
Los bonos soberanos argentinos en dólares quedaron en el centro de la escena esta semana luego del anuncio de una recompra por USD 1.000 millones con la que el ministro de Economía, Sergio Massa, buscó impulsar sus valuaciones y poner un techo a las cotizaciones del dólar contado con liquidación y el dólar MEP, implícitas en la paridad entre los precios en moneda extranjera y sus precios en moneda local. Experimentaron subas espectaculares, luego devolvieron parte de las mismas, y sumaron así un nuevo escalón a las alzas que protagonizan desde julio pasado. Terminaron hasta 10% arriba en la semana.
En ese contexto, desde el punto de vista del inversor particular, entonces surge una pregunta respecto a si la tendencia alcista de esos activos tiene margen para continuar o si luego de la intervención oficial están cerca de quedarse sin nafta.
Infobae consultó a tres operadores y analistas expertos en renta fija para conocer si la apuesta por títulos en dólares, cada vez más común en las carteras de ahorristas e inversores locales, todavía tiene argumentos a favor o si es hora de tomar ganancias.

“La suba original me resultó exagerada. Obviamente (la recompra de bonos) es una noticia que cayó bien, pero que hayan subido 8% o 9% era exagerado. De todas formas a los bonos yo los sigo mirando de cerca. El problema principal que tiene el Gobierno no es la deuda en dólares sino la deuda en pesos. En el mercado veo mucha gente que está comprando bonos en dólares, particularmente vi mucha salida de fondos money market para dolarizar una parte de la cartera”, contó Leonardo Svirsky, de Bullmarket Brokers.
“Yo lo que veo es que el gobierno que venga, si es un gobierno aplicado, se va a poder financiar en dólares donde quiera. Incluso en el mercado local. Hay previsiones que hablan de que los bonos lleguen a USD 50 por cada USD 100 de valor nominal (hoy promedian algo menos de USD 33 por cada USD 100), ojalá. Me parece mucho. Pero los sigo viendo con interés”, agregó el operador.
Un desendeudamiento pronunciado en moneda extranjera tras el canje de deuda de 2020, vencimientos más bien manejables -aunque concentrados en unos pocos años- y montos totales de deuda bajos permiten posturas, que aunque no están exentas de riesgo, prevén una mejor performance de estos títulos que de otros activos financieros. Así como, con valores tan bajos, los riesgos de pérdida se limitan asumiendo que no van a caer a cero.
“Más allá de la toma de ganancias que deberían transitar tras las fuertes subas de más del 60% en los últimos meses, los bonos en dólares todavía tendrían espacio para la recuperación en caso de lograr mantenerse activo el mayor apetito de los inversores tanto locales como extranjeros”, coincidió Gustavo Ber, analista financiero.
“Para ello resulta importante el anuncio de recompra de deuda, más que nada por la señal, pero sobre todo es crucial que se mantengan las más positivas perspectivas por un cambio de ciclo político en este año electoral, y así el anticipado trade electoral pueda seguir inclinando a los operadores a apostar por mayores paridades aún frente a los serios desafíos económicos a administrar por delante”, agregó el especialista.
Sin embargo, la deuda soberana argentina supo dar malas noticias en el pasado y aún con montos manejables, la concentración de vencimientos hace que el riesgo de una nueva reestructuración siempre esté presente. Por algo el riesgo país argentino se mantiene bien por encima del de otros países comparables de la región y del mundo emergente. Eso habilita miradas más cautas.

“Los USD 1.000 millones de recompra de bonos no son un monto significativo. Y encima representa el 15% de las reservas netas. Por eso la jugada, si bien le puede poner piso a las paridades, no podría ser sostenible”, dudó Nery Persichini, de GMA Capital.
“A nivel inversor, para mí la recompra es una señal más de techo de corto plazo que de piso”, agregó el economista.
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