
Luego de que el staff técnico del FMI y el Gobierno llegaran a un acuerdo en torno a un préstamo de USD 20.000 millones, y en medio de un clima de incertidumbre global, se espera que al cierre de esta semana el Directorio del organismo apruebe finalmente el programa y se conozca la letra chica tras arduas negociaciones, principalmente por el esquema cambiario.
Según lo informado hasta el momento, de aprobarse, el programa tendrá una duración de 4 años, con revisión trimestral de metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas, como es habitual. Al mismo tiempo, se pactaron 4 años y medio de plazo de gracia sin que sean exigibles los pagos de dicho desembolso, cuya extensión alcanza los 10 años, teniendo en cuenta el esquema de devolución de todos los fondos.
“El acuerdo se basa en el impresionante progreso inicial de las autoridades en la estabilización de la economía, sustentado en un sólido ancla fiscal, que está generando una rápida desinflación y una recuperación de la actividad y los indicadores sociales. El programa respalda la siguiente fase de la agenda de estabilización y reformas de Argentina, cuyo objetivo es consolidar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la sostenibilidad externa y generar un crecimiento sólido y más sostenible, a la vez que se gestiona el contexto mundial más complejo”, aseguró este martes el FMI en un comunicado, al dar a conocer un staff-level agreement.
Previo al debate del board, encabezado por la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, el acuerdo debe tener luz verde por parte de una serie de departamentos internos especializados (legales, financieros, estrategia, research y gestión de riesgos).

Próximo esquema cambiario
En cuanto al próximo esquema cambiario, una de las cuestiones que más incertidumbre estuvo generando en el mercado durante los últimos días, Infobae adelantó este miércoles que la Argentina avanzará hacia un tipo de cambio más flexible, pero administrado, con intervenciones del Banco Central para evitar un salto abrupto.
En un principio, se eliminaría el crawling peg, o ritmo de devaluación mensual, actualmente del 1%, para luego ir hacia un sistema de intervenciones administradas que sean coordinadas con el Fondo. No está claro si habrá bandas explícitas, es decir un precio del dólar al que Banco Central compre y otro al que venda, o si será discrecional. Pero se trata de lo que en la jerga se conoce como flotación administrada o sucia.
Otra cuestión sobre la mesa es la eliminación del dólar blend, un régimen que le permite a los exportadores liquidar sus ventas al exterior 80% en el mercado oficial y 20% al financiero para mejorar sus ingresos en un contexto de cepo. La herramienta comenzó como el “dólar soja” en la gestión anterior.

Si bien esto permitió mantener la brecha cambiaria a raya, el problema es que genera una sangría de divisas, en tanto que son dólares que el Central deja de poder comprar y por lo tanto, afecta la acumulación de reservas, un punto también clave en la negociación entre el Ejecutivo y el FMI.
Pero en definitiva se diseña una hoja de ruta gradual hacia la unificación del tipo de cambio y eliminación del cepo. Se prevé que esto suceda luego de las elecciones de medio término de octubre.
Desembolso inicial
En tanto, hubo distintas especulaciones en las últimas semanas respecto al desembolso inicial del programa e incluso Georgieva declaró a Reuters que la solicitud argentina de que el primer giro sea superior al 40% de dichos USD 20.000 millones “es razonable”, dado el desempeño reciente del país.
La cifra que manejan quienes siguen de cerca las conversaciones es de USD 12.000 millones, en línea con lo que anticipó Infobae, pero en la Argentina no descartan que se alcance los USD 15.000 millones.
Respecto a cómo se podrán utilizar esas divisas, la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI) indicó que “la pregunta del millón es si el FMI desembolsará dólares o DEGs (la moneda del organismo). Esto será un punto clave para saber qué tan de ‘libre disposición’ son los fondos otorgados, lo que tendrá consecuencias directas sobre el poder de fuego del BCRA”.
“El FMI tuvo diferentes posturas en los últimos dos programas de Argentina”, remarcó y detalló que en 2018, el 92% de los desembolsos fueron en dólares y el 8% restante en DEGs, mientras que en el acuerdo de 2022 todo fue enviado en la moneda del FMI.
En el equipo económico insisten en que todos los fondos que ingresen de los USD 20.000 millones serán de “libre disponibilidad”.
Otros acuerdos
Con vencimientos de deuda relevantes para este año (entre ellos, USD 4.800 millones con bonistas privados y USD 2.000 millones en intereses con el FMI), y en medio de la caída de reservas, el Gobierno prevé sumar fondos provenientes de organismos internacionales tales como el Banco Mundial, el BID y la CAF.
El ministro Luis Caputo habló de la posibilidad de alcanzar USD 50.0000 millones de reservas brutas, pero eso requeriría duplicar el nivel actual de USD 24.733 millones.
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