
El ministro de Economía Sergio Massa buscará esta semana ampliar el paquete de medidas de compensación de ingresos que empezó a implementar luego de la devaluación oficial del peso que tuvo lugar tras las PASO. Esta semana, en ese sentido, se conocerá el primer dato concreto de impacto en precios que tuvo ese salto cambiario, cuando el Indec dé a conocer el índice de agosto, que mostrará una inflación de dos dígitos mensuales.
Por lo pronto, este lunes el jefe del Palacio de Hacienda se reunirá por la tarde con dirigentes de algunos de los principales gremios para avanzar en un cambio en el Impuesto a las Ganancias para reducir la cantidad de empleados en relación de dependencia alcanzados por ese tributo, que hoy ronda el millón de trabajadores.
Según fuentes oficiales, a la convocatoria fueron citados la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, y los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña. También estarán los dirigentes Sergio Palazzo (La Bancaria), Hugo Yasky (CTA), Guillermo Moser (Luz y Fuerza), y referentes de los sindicatos petroleros, de la Alimentación y Aeronavegantes. Desde el Ministerio de Economía no confirmaron este domingo si la reunión también incluirá el anuncio sobre la modificación del tributo o la confirmación oficial quedará para más adelante.
Una decisión de aliviar el peso de Ganancias sobre los empleados de relación de dependencia vendría acompañado por una medida adicional que “compense” ese costo fiscal. Si bien el piso de Ganancias se puede modificar a través de un decreto, el proyecto de ley en el que trabaja el Palacio de Hacienda también incluiría un esquema de refuerzo de los ingresos fiscales para que esa exención de pago para la mayoría de los trabajadores no termine deteriorando las cuentas fiscales. Eventualmente, una compensación de esa naturaleza debería ser discutida en el Congreso.
El Gobierno nacional recauda en concepto de Ganancias sobre las personas humanas y empresas unos $780.000 millones por mes y acumuló 4,6 billones de pesos en los primeros ocho meses de 2023 (con una suba de 88%, inferior al ritmo inflacionario, respecto del año previo). Se estima que con la última modificación de las escalas y mínimo no imponible tributan en la actualidad poco menos de un millón de personas

Un informe de la Jefatura de Gabinete al Congreso, con datos consolidados hasta febrero de este año, precisó 1.027.992 individuos estaban alcanzadas por el tributo. De ese total, 921.000 son trabajadores en relación de dependencia y poco más de 106.000 jubilados y pensionados. Los rubros con mayor cantidad de empleados que aportan con Ganancias son la Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria (229 mil), Industria manufacturera (casi 153 mil), Intermediación financiera y servicios de seguros (91 mil) e Información y comunicaciones (64.400 empleados).
Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) consideró que Ganancias es “el segundo tributo que más recauda”, al observar el paisaje general de ingresos al fisco. “Este impuesto tuvo un patrón de comportamiento muy similar al de la presión tributaria total. Luego de alcanzar su valor mínimo de 2,63% del PIB en 2002, la recaudación del impuesto en relación al tamaño de la economía aumentó de forma continua hasta llegar a su punto máximo de 6,41% del PIB en 2015. Posteriormente, su presión tributaria cayó 1,1 puntos del PIB en 2016 y se mantuvo estable por el resto del periodo bajo análisis. La presión tributaria efectiva promedio entre 1997-2023 sería de 4,6% del PIB”, mencionó. en 2023, por caso, tiene una proyección estimada de 5,25% del Producto.
“Un laburante, por ahora paga Ganancias. Y digo por ahora porque, si soy Presidente, no van a pagar Ganancias, y yo no soy como (el ex presidente, Mauricio) Macri, porque ya lo vengo bajando; lo planteé en el Congreso y dentro de poquito voy a mandar una ley con el tema Ganancias”, dijo Massa el miércoles en una entrevista en C5N. “Sí, saco Ganancias si soy presidente... o por ahí antes”, agregó el tigrense. “Por qué no comparamos cuánto le cobran a los laburantes, mientras directores de empresas no pagan Ganancias por algunas exenciones que tienen desde el punto de vista tributario”, dijo.
