
La visita del presidente brasileño, Luiz Inácio “Lula” da Silva, que llegará esta noche a Buenos Aires, tendrá una reunión con el presidente argentino, Alberto Fernández, y participará en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es una ocasión para que los gobiernos argentino y brasileño repasen una relación comercial que, como dice un informe de la consultora Abeceb, está “en rojo” para la Argentina.
Tras dos años (2020 y 2021), el intercambio con Brasil volvió a registrar déficit para la Argentina, lo que ha sido la regla desde 2004, dice el informe. De hecho, el viernes el Indec dio a conocer los datos del “Intercambio Comercial Argentino” (ICA) de diciembre pasado, completando las cifras del año pasado. Según los datos oficiales, en 2022 la Argentina registró un déficit de USD 3.365 millones en el intercambio bilateral con Brasil, producto de venderle por USD 12.665 millones y comprarle por valor de USD 16.030 millones.
Aunque el Mercosur perdió peso respecto del que tuvo en otras épocas, Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina, con un intercambio total (exportaciones más importaciones) de USD 28.695 millones, más de USD 3.000 millones por sobre el intercambio bilateral argentino con China (USD 24.538 millones) y casi 9.000 millones por sobre las transacciones con EEUU (USD 17.005 millones).
Socio #1
Brasil es por lejos el principal destino de las exportaciones argentinas (14,3%, contra 9,1% del segundo, China) y es el segundo abastecedor mundial de la Argentina, al que provee el 19,7% de las importaciones, a menos de 2 puntos del 21,5% de las de procedencia china.
El rojo, explica el trabajo de Abeceb, fue consecuencia de importaciones que crecieron muy por encima de las exportaciones. Mientras las primeras crecieron casi 30%, las segundas crecieron menos del 10% (esto es, menos de un tercio).
El podio de las importaciones fue ocupado por bienes de la industria automotriz: Partes y accesorios para vehículos automotores y Vehículos de pasajeros. “Ambos productos –precisa Abeceb- presentaron crecimientos en términos interanuales del 43,2 y 19,2% respectivamente y explicaron más de un quinto de las compras al gigante sudamericano. Por valor, el tercer producto brasileño en el changuito de compras argentino fue “Mineral de hierro y concentrados”, pero en este caso hubo una caída del 17,6% respecto de 2021. Se trata de un ítem importante, dice el informe, ya que la Argentina no produce localmente mineral de hierro, algo importante para la elaboración de tubos de acero sin costura y para la industria automotriz.
En el ranking de importaciones vienen luego “Papel y cartón”, clave para el embalaje de productos alimenticios -e ítem que la Argentina dejó pasar desviando inversiones forestales a países como Uruguay, Paraguay y el mismo Brasil- y “Motores de pistón y sus partes”. Las compras de esos rubros subieron 33 y 53% respectivamente.
Vehículos y trigo
En cuanto a las exportaciones argentinas a Brasil, también los dos bienes más vendidos son del sector automotor: “Vehículos a motor para el transporte de mercancías y usos especiales” y “Vehículos de pasajeros”, con aumentos de 7,4 y 37,6%, respectivamente. Entre los dos, explicaron más de un tercio de las ventas a Brasil, producto del intercambio intraindustrial a nivel regional. En tercer lugar aparece la venta de “Trigo y centeno, sin moler” (12,3% de los envíos al país vecino) y le siguen las exportaciones de “Motores de pistón y sus partes” y “Propano y butano licuados”, con tasas de crecimiento de 25,3 y 51% respectivamente.
El retorno de Lula a la presidencia de Brasil aumentó las expectativas de profundización de la relación bilateral, pero –según Abeceb- si bien es cierto que Lula buscaría una mayor integración sudamericana, lo que podría darle algún impulso adicional al comercio bilateral “hay que ser cautos en cuanto la posibilidad de que haya cambios sustanciales en el flujo comercial con el Brasil”. Al respecto, señala tres tipos de obstáculos a la mentada profundización:
-En primer lugar apunta volatilidad y políticas macroeconómicas incompatibles, baja competitividad sistémica, excepto en sectores de alimentos y en algunos nichos industriales y de servicios, y escaso financiamiento para proyectos de integración regional.
-En segundo lugar aparecen las limitaciones institucionales, como “falta de rumbo del Mercosur”, que no es ni una zona de Libre Comercio ni tampoco una real Unión Aduanera, aplica barreras no arancelarias y excesiva burocracia entre sus socios y tiene pocos acuerdos más allá de los arancelarios, desperdiciando vectores de integración como servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual y normas técnicas y laborales.
-Por último están los obstáculos sectoriales, como el mayor tamaño de las empresas brasileñas, problemas de infraestructura y logística más enfocada al comercio extrazona que a la integración entre vecinos. Además, no hay fomento a nichos competitivos o que requieren mayor inversión para avanzar (Software, Biotecnología, Energía, Infraestructura) y las políticas de integración productiva han tenido magros resultados. Hilando más fino, Abeceb menciona trabas específicas como los regímenes nacionales de promoción, las diferencias regulatorias en sectores como el farmaceútico y el alimentario, y también barreras fitosanitarias.
Predisposición vs resultado
Por eso, dice el informe, “si bien la predisposición de Lula (…) podría dar cierto impulso al comercio bilateral o traducirse en el avance de algunos temas pendientes como el uso de monedas locales para el comercio, lo cierto es que no se esperan cambios sustanciales en la relación comercial con Brasil”.
De postre, el informe recuerda y recuerda las “diferencia más importantes” en las economías de los dos socios. Por caso, mientras la inflación proyectada para 2023 en Brasil es del 4,8% y para Brasil la estima en 84%, mismos dígitos, pero muy diferentes resultados. A su vez, la perspectiva de nivel de actividad pinta mejor en la Argentina que creció en 2022 un 5,5%, contra 3,2% estimado de Brasil y volvería a crecer más este año, aunque ya con poca diferencia: 1% vs 0,7% en Brasil. No obstante, Brasil muestra muy buenas cifras de empleo: la desocupación bajó 3,9% en el tercer trimestre del año pasado, a su nivel más bajo desde 2015.
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