
El ministro de Economía, Sergio Massa, adelantó hoy que el lunes recibirá a ministros de Producción de las provincias argentinas y a los “actores afectados” por los daños económicos que está produciendo el cambio climático, que actualmente se manifiesta en la Argentina a través de una severa sequía y heladas tardías que han devastado las proyecciones de la cosecha de trigo y retrasado notablemente las de maíz y soja.
Además, el titular de la cartera económica adelantó en un hilo en la red social Twitter que pedirá asistencia financiera adicional al Banco Interamericano de Desarrollo.
“El cambio climático está haciendo un gran daño en los sistemas productivos. En los últimos días, una helada tardía proveniente del Pacífico, destruyó parte de la producción de las economías cordilleranas, afectando a Mendoza, San Juan, Río Negro, Neuquén y Catamarca, entre otras”, señaló el ministro en su primer posteo.
Economías regionales
“Estas provincias –prosiguió- ven destruido el esfuerzo y el trabajo de sus productores y la vitalidad de sus economías regionales, desde uvas a cerezas, desde peras y manzanas, hasta zapallos y nogales, dejándolas en una situación grave y crítica”.
Ante esa situación Economía convocó a los ministros de producción provinciales y a sectores afectados a una reunión el lunes, “para poner en marcha un conjunto de medidas fiscales y crediticias para proteger al sector”.
“En paralelo –completó Massa su hilo tuitero- vamos a exigir al Banco Interamericano de Desarrollo la apertura del proceso de desembolsos por emergencias climáticas, para poner a disposición la mayor cantidad posible de recursos con el fin de mantener en pie y produciendo a nuestras economías regionales”.
Justamente hoy, la Federación Agraria Argentina, la entidad integrante de la Mesa de Enlace que se considera más representativa de los pequeños y medianos productores del campo argentino pidió “ayuda para enfrentar un período crítico”.
La entidad, nacida hace 100 años en el histórico “Grito de Alcorta”, identificó las producciones más afectadas por las adversidades climáticas, alertó en particular sobre las “drásticas” consecuencias que tienen sobre pequeños y medianos productores y precisó que trigo, cebada, avena y pasturas están “muy complicadas”.
La planta de producir dólares
La sequia puso en jaque a la cosecha fina y amenaza también con afectar al cultivo de soja, de cuyas exportaciones y aporte de divisas depende crucialmente el Banco Central para mantener un nivel aceptable de reservas internacionales a lo largo de 2023. La falta de agua ya afecta a la soja en la región núcleo y la Bolsa de Comercio de Rosario ya advirtió en un informe que enfrente “la siembra más trabada e incierta de los últimos 12 años”.

En torno de Rosario se asienta el principal complejo exportador de la Argentina y según la Guía Estratégica para el Agro de la bolsa rosarina “las extremas condiciones climáticas ponen contra las cuerdas a la siembra de soja”, señalamiento que respaldó con datos muy precisos y descriptivos de la situación: a esta altura de 2021 ya se había sembrado la mitad de la soja en la región, mientras que actualmente se sembraron apenas 250.000 hectáreas, lo que representa un magro 5% de avance, 90% menos que en la campaña anterior.
Las estadísticas marcan además que a esta altura del año el valor medio de precipitaciones debería estar en torno a los 850 a 900 milímetros, pero la cifra es hoy de 480 milímetros, en torno de un 50% menos.
También el vino
El drama productivo derivado de las condiciones climáticas, sin embargo, excede largamente la situación de la “zona núcleo” y los principales cultivos del país y abarca también producciones regionales “desde uvas a cerezas, desde peras y manzanas hasta zapallos y nogales”, como escribió Massa en su posteo en Twitter.
El miércoles pasado Bodegas Argentinas, la cámara más poderosa del sectov vitivinícola, que agrupa a unas 200 bodegas de todo el país, dijo que las dos últimas noches de octubre “después de tres décadas, fueron las más largas y oscuras para productores y bodegas de nuestro país. Las condiciones atmosféricas trajeron consigo heladas tardías, una de las adversidades climáticas más difíciles de enfrentar para la agricultura en general y la vitivinicultura en particular”. Los daños de estos eventos climáticos suelen hacer visibles luego de varios días, pero en este caso el daño de dos noches seguidas bajo cero se notó de inmediato, “Todas las zonas productivas del país, esta vez se hicieron sentir de manera más generalizada en las de mayor producción vitivinícola del oeste, desde la Patagonia en la noche del domingo, hasta los Valles Calchaquíes en la mañana de hoy”, dijeron los bodegueros. “Sabemos que en algunas zonas las pérdidas han sido significativas, estamos evaluando junto a nuestros socios los porcentajes finales”.
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