
La Argentina volvió a presentar en abril una de las tasas de inflación más altas del mundo, detrás de Venezuela, Zimbabue y El Líbano.
Con el 108,8% interanual que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la Argentina quedó segunda en América latina en el último año, después del país gobernado por el régimen autoritario de Nicolás Maduro, pero lo superó largamente en la cifra mensual del mes: 8,4% versus 2,5 por ciento informado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y del 3,8% informado por el Banco Central de Venezuela, que hace seis meses no daba a conocer sus datos.
El primer lugar a nivel global lo sigue ocupando Venezuela con 471%, menor que el 504% registrado en marzo, seguida por Zimbabue con 280% y El Líbano 263 por ciento.
En América latina Colombia quedó tercera, pero muy lejos, con 12,2% (0,7% en abril), seguida por Chile con 9,9% (0,3%), Perú 8% (0,5%), Uruguay 7,6% (0,7%), Paraguay con 5,3% (0,4%), Bolivia 2,7 (0,2%) y Ecuador 2,4% (0,2 por ciento).

En tanto, en los dos países más grandes de la región la inflación fue de 4,1% en el último año (0,6% en abril) en Brasil y del 7,6% (deflación de 0,1% en el mes) en México.
En Europa Occidental, Italia llegó al 8,3%, Alemania 7,2%, Francia al 5,9%, Bélgica 5,6%, España al 4,1% y Luxemburgo 3,7%. En los países del este europeo, Polonia marcó 14,7%, Estonia 13,5% y Eslovenia 9,4%. El país con más inflación en ese continente es Hungría con el 25% registrado hasta marzo.
En cambio, en Estados Unidos volvió a bajar la inflación interanual a 4,9% el mes pasado y en China anotó apenas el 0,1 por ciento.
Las proyecciones del FMI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó en abril en su informe de perspectivas económicas (WEO, según su sigla en inglés) que “la inflación general mundial se reducirá de 8,7% en 2022 a 7% en 2023, debido a la baja de los precios de las materias primas, pero es probable que la inflación subyacente (core) disminuya más lentamente. En la mayoría de los casos, es improbable que la inflación vuelva al objetivo antes de 2025″. El organismo que lidera Kristalina Georgieva prevé que la inflación mundial descienda a 4,3% en 2024, “todavía por encima de los niveles anteriores a la pandemia”.
Para la región, el Fondo proyectó en 2023 que la inflación avance a 98% para la Argentina (actualmente 10 puntos porcentuales más alta), 10,9% Colombia, 7,9% Chile y 5% Brasil.
Según el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, “tras alcanzar un máximo del 10% a mediados de 2022, la inflación general de las principales economías latinoamericanas se ha ralentizado hasta 7% en marzo”.

Sin embargo, “este descenso refleja sobre todo la caída de los precios de las materias primas desde sus máximos. Los avances en la reducción de la inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía, parecen haberse estancado”, resalta el WEO.
“Los mercados laborales están tensos, con el empleo firmemente por encima de sus niveles prepandémicos. Al mismo tiempo, la producción es igual o superior al potencial y las expectativas de inflación a corto plazo superan los objetivos de los bancos centrales”, alertaron los técnicos del FMI.
“La fuerte demanda interna, los rápidos aumentos salariales y las presiones generalizadas sobre los precios apuntan a un riesgo de que la inflación en la región siga siendo inaceptablemente alta”, aclaró el informe.
De todos modos, la mayoría de los países muestra una tendencia descendente en la variación del nivel general de precios minoristas y hasta en Venezuela los datos confiables -registrados por el Observatorio Venezolano de Finanzas, ya que el Banco Central dejó de difundirlos- exhibieron una caída del 504% a 471% en el último mes.

En el caso del país gobernado por Maduro, en los hechos una parte de la canasta se dolarizó, lo que se refleja en un índice menor que en el pasado, pero en la actualidad, según el OVF, la estabilidad del tipo de cambio influyó sobre la desaceleración de los precios al consumidor.
El resto de América latina
Una tendencia similar se puede observar en el resto de los países de América latina, aun en los países como Colombia y Chile, que muestran cifras más altas que el resto del pelotón.
De tal modo que la explicación del Gobierno argentino acerca del impacto de la invasión de Rusia a Ucrania sobre la inflación pierde fuerza frente al resto de la región, donde la incidencia del precio de las materias primas es, con matices, similar al de la Argentina.
En cuanto al argumento oficial que adjudica al impacto de la sequía, que afectó la oferta, cabe recordar que en 2022, antes de este agudo problema, la inflación llegó al 95%, casi el doble que el año previo.

Buena parte de la región ha utilizado la tasa de interés de sus bancos centrales para contener los precios, junto con una mejor conducta fiscal después de la fuerte emisión monetaria durante la pandemia.
La Argentina tiene la tasa de interés más alta de la región -y la segunda en el mundo, luego de Zimbabue- y no logra reducir las expectativas inflacionarias, que, según los analistas privados consultados por el Banco Central, llegan al 126% al cierre de este año -aunque con un ritmo actual anualizado de más de 146%- y al 107% en 2024.
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