A fuerza de una intensa intervención en el mercado, una suba de 10 puntos de la tasa de interés y la posibilidad de un anticipo de desembolsos por parte del Fondo Monetario, el ministro de Economía, Sergio Massa, logró una tregua en el mercado cambiario. Sin embargo, aunque fue marcado el retroceso de las cotizaciones financieras –que cerraron la semana en $436 y 442 (MEP y CCL, respectivanete)– gracias a la activa participación del Banco Central con bonos y reservas, el leve rebote de $2 del dólar informal sobre el cierre del viernes indicó que se trata de una tregua expectante.
Nada que no sean nuevos fondos consolidará la mejora relativa en el mercado cambiario. Y, aun así, existen dudas entre inversores, operadores y analistas sobre la efectividad que un adelantamiento de los giros previstos para el segundo semestre por parte del FMI pueda lograr a la hora de evitar nuevos sobresaltos de magnitud. Después de todo, esos fondos no dejan de ser recursos que, con una diferencia de meses, serán necesarios para pagarle al propio organismo. Como repiten entre los economistas de la oposición, más que fondos frescos lo que el Gobierno está negociando es apenas “conseguir los dólares del futuro”.
“Lo hizo primero con el dólar soja, después buscó que los exportadores anticiparan liquidaciones de la próxima cosecha ya sin sequía y ahora le está pidiendo al Fondo los dólares del segundo semestre”, se quejó Hernán Lacunza, uno de los principales economistas del equipo de Horacio Rodríguez Larreta.
Esa negociación con el FMI se dificulta en la previa electoral: el ajuste fiscal y la corrección del tipo de cambio que exige el organismo a cambio no evitarían, más bien lo contrario, índices de inflación que superen el piso de 8% que se prevé para este mes y el próximo. Pero, además, podría ni siquiera tener un efecto duradero.
“Está lejos de ser evidente que eso cambie algo. Básicamente porque los DEGs que gira el FMI son para pagar vencimientos con el propio organismo”, advirtieron los analistas de 1816 quienes apuntaron que, tras el pago del viernes por USD 750 millones, todavía resta pagar unos USD 12.000 millones hasta fin de año. Desde ese enfoque, la cuestión no implica un gran cambio en el escenario, a menos que el acuerdo incluya una ampliación del financiamiento. Es decir, a menos que el Fondo conceda fondos frescos.
“Distinto sería, por supuesto, si en lugar de adelantar fondos, el FMI está dispuesto a incrementar el financiamiento del EFF, es decir, a girar divisas de libre disponibilidad. Pero ese escenario luce, a priori, improbable a menos que se comprometa un drástico giro de la política económica”, sostuvo la consultora.
Así, lo que le queda al equipo económico para la próxima semana es seguir dando una batalla día por día como ocurrió en las últimas jornadas en las que, a la par de los esfuerzos por contener el dólar en todas sus versiones, activó el financiamiento directo e indirecto del Banco Central. La autoridad monetaria le giró al Tesoro en la semana unos $100.000 millones, que se suman al financiamiento “indirecto” vía venta de bonos del FGS de la Anses por la que en el mercado calculan, en base a datos de la propia entidad, que el Banco Central emitió en el último mes más de $700.000 millones destinados a cubrir el déficit fiscal.
Se trata de otra fuente de inestabilidad sobre la que existe expectativa de definiciones. “La tormenta todavía no ha pasado. En el corto plazo, Massa ha tomado medidas fuertes para frenar la corrida, como la suba de tasas de interés y la intervención del Central en el mercado de cambios que se venía viendo. Pero esto queda corto si no hay otro tipo de medidas para darle una solución de fondo para la crisis que enfrenta el Gobierno”, sostuvo el economista Amílcar Collante, para quien es indispensable una señal fuerte en el frente fiscal y un rediseño en el dólar agro que cumpla con el objetivo de acelerar la liquidación de divisas, además de la negociación con el FMI.
“En lo que resta del año, se va a conjugar un balance del Banco Central muy desequilibrado, con escasa oferta de divisas y reservas para enfrentar la típica dolarización pre-electoral”, sostuvo Collante.
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