
El INDEC confirmó hoy formalmente el inicio de la recesión sobre fin del año pasado, con una caída de 1,4% en el último trimestre contra el mismo período del año anterior y 1,9% respecto al trimestre previo. Así, la economía consolidó una caída de 1,6% en todo el año. Pero la magnitud de ese retroceso podría ser apenas un botón de muestra para lo que se espera en 2024. El consenso de proyecciones privadas que releva el Banco Central y también del FMI marcan una caída de 2,8% para este año. Sin embargo, esas estimaciones empiezan de a poco a corregirse a la baja.
La corrección más reciente la aplicó el HSBC, que pasó de pronosticar una recesión de 2% para este año a una el doble de profunda, es decir, del 4 por ciento. Esa revisión llegó acompañada de una corrección también a la baja de la inflación. El banco ahora prevé que este año la inflación cerrará en 176% anual, lo que representa 44 puntos porcentuales menos que lo que esperaba hasta el momento. De confirmarse esa proyección, la tasa de inflación no sólo quedaría por debajo de la del año pasado (211%) sino que implicaría una drástica desaceleración en el segundo semestre.
Las estimaciones de la entidad son consistentes con las expectativas del propio equipo económico, donde también admiten en privado una perspectiva de caída de la actividad económica en torno al 4%, concentrada en los primeros meses del año. Funcionarios de distintas áreas del Gobierno pero particularmente del equipo económico vienen manteniendo desde hace semanas encuentros con representantes de diferentes bancos y fondos de inversión del exterior. Entre ellos, del HSBC pero también del Santander, Bank of America o JP Morgan, entre otros. Es esperable que también esas entidades empeoren en próximos informes sus pronósticos de actividad económica al tiempo que mejoren las proyecciones de inflación.
En rigor, la expectativa oficial es que el piso de la caída de la actividad se alcance este mes y que, gradualmente, a partir de mediados de abril y en mayo se inicie un proceso de recuperación. El propio presidente Javier Milei posteó en la red social X que espera, tras la abrupta caída de los últimos meses, una “recuperación en V”, es decir, un fuerte rebote que devuelva hacia fin de año el nivel de actividad del que partió el proceso de corrección de las variables macroeconómicas. Claro que el crecimiento genuino debería esperar a 2025.

“Preparado para la recuperación en V. VLLC!”, escribió el mandatario, en la misma sintonía que varios economistas muy escuchados de la city porteña. Es el caso, por ejemplo, de Daniel Artana, de FIEL, quien consideró que la economía “sobre ajustó” en el primer trimestre por lo cual prevén que la reactivación corregirá rápidamente ese exceso. “Vemos recuperación en V”, sostuvo. En la misma línea se anotan sus colegas Ricardo Arriazu, Miguel Kiguel y, desde una perspectiva más financiera, también Fernando Marull quien advirtió que la suba que se verifica por estos días en el mercado puede ser un anticipo de la reactivación por delante. “El mercado sube. Podemos decir que también espera una recuperación. El mercado se adelanta 6 meses”, destacó.
Pero no serán seis meses fáciles. La caída de poder adquisitivo genera una caída de la actividad por el impacto en la demanda mientras que también por el lado de la oferta subsisten restricciones que impiden la normalización de la economía. Es lo que observan en la consultora MAP, donde comparten con sus clientes un escenario base en el que la economía caería este año 3%, con signo negativo prácticamente en todos los sectores. Igual que el Gobierno, prevé una mejora hacia fin de año, en línea con los funcionarios más conservadores del equipo de Caputo que esperan una reactivación en forma de “pipa” -es decir, movimientos más graduales en la recuperación- más que la “V” que anticipa el Presidente.
“Nuestro escenario base una caída de la economía en 2024 de -3.0%, con un muy mal primer semestre (contracciones a/a entre -6.0% y -5.0% en cada trimestre, sin contar agro que distorsiona la performance del segundo) y un final de año apenas mejorando con caídas interanuales pero empezando a mostrar signos positivos en las comparaciones mensuales”, aseguraron desde la consultora fundada por Juan Pablo Ronderos, donde aclararon que esas caídas representan tanto contracciones por el lado de la demanda, “con consumo desplomándose en el primer semestre e inversión en niveles muy bajos”, como del lado de la oferta. Un escenario en el que habrá muy pocos sectores, como el de hidrocarburos, que se perfilen como excepciones.
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