Esa medida se dará en un contexto en el que, esta semana, se conocerá el primer dato que reflejará el impacto directo de la devaluación en la economía. El Indec publicará el índice de precios de agosto, que de acuerdo a estimaciones privadas -más las cifras oficiales anticipadas de distritos como la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba- tendrá dos dígitos mensuales, algo que no se registraba desde la salida de la convertibilidad.
Para la consultora Orlando J. Ferreres, “la inflación de agosto fue de 12,2% mensual y registró un crecimiento interanual de 131,7 por ciento. La inflación núcleo avanzó a un ritmo mensual de 12,7%, marcando un aumento de 129,5% anual”. Así, la inflación general acumulada fue de 80,6% y la inflación núcleo 82% en los primeros ochos meses del año.
“En cuanto a los principales rubros, Esparcimiento, Equipamiento y funcionamiento del hogar y Educación encabezaron las subas del mes, registrando alzas mensuales de 21,0%, 18,7% y 18,5% respectivamente, seguidos por Alimentos y bebidas, que presentó una variación de 12,4 por ciento. La medición núcleo, por su parte, arrojó una variación de 12,7% y en términos anuales registró una suba del 129,5%. En cuanto a los bienes y servicios estacionales, la variación registrada fue de 16,0% mensual, mientras que los Regulados subieron 8,8% mensual”, concluyó el informe.
Por su parte, la consultoral LCG consideró que “sobre una nominalidad que navegaba un piso el 6,5%-7% de inflación mensual”, la devaluación vino a elevar esa inercia un escalón más hacia arriba. “El Relevamiento de precios de Alimentos de LCG marcó un 10% de inflación mensual en este rubro (11% considerando las 5 semanas de agosto). Asimismo, agosto contaba con aumentos de precios regulados como ser combustibles, colectivos, colegios, comunicaciones, entre otros, los cuales aportarían unos 2 puntos al índice general. En base a esto, y asumiendo casi un 50% de pass through en un contexto de alta indexación, estimamos que agosto marque una inflación en torno al 12% mensual (123% anual)”, apuntó.
Por su lado, Equilibra explicó en un informe reciente que “antes de las PASO estimábamos una tasa de inflación acumulada en torno de 15,5% para el bimestre agosto-septiembre y tras el salto del dólar oficial esperamos que roce 25 por ciento”. Sobre el impacto de medidas -antes de que se conociera la letra chica sobre el cambio en Ganancias que planea Massa- la consultora destacó que las familias de mayores ingresos, que no percibieron mejoras por las medidas anunciadas, “no habrían podido compensar en el corto plazo una aceleración de la inflación de 9 puntos porcentuales en el bimestre agosto-septiembre. En cambio, dado que la mayoría de las medidas benefician a familias de menores ingresos, es probable que estas perciban mejoras para que sus ingresos reales no caigan significativamente”.
En el Gobierno ya descuentan, también, que el IPC de agosto tendrá dos cifras mensuales. “En agosto vamos a tener un registro por debajo de lo que están proyectando muchas consultoras privadas, que hablan de 12 y hasta 14%. Probablemente tengamos un registro de dos dígitos, arriba del 10%, pero no tanto como marcan las consultoras privadas. Por efecto arrastre, probablemente en septiembre tengamos un número cercano a ese también, aunque seguramente un poco más bajo”, dijo Agustín D’Attellis, miembro del directorio del Banco Central, en declaraciones radiales.

Un documento conocido este sábado por la noche por parte de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) hizo referencia a la inflación, y planteó que alcanzó niveles de “extrema gravedad”. “Un aumento general de los precios, sostenido en el tiempo y en todos los ámbitos de la economía, no es el resultado de la decisión puntual de unos pocos agentes económicos; sino el síntoma de graves desequilibrios macroeconómicos que impactan de modo generalizado y simultáneo en todos los sectores y actores económicos”.
En los últimos años, continuó esa asociación ejecutiva, “la inflación ha vuelto a alcanzar niveles de extrema gravedad cuyas consecuencias las sufren en primer lugar los sectores más vulnerables, ya que provoca más pobreza y desigualdad”.
“La alta inflación -destaca- dificulta también las relaciones de cooperación entre eslabones de las cadenas de valor, erosiona la competitividad internacional al impactar negativamente en la programación de inversiones y genera conflictos con proveedores, clientes y consumidores, y entre las empresas y sus trabajadores”, aseveró AEA.
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