
El ministro de Economía Sergio Massa buscará hoy un acuerdo para que Brasil financie importaciones argentinas desde ese país y postergue la utilización de dólares de las reservas del Banco Central.
En el Ministerio de Economía creen que avanzar en este tipo de medidas –con una estrategia que está en sintonía con el anuncio de la semana pasada de un programa de importaciones desde China pagadas en forma directa con yuanes como parte del swap de monedas– servirá para distender en el corto plazo la presión sobre los dólares del Banco Central. Cálculos privados afirman que las reservas netas rondan los USD 1.000 millones.
Ayer el Gobierno brasileño ratificó que las negociaciones comenzaron. Al respcto, secretario ejecutivo del Ministerio de Hacienda brasileño Gabriel Galípolo afirmó: “Llevamos algún tiempo discutiendo lo que llamamos crédito a la exportación. De hecho, es financiamiento para empresas brasileñas que venden a la Argentina, y son estas empresas las que importan servicios y bienes de Brasil”.
“Es importante señalar que estas líneas de exportación son financiaciones que pagan directamente a las empresas brasileñas. El riesgo y la complejidad de la situación es siempre menor que el riesgo financiero tradicional, cuando financias una empresa y no sabes si la empresa podrá vender o no, porque la demanda de sus productos existe”, señaló Galípolo en declaraciones al diario O Globo.
Acompañan a Massa el secretario Asuntos Estratégicos y Financieros Internacionales, Marco Lavagna, el vicepresidente del Banco Central Lisandro Cleri y el jefe de asesores Leonardo Madcur. Los tres son, en paralelo, tres de los principales interlocutores con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En los temas a debatir con el país vecino que llevará Massa el eje principal es la financiación del pago de importaciones. Y, en concreto, encontrar un esquema por el cual Brasil pueda financiar en una proporción mayor a la actual, el pago de compras de insumos desde la Argentina.
Como parte de la “misión del equipo económico a Brasil”, Massa se reunirá el miércoles con Rodrigo Maia, presidente de la “Confederação Nacional das Instituições Financeiras (CNF)”, entidad que agrupa a los bancos y la bolsa de valores del Brasil.
En realidad, ya existe ya un marco normativo desde hace 15 años, aunque por distintas razones solo llegaron a representar una porción menor de las importaciones desde Brasil, que lleva como nombre Sistema de Pagos en Moneda Local (SML).
Su objetivos es que “permite a los importadores y exportadores argentinos y brasileños la realización de pagos y cobros en sus respectivas monedas”, explicó un informe el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

“Por medio del SML, las transacciones tienen un costo menor porque se logran mejores tasas de cambio. Hasta el momento es aplicable sólo a las operaciones de comercio de bienes, incluidos servicios y gastos relacionados con ellas, tales como fletes y seguros, siempre que sea previamente pactado como condición de venta entre importador y exportador”, afirmaron.
La consultora Abeceb había estimado que menos del 10% de las operaciones con Brasil se realizan con ese sistema, que hoy es operado por los bancos centrales. “Actualmente el SML no evita la pérdida de reservas ante un déficit comercial. Las operaciones se realizan en pesos o reales, pero los desequilibrios se saldan al final del día con transferencia de dólares del Banco Central del país deficitario al del país superavitario”, describió Abeceb.
“Es decir, para la macro argentina el SML hoy no tiene utilidad, dado que los plazos de compensación entre ambos bancos centrales son excesivamente breves para las necesidades de Argentina y no evita el drenaje de dólares. El sistema funcionaría de igual manera, sólo que en lugar de saldarse los desequilibrios diariamente se haría al transcurrir un año calendario, de esta manera la Argentina sortearía la salida de dólares”, analizó en un reporte.
Durante una visita del presidente Lula y Fernando Haddad a Buenos Aires, los dos ministros de Economía anunciaron un preacuerdo en este sentido. La posibilidad que aparecía con más fuerza en ese momento era que el Banco Nación argentino y al Banco do Brasil extiendan la financiación, principalmente, de la entidad brasileña a sus exportadores. El nuevo plazo sería de 366 días, lo cual aliviaría el uso de reservas del BCRA para el pago de compras de insumos, bienes y servicios desde Brasil y evitaría los plazos y cupos que otorga a cuentagotas el SIRA.
Además, el jueves pasado tuvo lugar una reunión de trabajo previa a esta misión con empresarios para “agilizar las importaciones y exportaciones desde Brasil y trabajar en la consolidación de la relación comercial entre ambos países”, indicó Economía.
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