
El crédito a las familias para consumo y los préstamos a las empresas cerraron el 2022 con una caída en términos reales, afectados por la aceleración de la inflación y la suba de la tasa de interés de la economía que le siguió. Las luces del semáforo para el año que comenzó son amarillas: solo con una moderación del ritmo de precios los expertos esperan que haya un repunte del consumo con financiamiento.
Los últimos datos del sistema bancario muestran cómo retrocedió el monto del crédito al sector privado en términos reales, al descontar el efecto de la inflación. “Durante diciembre se mantuvieron prácticamente invariantes respecto al mes previo (0,2% real), cerrando el año con dos meses consecutivos sin grandes cambios. En términos anuales cayeron por cuarto mes consecutivo, con un 14% real en diciembre”, explicó un informe de LCG.
Por su parte, un informe de First Capital Group detalló que “la línea de préstamos personales creció 2,7% mensual, manteniendo una serie de crecimiento nominal que ya lleva 29 meses en forma consecutiva. El saldo subió a $1.063.180 millones para el total acumulado, presentando un crecimiento interanual del 57,4%, contra los $675.561 millones al cierre del mismo mes del año anterior”, muy por debajo de la tasa media de inflación.
En tanto, las operaciones con tarjetas de crédito terminaron el 2022 con un saldo de $2.152.998 millones, lo que implicó un aumento de 4,5% respecto al cierre del mes previo, unos $92.060 millones por encima de noviembre y muy cercano a la inflación esperada, observó First Capital Group. “El crecimiento interanual, llegó al 70,2%, y en este caso no alcanzó los niveles de la inflación del período, arrojando en consecuencia una baja de la cartera en términos reales”, estimó la consultora de marras.

Para Guillermo Barbero, CEO de First Capital Group, el ritmo de consumo “se ha venido deteniendo. Había tomado un poco de impulso hace dos o tres meses pero hubo una parálisis en lo relativo a créditos para ese destino. Parece que ya llegamos a un techo y no se ve que siga el crecimiento”, contó a Infobae.
“La tasa de interés al ser más alta, le pone un freno al capital que podés otorgar de créditos en la tarjeta como préstamos. No hay crédito más allá de 6 meses, casi no hay 12 meses”, consideró Barbero.
En ese sentido, apuntó el especialista que este año solo podría tener lugar un repunte “si se controla la inflación, se bajan las tasas y sube el poder adquisitivo para poder recuperar el consumo”.
En términos de gastos con tarjeta, el analista dijo que “en general todos los límites (que establecen los bancos) están bastante tomados. Los bancos dan límite a gente que no toma crédito porque no lo necesita y los que necesitan o quieren, lo tienen utilizado en su mayor parte. Entonces, no hay posibilidades de incrementarlo”.
Y agregó: “Las familias no están muy endeudadas pero tienen muchos vencimientos todos los meses. Créditos que se pagarían en 48 cuotas en otro lado, acá se hacen en 12”, sintetizó Barbero.
El análisis del BCRA
Un informe del Banco Central dio cuenta de que “El endeudamiento agregado de los hogares argentinos con el sistema financiero es actualmente equivalente a 4% del PBI, nivel que resulta relativamente acotado en una comparación histórica -alcanzó casi 7% cuatro años atrás-, como respecto a otras economías emergentes y desarrolladas”, apuntó la entidad central.
“A esto se suman moderados niveles de carga de servicios de la deuda de las familias -poco más de 10% de la masa salarial anual-, lo cual influye en sostener la capacidad de pago de este sector. Estos desarrollos están en línea con los bajos niveles de irregularidad del crédito, moderando esta fuente de vulnerabilidad asociada para las entidades financieras”, explicó el organismo que preside Miguel Pesce.

Además, destacó la entidad que “los niveles de irregularidad también se han reducido en los últimos años en todos los estratos de ingresos de las familias (con un nivel máximo de 4,3% en el segundo decil de ingresos y mínimo de 0,9% en el de mayores ingresos)”.
Para el experto en consumo Damián Di Pace, este año preanuncia “un crecimiento del consumo por arrastre estadístico del 1%, muy tibio”, dijo a este medio.
“En términos de préstamos hoy ya estamos con problemas con el crédito privado, a empresas y hogares. Tenemos un Estado que está siendo financiado por los bancos”, opinó.
Y no ve que haya un cambio ostensible en términos de costo del financiamiento: “Tenemos una tasa de 75%, no vemos mucha variación porque no vemos una variación de la inflación”, razonó.
En resumen, el director de Focus Market apuntó a que “hay poco crédito y una tasa de interés actual estable con límite muy restringido. En inflación vemos para 2023 una tasa del 94% y un problema importante en el ingreso”, anticipó Di Pace.
“Por un lado, el salario privado registrado que se acuerda parcialmente en paritarias, donde en definitiva algunos gremios lograron quedar por encima de la inflación. Pero por otro a los informales, independientes, monotributistas, para ellos la situación es más complicada, con pérdidas grandes de poder de compra. Eso va a generar una restricción significativa para el consumo para ese sector”, completó el economista.
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