
Desde que Javier Milei asumió la presidencia, el Central logró acumular USD 4.100 millones a sus reservas. Pero se trató de una situación excepcional, producto de la falta total de acceso al mercado cambiario para los importadores. Pero eso comienza a cambiar a partir de esta semana, lo que mantiene en alerta al equipo económico, que deberá lidiar con esta fuente de mayor demanda de divisas, a la que se irán sumando otras en breve.
Tras el cierre de las SIRA, el sistema que manejó Sergio Massa en su paso por el ministerio de Economía para administrar el volumen de importaciones, el mercado quedó paralizado. Y se dispuso un nuevo sistema que le permite a las empresas acceder a la demanda de divisas en cuatro cuotas. Esa primera cuota empieza a vencer esta semana (ya que se fijaron 30 días corridos para el primer 25% de la compra total).
Esto significa que el BCRA lentamente tendrá que satisfacer la demanda de los importadores. Si bien deberá entregar divisas solo por el 25% del total comprando, igual se trata de un aumento de la demanda de dólares que hasta ahora no existía. Como se mantiene el cepo cambiario, esas divisas las debe entregar el propio BCRA porque está comprometido a hacerlo a un determinado valor. Los importadores pagan el dólar de $820 más 15% de impuesto PAIS, lo que arroja un costo total de $ 943 aproximadamente.
Este incremento de la demanda a través del mercado oficial tendrá como primera consecuencia que el BCRA seguramente empezará a comprar menos dólares, es decir que acumulará menos cantidad de reservas. Esto era esperable y en algún punto también deseable, en la medida que se trata de importaciones que permitirán acceder a insumo importado o productos extranjeros que ayudarían para aumentar la oferta de bienes y empezar a bajar la inflación.
En el acuerdo con el FMI se estipuló que el BCRA deberá incrementar las reservas netas en USD 10.000 millones, incluyendo los cerca de USD 2.700 millones que compró la entidad en diciembre tras la asunción del nuevo Presidente.
Sin embargo, algunos informes advierten que tampoco será cumplible esta meta. Según la Fundación Capital se volvería a caer en incumplimientos porque no se logrará ni por asomo a esta cifra, debido a la demanda no solo de importadores, sino también por las compras de empresas y provincias para pagar deuda, sumado a otras obligaciones del Gobierno, incluyendo pago de intereses o la devolución de préstamos a organismos.
El cálculo de la consultora incluye ya los USD 4.700 millones que se comprometió a desembolsar el FMI, pero que ni siquiera alcanzan para compensar los pagos del 2024 al propio organismo. El saldo del año terminaría con un saldo negativo de USD 800 millones para la Argentina.
Además, también se espera una mayor presión dolarizadora por razones estacionales. Se trata de un momento del año en el que se produce un descenso de la demanda de pesos, tras el fuerte crecimiento de diciembre y la primera parte de enero ante la necesidad de hacer frente al medio aguinaldo y pago de vacaciones, entre otras cuestiones.
Tanto el ministro de Economía, Luis Caputo, como el titular del BCRA, Santiago Bausili, saben de esta realidad y están preparándose para un contexto más complicado desde lo cambiario. Al menos hasta que empiecen a entrar los dólares de la cosecha gruesa, pero eso será recién a partir de mediados de abril, faltan aún tres meses.
El BOPREAL, el bono para pagar la deuda de importadores, es un instrumento importante dentro del objetivo de evitar que se dispare la brecha cambiaria por la mayor demanda de divisas. La semana pasada aumentó fuertemente la demanda (a casi USD 1.100 millones) y se espera un incremento adicional en la licitación de esta semana.
El “encanto” de este título es que permite absorber pesos contra la entrega de dólares futuro (está emitido a 2027). Además, la suscripción es a tipo de cambio oficial, aprovechando la brecha. Y el Banco Central acaba de dar más facilidades para venderlo en el mercado al tipo de cambio de Contado con Liquidación y que los importadores puedan usar esas divisas para saldar deuda con sus proveedores.
El jueves pasado el BCRA flexibilizó todavía más la posibilidad de acceder al mercado CCL para que los importadores le paguen a sus proveedores, incluyendo a aquellas empresas que no tienen cuenta en dólares en el exterior.
Al mismo tiempo, en las próximas horas se realizará una nueva licitación de bonos ajustados por CER, con vencimiento hasta 2025, para salir a pagar vencimientos de deuda en moneda local. Estas operaciones preceden al objetivo que tiene el equipo económico que es implementar un gran canje de deuda en pesos justamente para quitar presión sobre el mercado cambiario.
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