En el contexto de la alianza sobre minerales críticos que recientemente lanzó el gobierno de Donald Trump, incluyendo a la Argentina, y del Project Vault, por el que busca garantizarse la provisión de esos minerales vía precios mínimos y acumulación de stocks a partir de un fondo de financiamiento por USD 12.000 millones, el Servicio Geológico de EEUU (USGS) dio a conocer esta semana el Mineral Commodity Summaries 2026.
El documento pasa revista a la situación de EEUU en 84 minerales, 24 más que la más reciente lista de “minerales críticos” elaborada a partir de informes de los Departamentos de Estado, Guerra (antes, Defensa), Energía e Interior.
En cuanto al litio, el mineral en cuya producción global la Argentina tiene mayor incidencia, el informe consigna que con 43% y junto a Chile (54%), los vecinos trasandinos proveen el 97% de las importaciones de litio de EEUU.
El documento afirma que la demanda global sigue en alza por el avance de los autos eléctricos y las baterías de almacenamiento y detalla que la producción mundial creció 31% en 2025, el consumo se incrementó un 20% y el precio aumentó en la segunda mitad del año, impulsado por la expansión del mercado de baterías.
La construcción de plantas de reciclaje de baterías en EEUU y las asociaciones entre automotrices y recicladores, agrega, buscan asegurar el suministro del mineral en un contexto de fuerte dependencia de las importaciones.
El USGS explica que la producción de litio a escala comercial en EEUU provino de una operación de salmuera continental en Nevada y que dos empresas norteamericanas (que se abstiene de identificar, por razones de “secreto estadístico”) produjeron carbonato, cloruro e hidróxido de litio a partir de materia prima local e importada.
Baterías
Además, detalla que a escala global el 88% de la producción litífera fue para producir baterías, 4% para refinación de cerámica y vidrio, 2% cada una para grasas lubricantes y tratamiento de aire y el resto para otros usos, incluyendo aplicaciones médicas.

El consumo de litio para baterías, dice la agencia norteamericana, aumentó mucho debido al uso de baterías recargables de litio en el mercado de vehículos eléctricos (EV) y a la construcción de grandes baterías estacionarias para redes eléctricas, amén de dispositivos electrónicos portátiles y herramientas eléctricas.
Excluyendo la producción de EEUU la producción mundial de litio en 2025 aumentó un 31%, alcanzando unas 290.000 toneladas desde 222.000 toneladas en 2024. El USGS refiere volúmenes de litio metálico. Una tonelada de litio metálico equivale a 5,28 toneladas de carbonato de litio, la métrica básica del sector, en que también se mide la producción argentina.
Según los datos consignados, la producción argentina fue la que más creció el año pasado, de 13.800 toneladas de “litio metálico”(poco menos de 73.000 toneladas de carbonato) en 2024 a 23.000 toneladas (equivalente a poco más de 120.000 toneladas de carbonato) en 2025, un aumento de más del 66%, según el USGS, que revisó los datos de 2024 que había dado en su informe anual anterior.
Pese a su fuerte aumento, la producción litífera argentina no llegó a superar las de Australia, China, Chile y Zimbabue, aunque la proyección es que el país podría escalar en el ranking en 2026 y años siguientes, debido al ramp-up (aumento de la producción) de los proyectos ya activos y el aporte de los que entrarán en producción.
Peso sudamericano
Si se consideran las reservas que informa el USGS, la Argentina y Chile sumadas detentan el 36% de las reservas mundiales, por sobre Australia (22.7%) y China (12,4%).
De los minerales críticos cuyo dominio EEUU pretende limitarle a China, el litio es aquel en que el gigante asiático tiene la pata más floja “aguas arriba” de la cadena, en la etapa inicial. Aunque China detenta más del 60% de la capacidad de procesamiento, su relativa debilidad de reservas y suministro primario se hace más notable si se tiene en cuenta que las principales reservas pertenecen a países políticamente más cercanos a Washington que a Beijing, como Australia, Argentina, Chile y Canadá.

En un status intermedio puede situarse a Brasil (socio de China en el BRICS) y, más cercanos a China, a Zimbabue y Mali, en África. Pero cualquiera sea la cuenta que se haga, más del 90% de las reservas mundiales están en países más cercanos a EEUU que a China.
Por otra parte, según los datos que informa el Servicio Geológico norteamericano, en términos de “recursos” (insuficientemente explorados o cuyo costo de extracción no habilita contarlos como reservas) el mapa está aún más desequilibrado: la Argentina, Chile y Bolivia, el “triángulo del litio” sudamericano, suman 64 millones de toneladas, más de seis veces por sobre las 10 millones de toneladas de China.
El documento norteamericano recuerda que entre 2021 y principios de 2023 la demanda llevó a un pico del precio del litio, que se desplomó en los años siguientes.
¿Quiebre de tendencia?
Esa tendencia parece haberse roto el año pasado. “El considerable crecimiento en las ventas de vehículos eléctricos en China y Europa y el aumento de la demanda de sistemas de almacenamiento de energía (grandes baterías ”estacionarias”), contribuyeron al incremento de los precios del litio en la segunda mitad de 2025, dice el informe. En China, precisa, el precio spot (de contado) del carbonato de litio aumentó un 11% hacia noviembre pasado y el del espodumeno (litio de roca que empresas chinas compran de Australia y países africanos) aumentó 21 por ciento.
De hecho, según datos de la consultora Trading Economics, en lo que va del año y en los últimos doce meses el precio spot del litio aumentó 21 y 88% respectivamente, contra 17 y 75% que en los mismos períodos aumentó el precio del oro.
También es destacable que aunque el desplome del precio del litio en años anteriores había llevado a cerrar y posponer proyectos en varios países del mundo, la Argentina esquivó esa tendencia. Y en 2025 –destaca el USGS, “se concretaron importantes expansiones de capacidad de producción en Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, Malí, EEUU y Zimbabue”.
Según expertos como Joe Lowry, CEO y fundador de Global Lithium, conocido como Mister Lithium, la “narrativa china” que deprimió los precios del litio desde principios de 2023 estaba destinada a agotarse entre 2025 y 2026.

La principal apuesta del gigante asiático para afrontar una potencial escasez de provisión litífera es el lanzamiento de las baterías de ion de sodio “Naxtra” de CATL, el principal productor chino y mundial de baterías.
Hasta ahora, las baterías de ion de sodio han sido utilizadas en vehículos muy livianos (monopatines, bicicletas, motos) debido a su baja “densidad energética”, muy inferior a las de ion de litio.
A principios de este mes, sin embargo, CATL y la automotriz china Changan lanzaron el primer auto eléctrico con batería de sodio.
Las ventajas que argumentan son menores precios (el sodio es más abundante y barato que el litio), menor flamabilidad y mayor retención de energía a temperaturas de 20 a 30 grados bajo cero, y la futura organización de un sistema de canje rápido de baterías en estaciones de carga.
Por ahora, debido a su menor densidad energética, un auto a batería de sodio tiene una autonomía muy inferior al de uno a batería de litio. El argumento de mayor retención y capacidad de carga a temperaturas árticas o antárticas no parece que fuera a ser tan decisivo en el mercado mundial y apuntaría más bien a sostener la “narrativa china” para seguir manejando el precio mundial del litio.
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