
“Hoy, en la cuestión corporativa, hay que aprender de lo que hizo Menem, no de lo que hizo Alfonsín”, sentenció Pablo Gerchunoff en una extensa e interesante entrevista realizada por Panamá Revista. “Frente a un diagnóstico en donde uno dice que las corporaciones son el problema, tenemos dos caminos posibles: ‘balas’ (eliminarlas) o darles a los actores sociales, empresariales e institucionales, que tienen un comportamiento corporativo, otro lugar en la arquitectura de la sociedad y de la política. Menem fue un talento extraordinario en ese sentido: ‘Vos sos de la economía cerrada; bueno, yo te abro la economía, pero te doy una privatización’”, amplió el economista.
La definición llama la atención, porque proviene de un -según sus propias palabras- “enamorado” de Raúl Alfonsín, cuyo equipo económico integró y de quien acaba de escribir una biografía (Raúl Alfonsín, El planisferio invertido, Edhasa), pero que piensa la Argentina en términos de enseñanzas, no de improbables repeticiones de la historia. En la entrevista, realizada por la historiadora Camila Perochena y el politólogo Federico Zapata, Gerchunoff dejó varias definiciones sobre el pasado, el presente y los posibles futuros de la Argentina.
Coalición popular exportadora
La idea de coalición popular exportadora nace por la convicción de que el viejo patrón de crecimiento que se fundaba en una coalición nacional-popular y cuyo resultado era entre otros, el mercado-internismo, el proteccionismo, la protección social, en una sociedad homogénea, se agotó. No estoy diciendo que fue un error, sino que se agotó a principios de los años 70′. Los números parecen decir que se agotó en 1974 pero en realidad lo hizo en agosto de 1971. La globalización financiera le pega un cachetazo a ese patrón productivo mercado-internista y con esto también, a la coalición social y política que lo sustentaba (…) Aquello que ya no daba jugos, debía ser sustituido por un patrón de crecimiento distinto, más volcado hacia afuera, más exportador que el mercado-internista y más abierto que proteccionista (…). Necesariamente tiene que encontrar una solución popular. No puede ser que al anacronismo de los últimos años le contestemos con anacronismo volviendo a 1880. Es el gran requisito político: cómo a un redireccionamiento a una Argentina fundada en un crecimiento exportador se le da un contenido popular.

Federalismo
Ese movimiento (hacia una “coalición popular exportadora) debe también encontrar una solución para el conflicto federal. (…) Veo en el mapa de la Argentina surgir actividades productivas que prometen sumarse a una coalición y son una promesa que le da valor a este nuevo patrón de crecimiento. Ahora bien, me preocupa mucho la solución para el conflicto social en una Argentina que está tan fragmentada socialmente.
Actitud hacia el futuro
En general cuando hay tanto pesimismo sobre el futuro de la Argentina, Argentina rebota mucho. Pensar la Argentina como el caso de una declinación monótona es un error. Cuando observamos las corrientes profundas de la Argentina efectivamente tiene una declinación, pero la característica central y lo que da origen a esa declinación es su volatilidad (….) Cierto patrón político un tiempo y al poco tiempo otro que parece su opuesto simétrico (….) Las condiciones de base para que esa coalición se forme están dadas, lo que falta principalmente es un liderazgo político.
El lugar de las corporaciones

