
Después de un verano 2022 en el que la necesidad de vacaciones pos pandemia, sumado al programa pre viaje, generaron una explosión del turismo en los destinos argentinos, esta temporada arrancó tranquila. La ocupación en los principales lugares elegidos para descansar se ubica entre 70% y 80%, bajó el promedio de días de estadía y también disminuyó el monto diario que gastan las familias durante el veraneo. Nada distinto a lo que viene sucediendo en los últimos meses con la economía en general, en un contexto de alta inflación (el 2022 cerró con 94,8%) y un poder de compra altamente deteriorado.
Al respecto, un reciente informe de la consultora Abeceb vaticinó que con salarios que este año irán quedando relegados de la inflación, familias que ya están sobre financiadas (por los programas Ahora), tarifas de servicios y transportes en alza y los precios de la canasta (como alimentos) que continuarán en aumento, el consumo este año crecerá sólo un 1,7%, lejos de la bonanza del 8,5% que exhibió en 2022. Esta realidad comenzó a visualizarse en los últimos meses del año pasado y el turismo no es ajeno.
“La ocupación hoy está en el 70%, 15 puntos porcentuales abajo que el año pasado para la misma época. Y mientras que en 2022 se ocupaba de mayor a menor costo de alojamiento, hoy es al revés. Primero se ocupan las habitaciones más económicas. El consumo en general está muy gasolero”, se sinceró el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, Jesús Osorno.
Según precisó el dirigente a Infobae, dueño del hotel Tronador, si bien hay un segmento ABC1 que sigue consumiendo, “el turismo medio que llega a Mar del Plata no está gastando, cuida el bolsillo”.
En lo que respecta a gastronomía, sostuvo que hay movimiento en los locales de las zonas céntricas o en la peatonal, donde las familias optan por pizza o menúes económicos, pero los restaurantes más gourmet no están con mucha demanda. Lo que está sucediendo en este rubro es que no se ofrece dos o tres turnos para cenar como pudo ser el año pasado u otros años de altísimo consumo.
Con respecto a la estadía, mientras que en 2022 el promedio era de 10 días, ese número hoy bajó a 4/5; y comenzó tarde, por el Mundial y las Fiestas con mal tiempo.
Osorno reconoció que la caída en la ocupación pudo haber tenido que ver con la suba de precios que registraron los rubros vinculados con el turismo, pero que se ajustan a los aumentos de costos que tuvieron las empresas.
De todas formas, enfatizó el dirigente mercantil que la suba en los hoteles de la ciudad costera fue de 70% promedio respecto del año pasado. Hoy una habitación doble con desayuno puede costar desde $10.000 en un hotel 2 estrellas a $50.000 en un 5 estrellas, dijo el directivo.
A su vez, Juan Antonio Gutiérrez, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios de Mar del Plata, fue algo más optimista al referirse a la temporada y sostuvo que la demanda en hotelería y gastronomía es buena, pero reconoció que algunos rubros, como el de ropa y calzado, no están teniendo buen desempeño.

En Bariloche, zona turística del sur por excelencia, también está floja la ocupación no sólo respecto de la del año pasado sino también comparado con el promedio histórico. Martín Lago, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de esa ciudad, manifestó a este medio que la previsión de ocupación para enero es del 69%, cuando el histórico era de 90%.
Varios empresarios consultados mencionan como característica de este año la mayor afluencia de turistas extranjeros, que aprovechan la brecha cambiaria para vacacionar barato en la Argentina.
Además, como hay menos residentes locales viajando al exterior, hay más butacas disponibles en los aviones para los extranjeros, explicó Lago, al tiempo que agregó que mientras que en 2022 hubo 90% de turistas nacionales y 10% de extranjeros, hoy esa composición es 70%-30 por ciento.
El empresario de Bariloche se mostró preocupado por el alto grado de informalidad que hay hoy en el alojamiento. Esta ciudad recibe entre 1,2 y 1,5 millones de turistas al año, de los cuales la Secretaría de Turismo municipal registra apenas 700.000. El resto se estaría alojando en sitios no registrados, que le generan una competencia desleal a los que sí son oficiales.
“En un momento de caída de demanda y de cierta compulsa de precios, es un factor de gravedad porque nuestros costos nos ponen un piso”, remarcó Lago, al precisar que los valores a enero tuvieron un incremento del 100% en todos los rubros de alojamiento.
El dirigente destacó que si bien los locales gastronómicos están con buena demanda por la noche, sí se percibió una caída al mediodía. “Como hace dos meses que no tenemos lluvias y los días son soleados, la gente hace pic nic en los lagos y eso hizo crecer los consumos de almacén, pero caer la de los restaurants a esa hora”, explicó. Lago también mencionó que se nota una merma en el consumo de algunas excursiones, así como también de indumentaria, que en Bariloche suele tener salida.

A Mendoza, un destino que muchos eligen para mini estadías, también le está costando arrancar la temporada de verano. Si bien a partir del 10 de enero comenzaron a concretarse algunas reservas, el sector hotelero y gastronómico esperaba, para esta fecha, más afluencia de turistas.
En zonas como San Rafael, Valle de Uco, Potrerillos o Chacras de Coria, la ocupación ronda el 70% y hay mucho turista espontáneo. Según manifestó el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica mendocina, Edmundo Day, “es una temporada con menos gente de la esperada, pero puede levantar. Mucha gente volvió a Chile, un lugar que solía ir y extrañaba después de la pandemia”.
“Los precios influyen. Han crecido 100%, nosotros tenemos que manejarnos con costos de reposición”, dijo Day, al tiempo que agregó que el gasto promedio diario hoy se ubica en $10.000, mientras que el año pasado rondaba los $6.000, con una inflación del 100%, lo que demuestra que los turistas están consumiendo menos.
Consultado por Infobae el secretario de Turismo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Gregorio Werchow, aseguró que si bien la inflación impacta en el consumo y no están las herramientas como el Pre viaje que motorizaron el año pasado, “la movilización turística es buena y se da otro fenómeno que puede compensar”.
Al respecto, Werchow destacó la mayor presencia de turistas extranjeros que por un tema de conveniencia cambiaria decidieron visitar la Argentina. “Todavía estamos haciendo los relevamientos pertinentes, pero creo que el gasto diario promedio será superior al de 2022. El turismo extranjero nos hace variar el promedio, se quedan más noches y gastan más”, precisó el empresario.
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