
Parecen dos lagos rojos, que se van haciendo más hondos a medida que aumenta la distancia a sus respectivas costas, que no son lugares geográficos sino hitos temporales: los momentos a partir de los cuales los “flujos netos” entre los desembolsos del FMI a la Argentina y los pagos de la Argentina al FMI se volverían negativos si el organismo internacional no convalida el pedido del ministerio de Economía de adelantar para fines de junio los cerca de USD 10.800 millones (en DEGs, la moneda del Fondo), que, según el acuerdo original, firmado en marzo de 2022, el organismo de crédito se comprometió a enviar al Banco Central pero en tres cuotas, en junio, septiembre y diciembre.
El gobierno quiere esos desembolsos todos juntos, para no desangrar aún más las reservas del Banco Central, que en términos netos ya están en terreno negativo. Una eventual negativa al pedido argentino profundizaría el rojo y acentuaría expectativas de devaluación, ya de por sí incentivadas por la incertidumbre típica de los tiempos preelectorales.
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“Argentina necesita un mayor desembolso este año para evitar un deterioro mayor de la economía”, explica Federico Di Yenno, profesor de Macroeconomía del Departamento de Economía de la Universidad Austral (sede Rosario), en un informe en el que grafica la diferencia con esos dos lagos rojos que se irían llenando entre julio y septiembre (período que abarca la realización de las PASO) el primero, y entre octubre y diciembre el segundo (período de la elección presidencial, en una o dos rondas), algo que podría ser un golpe de gracia definitivo para la posibilidad de que el gobierno pueda llegar a diciembre sin una conmoción cambiaria y con alguna chance electoral.
El ministro de Economía, Sergio Massa, asegura que tendrá más poder de fuego para evitar saltos cambiarios en medio de las elecciones, mientras sigue simultáneamente el armado oficialista de precandidaturas para las PASO y la negociación con el FMI, dejando trascender que el Fondo estaría dispuesto a realizar desembolsos extra en el nuevo acuerdo, cuya negociación se sigue demorando. En lo que va junio, como informó Infobae, las reservas netas del BCRA cayeron en USD 1.560 millones.
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Deadline y encrucijada
“Según informó el FMI, la Argentina tiene tiempo hasta el 30 de junio para saldar los pagos que tenía asumidos en los días 21 y 22 de junio. Cumplida la fecha, se llegaría al atraso en los pagos con el Fondo, poniendo al país en una situación vulnerable”, explica Di Yenno, quien considera que el adelanto de fondos es clave “para evitar una crisis de balanza de pagos”.
“El país se encuentra en una encrucijada crítica, ya que debe implementar un plan de estabilización luego de atravesar una sequía histórica, con salarios reales en baja y reservas internacionales negativas. Debido a lo último, los responsables de la formulación de políticas económicas tendrán nulo margen de acción con la posibilidad de aplicar un programa integral profundo que abarque déficit primario, emisión monetaria y anclaje de expectativas”, escribió Di Yenno.
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“Si no se obtiene un adelanto de fondos por parte del FMI, el gobierno comenzará devolver momentáneamente el préstamo a partir de julio, utilizando dólares de las reservas netas”, dijo el economista y académico, quien adelantó que aunque la próxima cosecha de trigo ayude a llenar el déficit de divisas, “no será suficiente para reponer el nivel de reservas del Banco Central, ya que las perspectivas de cosecha no son tan altas como en otras campañas”.

“Tanto el gobierno como las empresas privadas necesitan reservas para cumplir con sus obligaciones financieras de corto plazo. Si Argentina no cumple con el acuerdo firmado con el FMI, corre el riesgo de agravar sus vulnerabilidades económicas, lo que a su vez podría tener consecuencias significativas para el financiamiento del sector privado”, subraya el estudio, según el cual asegurar el desembolso adicional es clave para evitar una crisis.
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“El país ha estado enfrentando una inflación persistente, un aumento en los niveles de deuda y un acceso limitado a los mercados internacionales de crédito. Si bien un mayor desembolso proporcionaría una mayor estabilidad económica en el corto plazo, se deben abordar varias cuestiones para restaurar el crecimiento, como el acceso al mercado de cambios y la capacidad del gobierno para financiar su déficit primario”, concluyó Di Yenno.
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