Mi libro (sobre Alfonsín) es un libro de historia y como tal está hablando de problemas que en gran medida ya han sido superados (…) El problema militar no es un tema actual en la Argentina. Pero si vas a Brasil la cuestión militar ahí aparece como problema. El gran éxito de Alfonsín en ese sentido fue dejar resuelto el problema de la democracia, los derechos humanos y la República (…) El triángulo actual es conflicto federal, conflicto social y patrón exportador. Cómo se hace para que eso tres platillos giren y resuelvan sus problemas juntos (…)
Los nudos corporativos hoy son el empresariado y los sindicatos. La cuestión militar está resuelta y la iglesia no es el problema. En todo caso, es el problema cuando la llaman a mediar, ahí estamos nosotros en un problema, es nuestra mentalidad corporativa (….) Yo escribí un libro sobre Alfonsín y ustedes uno sobre Menem. Hoy, en la cuestión corporativa, hay que aprender de lo que hizo Menem, no de lo que hizo Alfonsín. Frente a un diagnóstico en donde uno dice que las corporaciones son el problema tenemos dos caminos posibles: “balas” (eliminarlas) o darles a los actores sociales, empresariales, institucionales que tienen un comportamiento corporativo, otro lugar en la arquitectura de la sociedad y de la política. Menem fue un talento extraordinario en ese sentido: “vos sos de la economía cerrada, bueno yo te abro la economía, pero te doy una privatización”.
El “nudo corporativo”
Acá no se trata de agarrar un cuchillo (...) se trata de encontrarle a los actores sociales el lugar de la coalición popular-exportadora de la que estamos hablando (…) Desatar el nudo corporativo, pero no pensando que sus actores tienen que desaparecer. Actores empresariales que tienen un comportamiento de defensa corporativa pueden tenerlo porque la organización de la política económica y de la sociedad les da oportunidades (…) Esos mismos actores con un liderazgo político que les cambie su lugar en la historia dejan de ser un problema (…) No existe democracia sin un componente corporativo en la sociedad (…) La sociedad impide y manifiesta sus insatisfacciones o satisfacciones todos los días (…) Hay formas organizacionales de la sociedad que no son las de la República democrática. No las podemos rechazar. Tenemos que aceptarlas y dialogar con ellas.
El liderazgo político; Alfonsín, Menem, Kirchner

Lo que veo hoy son proyectos de liderazgos miopes, que no tienen una visión (….) Se trata de un problema que abarca al conjunto de la clase política. Son liderazgos que miran las encuestas y se despreocupan de transmitir una visión de hacia dónde quieren ir ellos (…) Alfonsín fue un líder que supo encontrar el espíritu de su época. Menem también capturó el espíritu de su época. Néstor Kirchner capturó el espíritu de su época en el momento que se dio cuenta que la Argentina estaba en condiciones de volver a crecer, pero necesitaba una política de reparación social. El principal problema que veo yo en Kirchner es que creo que la Argentina tuvo una oportunidad extraordinaria en esos años (…) Si no hubiera tenido la miopía de devolvernos a un régimen inflacionario, de la cual la convertibilidad nos había sacado, podría haber implicado un salto cualitativo en nuestra trayectoria. La convertibilidad estuvo llena de problemas, pero nos había sacado de un régimen inflacionario. Volvimos a él por una política de Néstor Kirchner. Ahí sí que perdimos una oportunidad extraordinaria.
El liderazgo necesario
Necesitamos un liderazgo que capture el espíritu de la época, que capture el potencial que tiene la Argentina para construir este patrón exportador, lo sepa comunicar, sepa verbalizar eso y lo pueda -como diría Fernando Henrique Cardoso- explicar y explicar (…) Fui a Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa): el calor que transmiten, la intensidad creativa que vi en una reunión es extraordinaria. Después voy a los políticos y dicen eso como palabras huecas, no los veo articulando todo eso en una visión de país que puedan transmitir, aunque no salga bien y pierdan las próximas elecciones, aunque el anacronismo proteccionista gane una y otra vez. ¿Cuántas veces perdió Lula? Hay que perder elecciones, no es ningún drama. Hay que perder elecciones y mantener una visión.

Cómo se convoca
La era de la polarización parece ser una época donde no hay denominadores comunes (…) Sin embargo, hacen falta. La imposición de uno de los polos por sobre el otro no va a ser la solución. Creo en los consensos a la manera que los pensaba Alfonsín: la astucia política primero. Alfonsín ganó, después convocó (…) Los acuerdos nacen de una voluntad política del ganador. Alfonsín pudo hacerlo con el peronismo renovador: “los traigo a mi campo”. Por eso me parece tan importante el problema del liderazgo, tanto o más que el de la coalición. El problema central de nuestra época es el de los consensos y los liderazgos. No puede haber consenso sin liderazgo.
Los motores productivos y la situación social
Un rasgo muy típico de la Argentina es sobrevalorar o querer encontrar en un solo número de la ruleta la solución de todo. Ejemplo: decimos Vaca Muerta, chau terminó todo (…)Yo diría cautela y optimismo al mismo tiempo. Quizás Vaca Muerta no valga tanto y otros sectores valgan mucho o valgan más de lo que creemos. Seamos más inteligentes usemos mejor las fichas dispersándolas (…). Usualmente se parte de la base que una solución macroeconómica es la solución, sin pasar por un punto central que es el de tener una agenda de políticas públicas que tenga como Norte la competitividad y en paralelo, una agenda de políticas públicas que sepa qué sectores que nunca van a ser competitivos pueden contribuir sin embargo al empleo y a la solución social.
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