
A pesar de las bajas de precios, de mayor financiación bancaria con tasas de interés del 0%, o de planes de ahorro que ya superaron los 84 meses para que la cuota sea más accesible, comprar un auto sigue siendo en la Argentina un lujo que se puede dar sólo una parte de la población. Entre el costo de combustible, seguro y patentes, sumado al mantenimiento mecánico más elemental, no solo comprar un vehículo requiere un alto poder adquisitivo, sino también usarlo.
A nivel mundial, también hay un cambio de costumbres que impulsa a más personas a elegir no tener automóvil. Tanto por economía como por ecología, el auto fue reemplazado por una motocicleta o una bicicleta, y por el transporte público para los traslados diarios.
La combinación de ambos escenarios generó que nazca en todo el mundo la movilidad a través de plataformas, y del mismo modo que a las gaseosas se las llama genéricamente como Coca-Cola, a los servicios de autos con chofer por aplicativos se los conoce como Uber, aunque hay muchos prestadores de servicios, entre ellas, las más populares son Cabify, Didi e InDrive.

Desde el 2016, cuando Uber empezó a operar en el país, esta clase de movilidad personal se interpuso como una alternativa al taxi o al remise. Al principio, la llegada de las aplicaciones generó mucho malestar entre los conductores de taxis, quienes hicieron sentir su voz de protesta por una competencia que consideraban ilegal y desleal.
Hubo manifestaciones y movilizaciones al centro de las ciudades a las que se permitía que operen estas nuevas empresas, y no fueron pocos los episodios de violencia contra los conductores de ese tipo de servicio. De hecho, durante varios años, lugares como aeropuertos y terminales de ómnibus, eran terreno prohibido para ellos, y los viajes debían iniciarse o terminar fuera de las instalaciones.
¿Qué servicio conviene más?
Luego de los primeros años, la homologación de este servicio implicó una aceptación formal de su existencia. Hoy, conductores de taxis y de aplicaciones, conviven en general con una razonable armonía. Sin embargo, el debate ahora está centrado en la conveniencia para los usuarios de tomar una u otra alternativa para sus traslados.

“La gente está confundida y no hace las cuentas correctas”, dijo Alberto, un taxista de 62 años que trabaja hace 30 años diariamente en la ciudad de Buenos Aires. “Un taxi tiene siempre el mismo costo por kilómetro. En cambio, los viajes por aplicaciones varían su pecio de acuerdo a la demanda, el día y el horario. Puede costar más barato que un taxi en determinadas situaciones, pero en la mayoría de los casos el costo del kilómetro es más alto. Los taxis cobramos $960 el kilómetro, las app pueden costar $800 pero también $1.200”, señaló.
Este taxista actualmente conduce un Volkswagen T-Cross del año 2023. “Mantener el modelo del auto es difícil, pero vale la pena. Yo cambié el Cronos por el T-Cross porque la gente quiere andar en SUV, y en autos en buen estado. El taxi te lo garantiza, los autos de aplicaciones cada vez menos”, aseguró.
“Nosotros no competimos con los taxis, al contrario, somos un complemento. El verdadero objetivo de las empresas de movilidad por aplicaciones es alentar a las personas a no usar un auto particular sino tomar este servicio como una opción que si se cuentan todos los costos que implica tener un automóvil, es más conveniente”, explicó Manuel Machado, Head of Growth de Cabify Argentina estableciendo un punto de partida para el debate.

