
El Gobierno afinará los detalles finales del Presupuesto 2025 en los próximos diez días y lo presentará ante el Congreso el viernes de la semana que viene. Si bien se guarda bajo reserva los números finales de inflación, tipo de cambio y pautas presupuestarias generales, el equipo económico planteará que algunas partidas de gasto queden atadas a una regla fiscal.
Será un mecanismo por el que el Ministerio de Economía buscará que una serie de gastos tenga ajustadores automáticos y que las ate o bien al ritmo de precios o a la recaudación tributaria, según mencionaron a Infobae fuentes oficiales. Una idea había esbozado el presidente Javier Milei hace algunas semanas, que anticipó que el Poder Ejecutivo quería “rediseñar” la manera en que se escribe la ley de ingresos y gastos para “garantizar” el equilibrio fiscal.
El proyecto incluirá algunas variables clave de la macroeconomía que el Gobierno todavía no planteó en público, como qué inflación espera, qué estima para la actividad económica y para el tipo de cambio. Por lo pronto, este año terminará según las estimaciones oficiales con una inflación por debajo del 130% anual -la acumulada hasta julio es de 87%-, tal la cifra presentada ante el Congreso en el anticipo del Presupuesto 2025. También, una recesión que hará al Producto Bruto caer un 3,5 por ciento.
En detalle, la actividad económica terminaría el 2024 con fuertes caídas en la industria y el comercio por -9,8% y -9,1%, respectivamente. “En suma, los rubros de bienes disminuyen en promedio -1,0% y los servicios, -3,6 por ciento. Por el lado de la demanda, se prevén caídas de -6,6% en el Consumo Privado, -7,8% en el Consumo público y -17,2% en la Inversión; por su parte, las cantidades exportadas suben 20,9% y las importadas se reducen -17,7%”, planteó el Palacio de Hacienda ante el parlamento.
Para el año próximo el Gobierno aún no arriesgó una cifra de rebote de la economía, aunque alguna pista la puede dar la última proyección al respecto que hizo el Fondo Monetario tras el intercambio técnico que tuvo con los funcionarios del equipo económico a mitad de año. En julio la última actualización de sus estimaciones mostró que espera un 5% de crecimiento del PBI para 2025 tras una caída este año similar a la que proyecta la Casa Rosada.
Respecto al superávit fiscal que busca sostener el Gobierno el año próximo, son pocos los números concretos que están sobre la mesa, solo algunos sobre la proyección de recaudación tributaria también incluidos en el anteproyecto, que darían una pista sobre la nominalidad que espera el Poder Ejecutivo para el año próximo.

“La recaudación de impuestos nacionales y de aportes y contribuciones a la seguridad social en 2025 se estima que aumentará 54,4% respecto a la proyectada para 2024, reduciéndose 0,45 puntos del PBI respecto al año anterior”, planteó el Gobierno en el anticipo del proyecto de ley enviado al Congreso en julio.
“La presión tributaria pasaría de 21,61% del PBI en 2024 a 21,16% de PBI en 2025. Este cambio en la presión impositiva total responde al efecto neto de modificaciones en el contexto macroeconómico y de medidas de política y administración tributaria, destacándose la menor recaudación como consecuencia de la finalización de la vigencia del impuesto PAIS”, resaltó el citado anticipo.
El Poder Ejecutivo también anticipó que el Presupuesto buscará, como lineamiento, que el nivel de endeudamiento no crezca en términos reales, sino que solo se hará roll over (renovación) de los vencimientos. Esto implicaría, por lo pronto, que el Gobierno deberá asegurarse en 2025 que el ajuste fiscal se sostenga lo suficiente -y sin una herramienta que este año colaboró de manera decisiva como el impuesto PAIS- como para cubrir todos los vencimientos de deuda.
En la cuenta de intereses que se considera para el Presupuesto están contemplados tanto los de pagos de bonos en dólares -que el Poder Ejecutivo aseguró que esas divisas serán compradas al BCRA en lo sucesivo con superávit y no con emisión de pesos- y también el pago de pasivos en moneda local.
Algunas cifras ya dejan prever qué tamaño deberá tener el excedente primario a lo largo de 2025 para que el objetivo planteado por Milei tenga sustento. De acuerdo al último informe técnico elaborado por el Fondo Monetario, para 2025 la estimación fiscal del sector público era de 2,3% del PBI de superávit primario que diera paso a un superávit total -es decir al incluir en la cuenta el pago de intereses de deuda- de 0,5% del Producto. Bajo este criterio, necesitaría el Poder Ejecutivo un 1,8% del PBI de superávit primario para dejar en equilibrio las cuentas en 2025.
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