en la cantidad de empleadores no solo es profunda en términos absolutos, sino que destaca por su velocidad. El documento explica que el impacto se distribuye de forma muy variada a través de los diversos sectores de la economía, aunque con una incidencia marcadamente crítica en rubros vinculados al mercado interno y la infraestructura. En términos porcentuales, la reducción del parque empresarial activo refleja una parálisis que afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas.

Al analizar la serie histórica, el registro permite establecer una comparación directa con otros periodos de crisis económica. El informe de Fundar, elaborado en base a datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), señala que este retroceso ha superado la caída experimentada durante la crisis de 2001 y el periodo de restricciones sanitarias iniciado en 2020. No obstante, la particularidad del escenario actual reside en que el récord negativo se alcanza en los primeros 26 meses de un nuevo gobierno, un lapso en el que habitualmente se registran procesos de reacomodamiento o, en otros ciclos históricos, de leve recuperación. En esta oportunidad, la curva muestra una pendiente negativa constante que aún no ha encontrado un piso.
La distribución geográfica y sectorial
Dentro de los sectores más afectados, el transporte, el rubro inmobiliario y la construcción encabezan la lista de actividades con mayor pérdida de unidades económicas. La paralización de la obra pública y la retracción en los niveles de consumo han configurado un escenario de inviabilidad para miles de establecimientos.
En detalle, el informe destaca que el rubro de “transporte y almacenamiento” perdió 5.899 empresas a nivel nacional desde que asumió Milei (-15%). Por su parte, el sector inmobiliario experimentó el cierre de 3.439 unidades productivas (-11,6%) y la construcción sufrió la baja de 1.947 firmas.
El estudio, incluye un desagregado de los sectores que componen a la industria manufacturera, que en forma conjunta sufrió una caída del 5,83% en la cantidad de empresas. Dentro de esa rama, el rubro más afectado en términos porcentuales es el de “cuero y calzado”, que perdió al 19,3% de sus unidades productivas.
También cayeron con fuerza la industria maderera (-11,3%) y el sector de prendas de vestir (-11,2%), siempre hablando del período comprendido entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025.
En términos geográficos, la situación no es uniforme en todo el territorio argentino, aunque la tendencia a la baja es casi generalizada. La mayor concentración de cierres se observa en los grandes centros urbanos y en las provincias con mayor densidad industrial. Sin embargo, el informe resalta una excepción estadística notable en la provincia de Neuquén. Según los datos del Monitor, esta jurisdicción es la única que ha logrado sostener indicadores positivos o niveles de estabilidad, impulsada fundamentalmente por la actividad extractiva en la formación Vaca Muerta. El dinamismo del sector energético actúa allí como un amortiguador que el resto de las economías regionales no posee.
La provincia más afectada fue La Rioja, que perdió al 16,06% de sus empresas. Le siguieron Catamarca (-7,83%), Chaco (-10,93%), Tierra del Fuego (-10,48%) y Corrientes (-10,26%).
El impacto en la economía
La desarticulación de más de 24.000 empresas conlleva una consecuencia directa sobre el mercado laboral formal. Cada unidad productiva que cesa sus operaciones implica la baja de puestos de trabajo registrados, lo que presiona sobre los indicadores de desempleo y precarización laboral.
Si bien está claro que algunas empresas logran transformarse o reducir su escala para sobrevivir, la mayoría de las bajas registradas corresponden a cierres definitivos. Este fenómeno describe un escenario donde el ecosistema empresarial no logra regenerarse: la desaparición de estas unidades productivas se traduce en una pérdida del parque empresarial que, en términos comparativos, muestra que la pendiente de caída de la gestión actual es más pronunciada que la registrada en el mismo periodo de las presidencias de Néstor Kirchner, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.

El Monitor de Fundar también pone el foco en la escala de las empresas que desaparecen. La gran mayoría de los cierres se concentran en el segmento de microempresas y pymes de hasta diez empleados. Estas estructuras cuentan con menores espaldas financieras para resistir periodos prolongados de recesión y aumentos en los costos de los servicios públicos y los insumos. A diferencia de las grandes corporaciones, que pueden diversificar sus mercados o acceder a financiamiento internacional, la pyme local queda expuesta de forma directa a la coyuntura macroeconómica nacional.
En cuanto a las perspectivas, el informe no aventura una recuperación inmediata. Los datos de los últimos meses analizados muestran que la tasa de entrada de nuevas empresas al mercado se encuentra en niveles mínimos, mientras que la tasa de salida permanece elevada. De hecho, sólo durante diciembre cerraron 1.985 compañías y se cumplieron 16 meses consecutivos con caída en la cantidad de firmas activas.
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