Cada empresa tiene su propia forma de funcionar aunque con algunas similitudes entre sí. Sin embargo, en todos los casos, muchos de los conductores que trabajan con las empresas de aplicaciones, también son taxistas. Es cada vez más común pedir un auto a través del teléfono celular y que al llegar se trata de un taxi y no un auto particular.
Uber, por ejemplo, asegura que al día de hoy ya son más de 17.000 los taxistas que cada mes utilizan su app para completar viajes a modo de complemento para sus viajes tradicionales. En promedio, dice la empresa, los taxistas hacen más de 100 viajes por mes a través de la app y estos representan casi el 10% de todos los viajes de Argentina.
Cabify, la segunda empresa que comenzó a dar este servicio en Argentina, explicó que, efectivamente, la tarifa varía en función a la distancia y duración del viaje, sumando además un componente dinámico que depende del equilibrio que haya entre la oferta y la demanda en cada momento y lugar. A raíz de esto, la tarifa puede variar dentro de ciertos límites, dependiendo también de la cantidad de conductores disponibles y la cantidad de usuarios que están solicitando viajes. Además, estas empresas ofrecen programas de descuentos bancarios para que los pasajeros puedan ahorrar en cada viaje con diferentes medios de pago electrónico.
Una de las ventajas del sistema de movilidad por aplicaciones está en la seguridad que sienten los pasajeros al saber el nombre del conductor y los detalles del auto que los transportará, incluyendo la matrícula. También pueden monitorear el recorrido antes de que empiece el viaje y durante el transcurso del mismo desde la pantalla de su teléfono celular.

Además, en algunos casos como Uber, la app brinda funciones de seguridad que acompañan a los usuarios y a los conductores antes, durante y después de cada viaje. Estas funciones incluyen un Centro de seguridad, grabación de audio y video en los viajes, RideCheck que detecta detenciones anómalas en los viajes y notifica al equipo de soporte, un botón de emergencia para conectar con el 911, y Soporte 24/7 en caso de requerir asistencia.
La más reciente empresa que comenzó a operar en el país es InDrive, que llega con una propuesta algo diferente a la de la mayoría de quienes ya prestan el servicio en el mercado argentino. La principal cualidad que destacan es que el precio que se puede pactar entre conductor y pasajero a partir de una tarifa que propone la empresa, y el precio del traslado no está vinculado a un algoritmo. Al solicitar un viaje, el pasajero puede ofrecer el monto que está dispuesto a pagar, y los conductores que puedan aceptar el viaje tienen la posibilidad de hacer una contraoferta desde la misma App o aceptar la oferta. Una vez acordado el precio se confirma el viaje.
También destacan que es una aplicación que acepta el pago en efectivo y no sólo a través de herramientas digitales, aunque ésa no es una diferencia con todas las empresas, ya que muchas aceptan efectivo además de medios electrónicos de pago. En este aspecto, Cabify, por ejemplo, no acepta pagos cash en determinadas zonas que el sistema de monitoreo tiene marcadas como de mayor peligrosidad. En esos casos, el pago es únicamente por medios electrónicos.
Últimas Noticias
Clima de Negocios: el detrás de escena de la fallo histórico por YPF, entre el documento clave de EEUU y el derrumbe de Burford
La decisión tomada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York marcó un hito para el Estado argentino. La relación con los mercados y el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el impacto de la sentencia en la reputación del país y el futuro de la petrolera
Comprar y pagar con ChatGPT: cómo se preparan los bancos, las billeteras y las tarjetas para sumar la IA al e-commerce
Los proveedores de servicios financieros ya aplican nuevas herramientas para permitir que asistentes virtuales gestionen compras y pagos por cuenta de los usuarios

Sin Vaca Muerta no se puede, con Vaca Muerta no alcanza: el mensaje argentino en el más grande evento petrolero mundial
La CERAWeek by S&P dejó una conclusión clara: el potencial de la formación neuquina para impulsar la economía argentina ya no se discute: el desafío es completar la infraestructura y transformar el recurso en desarrollo real
Martín Rapetti, de Equilibra: “Para acumular reservas el Banco Central tendrá que comprar más dólares”
El economista advierte que con el tipo de cambio actual y la imposibilidad de acceder a los mercados de capitales a tasas razonables, el Gobierno no puede aumentar los activos externos y pagar deuda al mismo tiempo

La escasez global de fertilizantes amenaza la producción agropecuaria y el suministro alimentario mundial
El sector agrícola nacional depende de la importación de urea y amoníaco, en un contexto de menor disponibilidad internacional y fletes encarecidos, compromete la siembra de trigo y maíz en los próximos meses. Los precios aún no reaccionaron tanto como sugiere una potencial crisis de oferta




