En medio de una clima adverso en los mercados financieros, que incluyeron una suba del riesgo país y de las cotizaciones de los dólares paralelos, el Gobierno aseveró que el decreto que autoriza el acuerdo con el FMI “no es un cheque en blanco” aunque evitó dar detalles sobre qué condicionalidades y medidas estarán contempladas en el programa y que el monto final dependerá del visto bueno del directorio del organismo.
Un grupo de funcionarios del equipo económico acudió a la comisión bicameral de Trámite Legislativo para responder preguntas de diputados y senadores opositores sobre el DNU que habilitó la firma de un nuevo acuerdo con el FMI, en una sesión de varias horas que estuvo concentrada en consultas sobre el tamaño que tendrá el préstamo, el uso que se le dará a las divisas, la legalidad de aprobar el programa por decreto y la estructura de desembolsos.
El secretario de Finanzas Pablo Quirno fue el funcionario que tuvo mayor protagonismo en el intercambio con los legisladores, y diagnosticó que por el programa económico libertario “el excedente de pesos se ha reducido drásticamente, pero no es suficiente porque le falta calidad al activo del BCRA”. En ese sentido, aseveró que a pesar de la compra de divisas en el Central durante los últimos 15 meses la caída reservas responde a pagos de deuda.
El funcionario negó que el DNU se trata de “un cheque en blanco” porque el decreto menciona “cuál es el uso que se le va a dar a los fondos” y que se diferencia de otros acuerdos con el organismo por el hecho de que “no va a haber apoyo presupuestario”. Quirno resumió el espíritu de la necesidad de un programa nuevo con el FMI en tres ejes: que no aumente la deuda bruta, un costo reducido (por una tasa de interés menor a la que obtendría el soberano en mercados internacionales) y una extensión del horizonte de vencimientos.
Las primeras preguntas de los diputados opositores -entre ellos Martín Tetaz y Nicolás Massot- versaron sobre la necesidad, para el Congreso, de tener un detalle mayor sobre el monto involucrado en la operación. Quirno mencionó que no “es un capricho” la falta de precisiones y que ese número será determinado por el board cuando tenga que votar un entendimiento técnico, algo que todavía no se alcanzó.
Es similar a lo que aseguró Luis Caputo unas horas antes en una entrevista televisiva, cuando mencionó que el monto final aún no está consensuado. Días antes, en una entrevista también con el canal La Nación+, había afirmado que el tamaño del programa ya estaba acordado pero con el staff técnico, una instancia anterior al directorio.
El secretario de Finanzas, por otra parte, clarificó cuál será la tasa de interés del acuerdo nuevo cuando se firme. Si bien estimaciones privadas hablaban de una tasa anual en dólares cercana al 6,5%, Quirno dijo que en realidad será de 5,63%, una reducción de 0,80 puntos porcentuales tras los cambios en el esquema de sobretasas que aprobó el FMI en octubre del año pasado.
Respecto a los usos de los dólares que envíe el Fondo Monetario, el equipo económico insistió con que tendrá dos destinos: recomprar Letras Intransferibles (que serán elegidas según su vencimiento ordenado cronológicamente empezando con la que finaliza el 1° de junio próximo y con una valuación de mercado que no fue especificada). El director del Banco Central Marcelo Griffi, también ante los legisladores, mencionó que los dólares le permitirán a la autoridad monetaria “operar de otra manera sobre el mercado de cambios”.
El viceministro José Luis Daza, uno de los funcionarios involucrados de manera más directa en las conversaciones con los técnicos del Fondo, consideró que las características del programa que ahora se discute lo hacen “exactamente opuesto” a otros créditos del organismo. “Hay pocos países en el mundo que han logrado hacer como Argentina el restablecimiento de los equilibrios macro para llegar a una posición más robusta. Argentina no tiene desequilibrios macro, pero tenemos una debilidad: el patrimonio del BCRA”, una debilidad que, dijo “se refleja en las reservas negativas”.
Los funcionarios, en el Salón Azul del Senado, también evitaron dar precisiones sobre cuál será el esquema cambiario que quedará vigente una vez que quede implementado el programa nuevo. Más temprano lo había hecho Caputo: “Lo que hagamos nosotros no va a afectar a la gente. Ahora estamos recapitalizando el BCRA para crear las condiciones necesarias para que cuando liberemos las restricciones no haya un salto cambiario, como algunos piensan. Por otro lado, el FMI no pide nada de eso”, había afirmado el ministro de Economía por la mañana.
También dijo que “la Argentina es un país que puede flotar -dólar libre- como cualquier otro, si están dadas las condiciones”. “No hay una definición sobre si un país puede flotar o no. Uno puede flotar en tanto y en cuanto tenga su economía sana. Argentina siempre tuvo déficit, que fue financiado con emisión. Esa emisión de pesos la gente no la demandaba, había sobrante de pesos, y eso se volcaba al dólar”, concluyó Caputo.
Este miércoles, si la Cámara de Diputados valida el DNU sobre el acuerdo con el FMI, tendría lugar un paso fundamental en la secuencia que espera completar el Gobierno en la negociación con el Fondo. Esa hoja de ruta incluía, primero, que la Casa Rosada espere la resolución del trámite parlamentario, luego de esa instancia un nuevo round de conversaciones con el staff técnico para cerrar el entendimiento de políticas económicas, con el número del monto final del crédito y una hoja de ruta de desembolsos determinada para los próximos meses.
La expectativa del mercado es de un acuerdo cercano y el Gobierno se puso como fecha de referencia el primer cuatrimestre. A fines de abril se desarrollará en Washington:la reunión de primavera boreal del FMI y el Banco Mundial, una cita a la que suelen acudir Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausili. A esa altura del año el entendimiento técnico podría atravesar su recta final.
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