
La aplicación de “aranceles recíprocos” en los Estados Unidos a partir del mes próximo -medida que fue anunciada este jueves por el presidente Donald Trump- sigue generando una fuerte preocupación entre los industriales argentinos, no tanto por lo que implicará en términos del mercado norteamericano en sí, que es poco, sino por los desvíos de comercio de China que puede provocar esta decisión.
Aún así, el sector no avizora un impacto en el empleo por esta medida. Las decisiones que se fueron tomando en algunas empresas, como es el caso de Acíndar con las suspensiones, se explican por una fuerte caída de la demanda que ya acumula varios meses. De todos modos, a futuro nada podría descartarse, ya que si comienzan a ingresar productos al país de China u otros orígenes, las compañías se verán afectadas y entonces podría haber impacto en los trabajadores.
“Nosotros exportamos entre un 10 y un 12%, con lo cual no debería ocurrir nada de eso; no debería impactar en el empleo la medida de Trump”, afirmó este viernes, en declaraciones radiales, el director ejecutivo de la Cámara Argentina del Acero (CAA), Carlos Vaccaro. De todos modos, sí reconoció que “algo que realmente preocupa es la derivación de los productos que actualmente China está exportando a Estados Unidos y que pueden derivarse para Latinoamérica”.
En este contexto, la industria siderúrgica pedirá en los próximos días una reunión con el Gobierno para pedirle que abra un canal de diálogo y analicen en conjunto cuál es la mejor estrategia a seguir con la administración de Trump. El equipo económico está evaluando con los funcionarios de Cancillería el impacto para luego iniciar gestiones en los Estados Unidos. Lo que no está dispuesto a hacer el Gobierno es a aumentar aranceles en los rubros afectados para ponerle un freno a la importación.
De hecho, la estrategia de Javier Milei es justamente la contraria: reducir lo más posible las trabas a las importaciones, incluyendo los aranceles. Vale recordar que el año pasado se eliminaron trabas burocráticas para la importación de acero, aluminio y materiales para la construcción, una medida que generó molestia en la industria y reiteradas advertencias posteriores sobre el ingreso de productos chinos.

“Se van a iniciar algunas conversaciones, estamos esperando que esto ocurra, porque el contexto global es bastante más complicado que oportunamente. La siderurgia hoy está atravesando una situación en el globo de una sobrecapacidad superior a los 600 millones de toneladas. Y quiero ponerlo en contexto: el mundo produjo el año pasado 1.883 millones de toneladas y la Argentina apenas 3,9 millones de toneladas”, afirmó Vaccaro.
Según agregó el directivo, “China pasó de tener en 1991 menos del 10% de participación en el mercado mundial a tener más del 54% ahora. Así que ésa es la gran preocupación. Y sabemos que China es una economía de no mercado. China tiene una economía centralmente planificada, por lo cual es muy complicado poder manejarse dentro de esos parámetros”. Y explicó: “Fundamentalmente, porque nosotros hemos cumplido absolutamente todo lo que el gobierno americano nos había impuesto y los despachos que nosotros les hemos hecho a ellos fueron despachos que estuvieron manejados dentro de las autorizaciones porque eran productos que complementaban a la industria americana”.
Los argumentos de los industriales
La CAA ya había emitido un comunicado anteayer en el que había expresado su preocupación por el arancel adicional del 25% anunciado por Trump a todas las importaciones de acero y sus derivados.
“Comprendemos la necesidad de establecer medida de defensa contra la competencia desleal frente al avance de China como principal productor de acero del mundo, pero la respuesta debe ser coordinada. La Argentina representa solo el 0,20% de la producción mundial y es un proveedor confiable. Hay una integración productiva entre el sector siderúrgico de ambos países: la industria norteamericana solicitó a la Argentina productos de acero que son insumos para su proceso productivo. Esta importación fue debidamente autorizada por los organismos norteamericanos competentes", afirmó la cámara en el comunicado.
Recordaron los industriales que “desde que se impuso la sección 232 en el 2018, en el marco de la cual la Argentina negoció una cuota de importaciones de 180.000 toneladas de productos de acero por año, la industria argentina cumplió estrictamente con los volúmenes acordados”.
“Además, en términos generales, la Argentina tiene un déficit comercial crónico con los Estados Unidos, solo revertido en el 2024, año en el que la profunda recesión que atravesó el país limitó al extremo las importaciones. A su vez, Argentina tuvo un aumento puntual de las exportaciones por el envío de productos energéticos solicitado por los Estados Unidos”, aclaró la entidad, al tiempo que sostuvo que confía en que el gobierno pueda encontrar un canal de diálogo para retrotraer la medida.
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