
Según el último informe de Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa del Indec, la formación de activos externos del sector privado no financiero, lo que vulgarmente se conoce como “fuga de capitales”, alcanzó los USD 359.259 millones al cierre del segundo trimestre de 2022.
De dicho monto, la mayor parte (un 66,5%) estuvo constituida por billetes y depósitos en moneda extranjera por USD 238.861 millones. En este sentido, al 30 de junio último solo unos USD 15.544 millones se encontraban depositados en cuentas dentro del sistema financiero local, lo que significa que unos USD 223.317 millones, equivalentes a un 45% del PBI argentino, se encontraban atesorados en cajas de seguridad, cuentas en el exterior o en el “colchón”, fuera del registro del sistema financiero doméstico.
Los argentinos, que hace 20 años abandonaron la convertibilidad “uno a uno” entre su moneda y el dólar estadounidense, viven pendientes de la cotización de esa divisa, responden con inventiva a las múltiples restricciones cambiarias y, literalmente, duermen sobre un colchón de billetes verdes atesorados como refugio ante las recurrentes crisis y la elevada inflación.
Es lo que los expertos denominan una economía “bimonetaria”: los ciudadanos efectúan sus gastos cotidianos en pesos argentinos, pero, lo que logren ahorrar, lo destinan a la compra de dólares y en esa moneda realizan, incluso, grandes transacciones, como la compra de una propiedad, y fijan los precios de muchos bienes y servicios de la economía.
Desde la crisis de 2001-2002 y el colapso de la convertibilidad, la demanda de dólares ha ido en aumento, por momentos generó episodios de fuerte tensión financiera. El peso, de equivaler a un dólar hasta diciembre de 2001, actualmente -a la cotización en el mercado informal- vale menos de medio centavo de dólar a un tipo de cambio libre de 286 pesos.
En otro orden, el informe del Indec detalló que durante el segundo trimestre de 2022, el monto de la deuda externa -pública más privada- alcanzó los USD 274.837 millones, es decir USD 567 millones menor si se compara con el cierre del trimestre anterior.
La disminución de la deuda se debió al menor endeudamiento del Gobierno general y del Banco Central “que compensaron el aumento de la deuda del sector institucional sociedades no financieras, hogares e instituciones privadas sin fines de lucro al servicio de los hogares”., refirió el instituto estadístico. La deuda externa a valor nominal del Gobierno general se vio disminuida durante el segundo trimestre por un total de USD 1.860 millones.
En este selecto, hay que recordar que se contabiliza como deuda externa el “swap” de monedas con el Banco Popular de China, que componen la mitad de las reservas internacionales del BCRA. Al cierre de marzo, el “swap” -por 130.000 millones de yuanes- representaba unos USD 20.483,7 millones, que se redujeron en USD 1.080 millones a USD 19.403,6 a fin de junio, debido a la devaluación del 5,3% del yuan contra el dólar en el período. Del mismo modo que se redujo la deuda, también disminuyeron las reservas del BCRA por este concepto.
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